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El último Nobel de Física duda de que lleguemos a ver vida en otros planetas

James Peebles expuso sus teorías en el día en que fue galardonado, junto a otros dos astrofísicos, con el Nobel de Física.

LD/Agencias
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James Peebles expuso sus teorías en el día en que fue galardonado, junto a otros dos astrofísicos, con el Nobel de Física.
James Peebles, uno de los galardonados con el Nobel de Física | EFE

El Nobel de Física reconoció este martes los descubrimientos teóricos en cosmología física y el primer hallazgo de un planeta en órbita alrededor de una estrella similar al Sol fuera de nuestro sistema (exoplaneta).

El canadiense-estadounidense James Peebles y los suizos Michel Mayor y Didier Queloz fueron distinguidos por la Real Academia de las Ciencias sueca "por su contribución al entendimiento de la evolución del universo y el lugar de la Tierra en el cosmos", según el fallo.

Si Peebles es considerado el fundador de la comprensión moderna de la historia del universo y el hombre "que asentó la cosmología en el mapa científico", Mayor y Queloz revolucionaron la astronomía abriendo camino a nuevas teorías sobre los procesos físicos responsables del nacimiento de los planetas.

En entrevista telefónica durante la presentación del galardón en la sede de la Real Academia de las Ciencias sueca, James Peebles se mostró, sin embargo, muy escéptico sobre la posibilidad de que los seres humanos lleguen a ver vida en otros planetas.

"Irónicamente, tenemos esta visión sobre la vida en otros planetas y podemos estar muy seguros de que nunca podremos ver estas otras vidas, estos otros planetas", declaró. "Esto muestras las limitaciones, los grandes avances, el gran poder de las ciencias y sus grandes limitaciones", reconoció al ser preguntado por si creía posible la existencia de vida en otros planetas.

"Por supuesto, esto es solo una suposición. Y es destacable, irónico, que podamos estar muy seguros de que hay muchos planetas y de que entre ellos seguramente los haya idóneos para la vida de alguna manera y seguramente, creo, en algunos de esos planetas habrá algo que puede que podamos querer llamar vida", agregó. "Pero, ¿será de todas formas como la vida en la Tierra? Muy difícil de saber para mí", admitió el científico.

Las razones para el último Nobel de Física

En el mismo acto, el miembro de la Academia sueca de Ciencia Ulf Danielsson explicó los detalles del premio poniendo como ejemplo una taza de café con leche y azúcar. Para Danielsson el universo puede crearse en una taza de cristal, a la que fue echando café: "Esta es la energía oscura"; la "cantidad justa de crema, esta es la materia oscura, y ahora una pequeñísima cantidad de azúcar, esta es la materia ordinaria, sobre la que ha girado la ciencia durante miles de años... hasta ahora".

La luz procedente del nacimiento del universo fue capturada por primera vez en 1964 por los astrónomos estadounidenses Arno Penzias y Robert Wilson, premiados con el Nobel catorce años después. La antena de comunicaciones que construyeron detectaba también un ruido de fondo desconocido que no podían eliminar y que resultó ser la radiación de fondo de microondas, una radiación fósil que actúa de eco del Big Bang y cuya existencia había predicho Peebles.

Peebles se dio cuenta de que la temperatura de esa radiación podía proporcionar información sobre la cantidad de materia creada en el Bing Bang y para saber cómo se desarrolló el Universo desde su primera infancia hasta hoy.

Durante dos décadas desarrolló herramientas teóricas y las aplicó para descubrir los componentes más misteriosos del universo: la materia oscura (26% del universo) –de la que solo se conocen algunas propiedades– y la energía oscura (69%), esa fuerza que obliga a que las galaxias a apartarse unas de otras cada vez más rápido.

Peebles ha lanzado teorías aún vigentes sobre la composición de la materia oscura, uno de los grandes misterios de la cosmología, y su idea de recuperar la constante cosmológica, propuesta en su día por Albert Einstein, ha ayudado a reforzar la hipótesis de un universo plano.

A través del trabajo del nobel canadiense y de las nuevas formas de observar y medir nuestro universo, la cosmología evolucionó hasta ser una ciencia de previsión basada en fundamentos matemáticos, dijo Danielsson.

Mayor, Queloz y los exoplanetas

Mientas Peebles se centró en "el café y la crema" de aquella taza que representa el universo, Mayor y Queloz lo hicieron en lo que es "más importante para nosotros, el azúcar", es decir en la materia ordinaria, de la que estamos hechos nosotros y todo lo que nos rodea, agregó Danielsson.

Aunque apenas se conoce el 5% de esa materia, el modelo del Big Bang se ha convertido en el referente aceptado por los astrónomos, que en las últimas dos décadas han identificado más de 4.000 exoplanetas.

El primero de ellos –el 51 Pegasi b, a 50 años luz de la Tierra–, fue descubierto en 1995 por Mayor y Queloz, culminando una labor iniciada años atrás por el primero para estudiar el movimiento de las estrellas y que le llevó a construir sus propios aparatos de medición.

En 1977 Mayor montó su primer espectrofotómetro en un telescopio al noreste de Marsella (Francia), pero aunque logró rebajar la velocidad a 300 metros por segundo, esta era todavía demasiado alta para ver un planeta arrastrando a su estrella.

A principios de 1990, Queloz, entonces estudiante de doctorado, se unió al grupo de Mayor para desarrollar nuevos métodos que facilitaran mediaciones más precisas, una tarea que desembocó cuatro años después en un nuevo espectrofotómetro que reducía la velocidad a 10-15 m/s y abonaba el camino al primer hallazgo de un exoplaneta.

Ese descubrimiento inició una "revolución" en astronomía, que ha permitido identificar miles de nuevos sistemas planetarios con telescopios y satélites.

Peebles se lleva la mitad de la dotación económica del premio, que asciende a 9 millones de coronas suecas (831.000 euros, 912.000 dólares), mientras Mayor y Queloz comparten la otra mitad.

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