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Hacer la cama o no

Desde pequeños nos han enseñado a hacer la cama por la mañana pero ¿es saludable hacerlo así?

Desde pequeños nos han enseñado a hacer la cama por la mañana pero ¿es saludable hacerlo así?
Cama sin hacer. | Flickr/CC/josewolff

Hacer la cama es una de las actividades que la mayoría de las personas realiza cada mañana. De hecho, para algunos si no hacen la cama ya no empiezan el día con la misma sensación. Normalmente la hacemos después de haber aireado la habitación o cuando volvemos del trabajo, si no nos ha dado tiempo antes.

Lo más común es, si hemos organizado bien el tiempo desde que nos levantamos hasta que toca irse a trabajar, dejar la cama hecha antes de irse. Algunos, como he dicho antes, porque sino no empiezan el día bien. Otros la hacen a medio día si vuelven a casa o en cuanto lleguen del trabajo.

Para que nos hagamos una idea de la importancia social de hacer la cama, hace años, era un hábito indispensable. Las camas se hacían a primera hora de la mañana en todos los hogares del país. Solo una urgencia podía romper el ritual, y siempre era señal de algo malo e inesperado. Hoy en día, llegar a casa y ver la cama revuelta no tiene por qué sugerir ningún drama repentino. Es una elección de muchos ciudadanos, que entre el práctico edredón nórdico y el veloz ritmo de vida, se decantan por cerrar la puerta de la habitación y dejar el lecho alborotado.

El hecho de hacer o no la cama a primera hora de la mañana ha sido siempre motivo de dudas, preguntas y discusiones sobre el tema. Por ello, desde Libertad Digital vamos a ver, en base a la ciencia, si es bueno hacer la cama por las mañanas o no.

¿Es bueno hacer la cama por las mañanas?

Varios estudios, entre ellos uno de la Universidad de Kingston (Reino Unido) han revelado que el hecho de colocar perfectamente las sábanas hace un sitio perfecto para los ácaros. En concreto, señalan que cuando hacemos la cama estamos cubriendo los ácaros que habitan en las sábanas; de este modo, se contribuye a aumentar su esperanza de vida y su reproducción.

Pero, ¿Cómo puede ser esto posible? Resulta que, aunque nosotros no lo podemos percibir, las sábanas y colchas tienen humedad y calor, que se genera debido al sudor que cada persona produce cuando duerme, esta humedad hace un hogar perfecto para los ácaros. ¿Por qué? Porque en ese entorno, estos microrganismos se pueden propagar fácilmente y vivir durante mucho tiempo sin que el ser humano que descansa allí cada noche llegue a darse cuenta.

Si bien hay millones de ácaros a diario en cada cama y no representan una amenaza seria para muchas personas, sí pueden causar reacciones alérgicas en algunos individuos. Asimismo, se aumenta la exposición a sufrir de asma, eccemas o dermatitis, fiebre de heno crónica, diferentes alergias respiratorias e incluso insomnio. Por ello es importante airear la cama unas horas antes de hacerla, para que el mayor número de ácaros posibles salga de ella.

Si eres de las miles de personas que odian profundamente hacer la cama después de levantarse puedes estar de enhorabuena. Y es que, el estudio de Kingston antes mencionado ha determinado que colocar perfectamente las sábanas y la colcha es perjudicial para la salud debido a que extiende la vida de los ácaros que allí anidan.

Concretamente, los expertos han señalado que, al hacer la cama, cubrimos a los ácaros y arácnidos que habitan en las mismas sábanas, algo que aumenta su esperanza de vida –pues estos insectos adoran la humedad que genera nuestro sudor y los espacios poco ventilados-. De esta forma, se favorece la creación de un ‘espacio viral’ y se les hace más fuertes, todo un riesgo para la salud.

