Menú

El pulso electromagnético, el arma que puede hacer retroceder a una ciudad al siglo XIX

Estados Unidos, Rusia y China trabajan en sus propios proyectos. El Pentágono cree que Irán y Corea del Norte también lo hacen.

0
Estados Unidos, Rusia y China trabajan en sus propios proyectos. El Pentágono cree que Irán y Corea del Norte también lo hacen.
El B52 sería el encargado de lanzar el misil electromagnético de EEUU. | Flickr/CC/Geoff J Mckay

El pulso electromagnético o EMP (por sus siglas en inglés) empieza posicionarse como el santo grial del armamento del futuro. Sus efectos altamente destructivos, casi sin dejar víctimas mortales, son conocidos desde mediados del siglo XX, pero hasta ahora no se han podido concretar en un arma tangible que permita a una potencia militar alcanzar la supremacía en este campo. No obstante, hasta cinco países tendrían abiertos ahora mismo diferentes programas para desarrollarla.

El descubrimiento de este pulso se produjo durante las pruebas de las bombas atómicas. Tanto Estados Unidos como la Unión Soviética se dieron cuenta de que cuando hacían estas pruebas en la atmósfera, se generaba una emisión de energía electromagnética muy breve pero de muy alta intensidad. La consecuencia es que todo componente electrónico que estaba en un amplio radio de kilómetros quedaba achicharrado, totalmente quemado, e inservible.

En agosto de 1963, un centenar de países firmaron en Moscú el Tratado sobre la Prohibición de los Ensayos nucleares en la atmósfera, el espacio ultraterrestre y debajo del agua. Este acuerdo supuso un enorme freno para el estudio de los EMP, porque si la prueba nuclear se hace en tierra, la explosión y la onda expansiva lo destrozan todo, no dejando ver las consecuencias del posterior pulso electromagnético.

Desde entonces, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética –y Rusia después– han buscado un modo de provocar ese pulso electromagnético sin necesidad de explosionar primero una bomba nuclear. Y también en qué medida se puede realizar una pequeña explosión nuclear, que apenas cause destrozos, pero que genere un pulso electromagnético que tenga efectos destructivos en la suficiente extensión de terreno como para sea útil militarmente.

Achicharrar la tecnología

Los avances en la investigación fueron muy lentos durante décadas, pero esto no ha evitado que Hollywood haya introducido el EMP en sus guiones. Desde Ocean´s Eleven –crean un pinza electromagnética para provocar un apagón en Las Vegas y así robar un casino– a la saga de Matrix –en la que los protagonistas consideran este tipo de pulso como su ‘única arma en contra de las máquinas’–.

También en grandes sagas de videojuegos como Halo o Call of Duty, donde el jugador puede acceder a un armamento de pulso electromagnético que ahora mismo es ciencia-ficción, pero que podría llegar a ser realidad. De hecho, el amplio desarrollo tecnológico que la sociedad han dado en las tres últimas décadas, y la dependencia que hay de la tecnología, ha hecho crecer el potencial destructivo de los pulsos electromagnéticos.

Sin causar apenas muertos –sólo fallecerían aquellas personas con marcapasos o que tienen implantado algún dispositivo electrónico en el cuerpo– se podría mandar a una ciudad o un territorio al siglo XIX en cuestión de segundos. Todo lo eléctrico dejaría de funcionar. Adiós internet, telecomunicaciones, vehículos, maquinaria de fábricas, fuentes de energía, sistemas hospitalarios o bancarios… En definitiva, adiós tecnología.

Los proyectos EMP del Gobierno chino

Estas investigaciones militares se han vuelto a poner de actualidad en los últimos días después de que el diario South China Morning Post haya entrevistado a uno de los responsables del proyecto chino que busca producir armas de pulso electromagnético. Con el nombre en clave de ZF-DF o WU-14, han construido un primer planeador hipersónico que puede ser disparado desde el mismo camión lanzamisiles.

Este planeador hipersónico alcanzaría velocidad de entre 5 y 10 veces la velocidad del sonido (6.000-12.000 Km/h), lo que podría llegar a convertirlo en inalcanzable para las defensas antimisiles occidentales. El gran reto del proyecto es incorporar a este deslizador un misil que con su impacto genere un pulso electromagnético con un alcance de al menos dos kilómetros, aunque como el propio responsable reconoce, esta parte está todavía "en desarrollo", es decir, que no han conseguido hacer nada tangible y real.

