
La infanta Elena volvió a dar una lección de estilo el pasado Domingo de Resurrección en la Maestranza, donde acudió acompañando a Juan Carlos I en el regreso a los ruedos de Morante de la Puebla.
Para la ocasión, apostó por un vestido en color amarillo mantequilla con bordados de flores en color blanco, del que destacaba el abrigo de cuero a juego, con el cuello subido y bolsillos bordados. Completó el estilismo con unos salones de color camel, y el bolso Saddle de Dior en el mismo color. Pero hubo un detalle que llamó la atención y fueron sus gafas de sol, perteneciente a una de las marcas más exclusivas del mundo.

En un mundo dominado por la producción en masa y el consumo efímero, la legendaria casa de óptica francesa Maison Bonnet, redefine lo que significa el verdadero lujo: un equilibrio perfecto entre la anatomía humana, la artesanía y la exclusividad. Fundada a principios de la década de 1930 por Alfred Bonnet, siguen elaborando sus gafas de forma artesanal, a medida y por encargo.
Más de cuatrocientos prototipos les han servido de base para crear las gafas más deseadas del mundo, y todo un objeto de deseo para la aristocracia, la élite política y empresarial, entre ellos Jackie Kennedy, Jacques Chirac, Aristóteles Onassis, María Callas o Yves Saint Laurent que en 1971 no dudó en posar desnudo luciendo únicamente unas gafas de Maison Bonnet, en un retrato que se convirtió en un icono.
Cuentan que Ben Affleck quiso comprar en Maison Bonnet las mismas gafas grandes que lució Jackie Kennedy en los setenta, y le tuvieron que decir que no. Y es que desde la marca insisten en que no venden nada que la persona no se haya probado antes ni a aquellos clientes que insisten en comprarse gafas que no les sientan bien, ya que eso no se ajusta a su definición de excelencia.
La óptica más exclusiva del mundo cuenta con dos boutiques, una en una travesía cerca del Palais Royal de París, y otra en el londinense barrio de Mayfair.
¿Qué es lo que hace a estas gafas únicas?
La primera, es su dominio de materiales nobles y escasos. Son de los pocos artesanos en el mundo autorizados para trabajar la concha de tortuga auténtica (procedente de stocks antiguos y regulados), aunque su maestría se extiende igualmente al cuerno de búfalo, el oro o y al acetato de celulosa biodegradable.
En segundo lugar, el proceso de adquisición, que es todo un ritual. Siempre a través de cita previa, el proceso consta de varias etapas que puede durar entre 6 y 9 meses ya que es un trabajo meticuloso de esculpido, pulido y ajuste personalizado. Después de realizar un análisis morfológico, donde se toman hasta 12 medidas del rostro para asegurar un ajuste milimétrico, se estudia la personalidad, necesidades visuales gustos y otros detalles que definen la personalidad del cliente, ya que aquí no se sigue la moda. Su fabricación es manual y requiere entre 20 y 30 horas de trabajo manual y varios meses, según sea el material elegido. Después de realizar varias pruebas en la tienda, se realiza una prueba final con las gafas terminadas para limar las posibles imperfecciones y que queden perfectas.
Las diferentes opciones de gafas y sus precios
Maison Bonnet tiene tres tipos de gafas: Las 'Ready to Fit', que son modelos existentes disponibles en varios tamaños, materiales y colores (unas 20 unidades de 20 diseños) y que tienen un coste entre 1800 a 2500 euros. Las 'Made to Measure' también son de modelos existentes (unos 400) donde se puede personalizar el diseño, el material, color, el puente o las patillas y que tienen un coste entre los 3000 y los 4000 euros; y finalmente las más exclusivas, las 'Bespoke' un modelo único que no parte de ningún otro existente, y que depende del material elegido, siendo el carey blanco el más caro. Estos precios solo equivalen a la montura, ya que los cristales, van aparte.
Las gafas de Maison Bonnet no llevan marca visible. Se las reconoce por la caída de la montura, el brillo del material y la forma en que la gafa parece nacer del rostro de la persona que las lleva.

