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La Gran Barrera de Coral es más grande que nunca

Pese a que nos vendieron que estaba muriendo por culpa del calentamiento global, el arrecife ha batido su récord de extensión desde que hay registros.

Pese a que nos vendieron que estaba muriendo por culpa del calentamiento global, el arrecife ha batido su récord de extensión desde que hay registros.
Gran barrera de Coral, Australia | Pixabay/CC/127071

La Gran Barrera de Coral, el inmenso conjunto de arrecifes de más de 2.000 kilómetros de longitud situada en el noreste australiano y visible incluso desde el espacio, registra una cantidad de corales sin precedentes desde hace 36 años, cuando comenzaron las mediciones del LTPM (siglas en inglés del Programa de Monitorización a Largo Plazo) del Instituto Australiano de Ciencias Marinas. Los arrecifes se consideran amenazados por la doble acción del calentamiento del agua del océano y el aumento de su acidez por la mayor presencia de CO2 en la atmósfera.

Es a la acidez a la que se culpa de los sucesivos blanqueamientos que han sufrido los corales en 1998, 2002, 2016, 2017 y 2020, así como este mismo año. Sin embargo, otros científicos cono Peter Ridd los considera un proceso natural y que, lejos de ser irreversible, resulta similar a los incendios y los bosques: a los pocos años el coral se recupera de sus heridas. Ridd argumentaba que al tener datos sólo desde 1986, cualquier conclusión catastrofista no estaba bien fundamentada. De hecho, se cree que el arrecife sobrevivió a temperaturas muy superiores hace miles de años. Por sus ideas contrarias al consenso fue despedido de su universidad y su recurso a los tribunales para su readmisión fue rechazado el año pasado.

La histeria sobre la posible desaparición de la Gran Barrera de Coral es similar a la de la extinción de los osos polares: ambos casos se han convertido en iconos del alarmismo climático pese a que no hay datos que los confirmen y los pocos científicos que se atreven a decirlo ven sus carreras sufrir por ello. Otro caso clásico es el de la zoóloga Susan Crockford, que lleva décadas combatiendo con datos el supuesto declive en la población de osos polares, que no aparece de ninguna manera en los registros. Pagó su osadía con la no renovación de su contrato de profesora adjunta de la Universidad de Victoria.

El informe del Instituto Australiano de Ciencias Marinas, pese a reconocer que las cifras son las mejores desde que tienen datos, ha preferido poner el acento en la fragilidad de dicho crecimiento, debido principalmente a los corales Acropora (cuernos de alce) de rápido crecimiento, "que son el grupo dominante de corales en la Gran Barrera y han sido en gran medida responsables de los cambios anteriores en la cobertura de coral duro", pero que también son lo más propensos a distintos tipos de daño y a la decoloración, lo que implica que las ganancias de este año podrían perderse con rapidez.

Sin embargo, ese argumento formaba parte de las razones de Peter Ridd: hay una enorme variación interanual y el coral se recupera muy deprisa, de modo que es difícil concluir que está sufriendo problemas a largo plazo. El físico lamentó la escasa calidad de informes como el del organismo oficial australiano, del que indicó que era imposible fiarse. Esa desconfianza expresada en público fue la que provocó su despido bajo la excusa de "falta de colegialidad" para con otros científicos.

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