De forma paralela, los chinos están trabajando en otro sistema EMP defensivo, capaz de ser utilizado en el campo de batalla para inutilizar tanques, vehículo, comunicaciones o gafas de visión nocturna, por ejemplo, pero con capacidad para ser enfocado hacia un objetivo para que no inutilice también sus propios sistemas al mismo tiempo. Dicen que han realizado pruebas exitosas derribando uno de sus propios aviones no tripulados.

EEUU, la tecnología más madura

Estados Unidos comenzó este siglo pisando el acelerador en el estudio de las armas EMP y la realidad es que bajo el paraguas del proyecto CHAMP parece que ha conseguido desarrollar una tecnología mucho más madura. El epicentro se encuentra en la base aérea de Kirtland, en Alburquerque, Nuevo México. Una base que ya se empleó en el proyecto Manhattan que cristalizó en las primeras bombas atómicas que terminaron cayendo sobre Japón en 1945.

El proyecto más consolidado es un misil con capacidad para generar un pulso utilizando ondas microondas, que serían las encargadas de achicharrar los elementos tecnológicos que se encuentren en su radio de acción. La idea surgió del bombardeo con ondas microondas que la Unión Soviética hizo a modo de prueba contra la embajada estadounidense en Moscú en 1953 y que entonces hizo enfermar a buena parte del personal diplomático.

El Gobierno de Washington ha reconocido que en los últimos años ha hecho pruebas con ellos en escenarios bélicos como Afganistán o Irak, aunque ha especificado que estas pruebas no significa que se puedan considerar como probados en combate. No ha hecho públicos ni los resultados ni las conclusiones, solo que son optimistas. Sí se sabe, por cierto, que están diseñados para ser lanzados desde cazabombarderos B-52.

Un arma que parece ser que no solo se podría utilizar como elemento ofensivo, sino también defensivo, ya que está sobre la mesa la posibilidad de utilizar estos misiles como posibles interceptores en caso de que Estados Unidos fuera atacada con armamento nuclear por Corea del Norte. También se conoce que están tratando de diseñar sistemas mucho más reducidos, como una granada electromagnética similar a la que aparece en los videojuegos citados anteriormente, aunque de momento se desconoce su evolución.

Estados Unidos trabaja igualmente en la elaboración de un plan de protección nacional contra ataques de pulso electromagnéticos. Lo inició Donald Trump en marzo de 2019 solicitando los informes preceptivos a los secretarios de Seguridad Nacional, Defensa y Energía, tal y como reconoció la entonces portavoz de la Casa Blanca, Kirstjen Nielsen, pero no se han conocido más detalles sobre el mismo.

Todo parte de un informe de 2018 de la Fuerza Aérea que exponía que el país no está preparado para enfrentarse a un posible ataque que podría acabar con hasta el 90 por ciento de la electricidad de la costa este y provocar un caos total. También advertía de que "China, Corea del Norte, Rusia e Irán han desarrollado tales armas (…), lo que significa que EEUU debe comenzar a prepararse para tal posibilidad".

De manera paralela, en la base aérea de Tinker, en Oklahoma, están tratando de proteger sus B52 –los mismos destinados a lanzar los misiles EMP- de posibles ataques electromagnéticos enemigos, sometiéndolos a diferentes pulsos para ver de qué modo la nave se ve afectada por los mismos y si es posible evitar que los sistemas electrónicos queden achicharrados e inservibles tras la exposición.

Rusia también está en la carrera

El tercer país que públicamente reconoce que está en la carrera del armamento EMP es Rusia. No en vano, no oculta que este tipo de armas están destinadas a ser un pilar de su poder militar en el futuro junto al arsenal nuclear y a los sistemas antiaéreos. Al igual que China y Estados Unidos, su proyecto principal se basa en la construcción de misiles balísticos y de crucero con pulso electromagnético, pero se desconoce cómo va su desarrollo.

Sí hay algún dato más sobre un segundo arma, un camión con capacidad para lanzar pulsos que acaben con la tecnología del rival en el campo de batalla sin neutralizar la suya propia. Un prototipo con un supuesto alcance direccional de 300 kilómetros fue presentado en una feria de armamento asiática hace unos años, pero su demostración generó un reguero de dudas y críticas. Rusia dice que ha solucionado la gran mayoría, pero no ha hecho ninguna demostración pública en la que se haya podido comprobar.

En Tecnociencia

    0
    comentarios

    Servicios

    • Inversión
    • Seminario web
    • Radarbot
    • Historia