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Una sonda de la URSS que no logró llegar a Venus caerá a la Tierra este año

Un vestigio de la carrera espacial del pasado siglo caerá próximamente a la Tierra: la sonda ha permanecido desde 1972 orbitando nuestro planeta.

Libertad Digital
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El sello conmemorativo del lanzamiento | USSR Post

La carrera espacial que libraron Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría no se limitó a la Luna: ambos países intentaron explorar otros puntos del sistema solar, como Venus, un planeta de tamaño similar al de la Tierra pero cuyas características hacían muy difícil la exploración.

La NASA logró alcanzar el planeta en 1978 con la sonda Pioneer: tras 123 días de viaje, Pioneer logró atravesar la atmósfera de Venus, cien veces más densa que la de la Tierra y alcanzar la superficie del planeta, a 462 grados de temperatura. Logró transmitir valiosos datos sobre la composición de Venus durante alrededor de una hora.

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Reproducción de la sonda Pioneer | NASA/Paul Hudson

Sin embargo, la carrera la había ganado ya la URSS: unos años antes, en 1970, Venera 7 logró aterrizar en Venus y trabajar en el planeta durante unos minutos antes de que las altísimas temperaturas, capaces de derretir el plomo, la destruyeran. Dos años más tarde, la URSS lanzó una nueva sonda, Venera 8, que logró el hito de sobrevivir durante 50 minutos y 11 segundos. Pero Cosmos 482, una sonda idéntica enviada el mismo año y con la misma misión, no tuvo tanta suerte: el lanzamiento falló y la sonda se quedó orbitando la Tierra desde entonces, formando parte del denso cinturón de basura espacial que flota en el espacio.

Cuarenta y siete años después, Cosmos 482 está a punto de regresar a la Tierra. Según cuenta Space.com, los restos de la nave caerán a nuestro planeta en 2019 o como tarde en la primera mitad de 2020, según los expertos que vigilan la basura espacial.

Aunque parte de la sonda cayó al planeta en el mismo momento de su lanzamiento, se estima que entre los restos que siguen girando alrededor de la tierra cada 112 minutos esté parte de gruesa cápsula destinada a proteger la sonda de las altas temperaturas en Venus y que pesaba unos 495 kilos. Los científicos que cita el medio apuntan que algún fragmento del dispositivo sobreviviría al proceso de entrada en la atmósfera terrestre y bromean con la posibilidad de que aún funcionen los paracaídas y aterrice en nuestro planeta tal y como estaba previsto que lo hiciera en Venus.

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