Pero, ¿Cuál es la clave? ¿Cómo podemos combatir los ácaros? La clave real de todo el asunto se encuentra en la humedad. Estos pequeños y odiosos bichos sólo viven en un ambiente húmedo y tibio. Algo que propicia el sudor de nuestros cuerpos. Razón por la cual, si dejamos airear las sábanas durante todo el día, se deshidratan y automáticamente mueren.

Algunos datos sobre los ácaros

La vida de los ácaros discurre a lo largo de aproximadamente 20 días en los que, por si no lo sabía, su principal actividad es defecar. Y lo hacen en sus lugares favoritos: colchones, almohadas, edredones, sábanas o peluches, que registran una temperatura y humedad idóneas para su supervivencia. Estas condiciones favorecen su reproducción aumentando el tamaño de su comunidad y haciendo la vida imposible a muchas personas que sufren asma o alergias respiratorias. Dado que la convivencia íntima con estos seres microscópicos no parece algo demasiado saludable, sería interesante conseguir que nuestra cama no les resulte un lugar tan atractivo para vivir.

Recientemente, un estudio elaborado por la mencionada universidad británica ha revelado que para ganar la batalla a los ácaros, lo mejor es "no hacer nada", en otras palabras: no hacer la cama. ¿Cómo puede salvarnos no hacer la cama? Según Stephen Pretlove, principal autor del estudio, esta especie de arácnidos depende en gran parte de la humedad y del sudor que emanamos al dormir. Por eso, no hacer la cama y dejar que las sábanas se ventilen al aire favorece la deshidratación y posterior muerte de la comunidad microscópica.

Los ácaros pueden ser eliminados con aire fresco y exposición al sol. Por lo tanto, lo ideal es dejar las sábanas sin colocar y abrir la ventana de la habitación el máximo de horas posible. Pretlove también reveló que muchos insectos y plagas pueden ser eliminados con los diferentes productos de limpieza y utilizando un aspirador. Sin embargo, esto a menudo no es posible con los ácaros, ya que son muy resistentes a esos métodos.

La higiene en el lugar de descanso

Curiosamente, un estudio publicado por la Universidad Estatal de Carolina del Norte afirma que hay más partículas provenientes de la piel, boca y hasta de materia fecal en las camas de los humanos que en un nido de chimpancés, más allá de que el hábitat de los animales posee más diversidad de microrganismos presentes.

¿Qué implica esta afirmación? En primer lugar, deja a la vista la naturaleza del ambiente en el que los humanos vivimos; es imposible tener un hogar impoluto. Por más esfuerzo que se haga, la sola presencia de una persona ya es suficiente para que haya millones de microbios en el aire y las superficies.

Más allá de esto, no debemos obviar las medidas básicas para higienizar la casa y que sea un lugar menos propenso a la proliferación de bacterias y microrganismos patógenos. Algunas claves son:

  • Si se padecen alergias crónicas, cubrir la ropa de cama con fundas contra los ácaros del polvo y reemplazar los materiales de lana o plumas por sintéticos.
  • Lavar semanalmente las sábanas con agua caliente.
  • En la habitación, mantener el piso y el mobiliario limpio.
  • No olvidar limpiar regularmente las cortinas, que también suelen acumular polvo y partículas que pueden provocar alergias.
  • En cuanto a las mascotas, lo ideal es mantenerlas lejos del dormitorio.
  • Todos los elementos acumulados en la habitación acumulan polvo y microbios. Por ende, es aconsejable ordenar diariamente.

Hacer la cama: ¿un hábito que debemos abandonar?

Para concluir, Pretlove señaló que estos hallazgos pueden ser claves en la prevención de enfermedades alérgicas. Si eres de los que no acostumbran a hacer la cama temprano, ya tienes una buena ‘excusa’ para continuar así.

En cambio, quienes la hacen frecuentemente, sobre todo minutos después de levantarse, deberían empezar a considerar estas recomendaciones. De esta manera, ayudarán a evitar la propagación y esperanza de vida de los ácaros, con el fin de prevenir las enfermedades mencionadas.

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