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Los dueños de iguanas desafían al Gobierno: "Me la quitarán de mis manos muertas"

La ley animalista de Sánchez obliga a los propietarios de iguanas y reptiles de más de dos kilos a entregar a sus mascotas.

La ley animalista de Sánchez obliga a los propietarios de iguanas y reptiles de más de dos kilos a entregar a sus mascotas.
Xavier Inés junto a Rocky, una iguana rinoceronte de ocho kilos. | LD

La ley de Bienestar Animal obliga a los propietarios de iguanas y reptiles de más de dos kilos a autodenunciarse ante las autoridades para que procedan a requisarles sus mascotas. A poco más de un mes de que entre la ley animalista en vigor, muchas tiendas de animales todavía no dan crédito y los propietarios ya advierten de que no piensan cumplir con una ley animalista "sectaria".

Xavier Inés tiene varias iguanas, pero sin duda la más especial y popular de todas es Rocky, una iguana rinoceronte de ocho kilos, que forma parte de la familia desde hace 14 años y que, cada vez que Xavi se acerca al terrario, acude a la puerta para recibir su dosis diaria de caricias. A partir de este 29 de septiembre, la ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales da a Xavi un plazo de seis meses en los que está obligado a delatar a Rocky ante las autoridades para que procedan a quitárselo.

"Yo desde luego no me voy a autodenunciar. Estoy dado de alta como criador, tengo núcleo zoológico registrado y el Estado ya sabe los animales que tengo. Así que, si quieren llevárselos, ya vendrán ellos mismos a intentarlo. Son miembros de nuestra familia y, teniéndolo todo legal como lo hemos tenido hasta ahora, no vamos a permitir que nos los quiten. Tendrían que venir a mi casa, tirar la puerta abajo y quitarme a Rocky de mis manos muertas, porque yo, por propia voluntad, no voy a entregar a mis animales", dice tajante Xavi.

Traslado a un centro de protección animal

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La ley de Bienestar Animal dice que las autoridades competentes "adoptarán las medidas necesarias para la intervención y puesta a disposición a centros de protección de animales silvestres, zoológicos o entidades de protección animal". Esta no es una opción para Xavi, ni para muchos propietarios de animales exóticos: "No me voy a desprender de mis animales y mucho menos para que vayan a manos del Estado, a centros donde no tienen ni idea de mantenerlos y donde los que estamos en este mundillo ya sabemos cómo acaban: muertos".

Para los propietarios de iguanas, lo más escandaloso de este "exprópiese" es que el Gobierno no ha alegado ninguna razón científica o informe técnico que avale la incautación de animales perfectamente legales a sus legítimos dueños. "Es de locos. Tienes a tus animales con su documentación y te los quitan. Además, las iguanas no son peligrosas, son herbívoras, comen verdura", señala el veterinario Manuel Fuentes.

Xavi coincide con Fuentes y añade que esta prohibición no tiene "ningún tipo de criterio científico, como el resto de la ley de Bienestar Animal, que no ha contado con ningún tipo de asesoramiento de veterinarios, biólogos o cualquier persona con un mínimo de conocimiento".

Incredulidad en las tiendas

Libertad Digital se ha puesto en contacto con varias tiendas de reptiles para conocer su opinión y varias de ellas han asegurado desconocer esta disposición adicional segunda de la ley animalista que ya les está dejando sin negocio: "No puede ser. Eso es imposible. Estamos esperando al listado positivo para ver qué pasa, pero no puede ser que le quiten las iguanas que tiene la gente. Además, no hay sitio en los centros protectores ¿Qué van a hacer? ¿Construir terrarios a toda prisa?", ha afirmado incrédulo un vendedor de Toledo.

Desde que se dieron a conocer los primeros detalles de la ley animalista, Xavi ha estado luchando junto con otras asociaciones de animales y propietarios de exóticos para prevenir lo que ahora parece inevitable. Incluso ha montado su propio canal de Youtube para difundir la incierta situación a la que se enfrenta Rocky y el resto de sus iguanas: "Estoy preocupado y no me voy a rendir, pero estamos con las manos atadas. A mucha gente puede que le dé igual que prohíban las iguanas porque no entiende que es un miembro más de la familia. Pero yo llevo más de veinte años dedicándome a los reptiles, es mi pasión y toda mi vida gira en torno a ello".

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