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La ley animalista condena a morir de hambre a las serpientes domésticas

Dar de comer ratones vivos a una serpiente puede acarrear dos años de cárcel y multas de hasta 50.000 euros.

Dar de comer ratones vivos a una serpiente puede acarrear dos años de cárcel y multas de hasta 50.000 euros.
Serpiente ratera de Texas (Pantherophis obsoletus). | SnakeRoom Serpentarium

Desde que se dio a conocer el texto de la ley de Bienestar Animal, multitud de veterinarios, biólogos y otros expertos criticaron que se trataba de una norma pensada por gente de ciudad exclusivamente para perros, gatos y hurones urbanos. Y efectivamente, gran parte de su articulado no tiene en cuenta las circunstancias de los animales que viven en zonas rurales ni las de los animales que no son perros o gatos. El despropósito es tal, que incluso uno de los puntos de la ley supone un grave maltrato para las serpientes de compañía.

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Serpiente rey negra mexicana (Lampropeltis nigrita).

La ley prohíbe "alimentar a los animales con vísceras, cadáveres y otros despojos procedentes de animales que no hayan superado los oportunos controles sanitarios". Hacerlo se considera una infracción grave que conlleva multas de entre 10.000 y 50.000 euros. Este punto, sumamente lógico en el caso de los perros y los gatos, está suponiendo un grave problema para los propietarios de serpientes que se alimentan de ratones vivos.

Antes de la entrada en vigor de la ley animalista, esta situación estaba resuelta y regulada a nivel europeo (Reglamento 1099/2009 del Consejo). Se permitía suministrar cebo vivo a determinados animales previo aturdimiento de las presas, para lo cual se daba un golpe a los ratones en la cabeza para evitarles sufrimiento, tanto a ellos como a las serpientes, porque tal y como señala José Cordero, propietario del parque de animales SnakeRoom Serpentarium, los ratones siempre se defienden con uñas y dientes y pueden herir a sus depredadores..

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Pitón verde arborícola (Morelia viridis).

Muchos propietarios de serpientes tienen una pequeña jaula de ratones que les sirve como criadero con el que se abastecen de alimento para sus serpientes. El problema es que, con la nueva ley, esos ratones se consideran mascotas y no animales de producción. Y causar la muerte de un animal que viva temporal o permanentemente bajo el control humano supone pena de prisión de hasta dos años, además de la inhabilitación para la tenencia de animales. Eso sólo por la vía del Código Penal. Teniendo en cuenta la ley de Bienestar Animal, además supondría una multa de hasta 50.000 euros si no hay un veterinario cerca para certificar que el cadáver del ratón cumple con los pertinentes controles sanitarios.

"Prefieren morir de hambre antes que comer ratones descongelados"

José Cordero lleva más de dos décadas estudiando, manteniendo y criando gran variedad de ofidios (serpientes). De esa pasión surgió el Snakeroom Serpentarium, un parque zoológico de reptiles ubicado en Málaga dedicado a la "exposición, divulgación y concienciación de que las serpientes son animales sorprendentes y necesarios en la naturaleza y que, desgraciadamente, tienen muy mala reputación debido al desconocimiento y a motivos socioculturales entre otros factores".

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Serpiente Rey de California (Lampropeltis californiae).

En su caso, la ley de Bienestar Animal le ha obligado a prescindir del alimento vivo. Por el momento, está alimentando a las serpientes con ratones congelados: "Estoy comprándolos a una granja de roedores. Vienen en bandejas, como los langostinos ultracongelados, y es muy cómodo porque siempre tienes comida disponible. El problema es que hay serpientes que prefieren morirse de hambre antes que comer una presa muerta".

Cordero explica que intentan que las serpientes coman alimento descongelado desde el primer momento pero para muchas de ellas no es algo natural: "La gran mayoría lo acepta, les enseñamos. Pero hay otras que prefieren morirse a comerse una presa muerta. Para evitar que mueran por inanición muchas veces tenemos que meterles el ratón muerto hasta el estómago, lo que les produce muchísimo estrés, tanto a ellas como a mí. Porque el pobre animal se resiste, trata de expulsarlo, muerde... ¿y qué es más maltrato? ¿lo del ratón o lo de obligar a un animal a comerse algo que no quiere?".

Serpientes: animales prohibidos

Lo de alimentar a la serpiente no es el único problema que ha generado la ley animalista a los propietarios de reptiles. La disposición transitoria segunda obliga los dueños de reptiles de más de dos kilos a delatar a sus mascotas y entregarlas a las autoridades para que se las lleven a centros de protección. Para ello, tienen un plazo de cinco meses y medio.

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Serpiente ratera real china (Elaphe carinata).

"Son animales inofensivos y totalmente legales que ahora, de repente, ya no lo son. Encima te amenazan con que te lo van a quitar y, a pesar de que lo tengas cuidado en tu casa, se lo van a llevar, a sabiendas de que ni siquiera saben mantenerlo, con la certeza de que ese animal acabará muriendo. Es la crónica de una muerte anunciada", lamenta Cordero.

En el caso de Snakeroom Serpentarium, al ser un parque zoológico, siguen a expensas de la aprobación del listado positivo con las mascotas permitidas por el Gobierno. "Si deciden que las serpientes no entran en el listado positivo, podríamos seguir criándolas pero no vendiéndolas, al menos en España. Me parece muy triste".

Muchas personas, especialmente desde los movimientos animalistas más naif, consideran que las serpientes deberían estar en sus hábitats y no en los terrarios. La cuestión es que los reptiles que están en Snakeroom Serpentarium, en los zoos y en los hogares, son animales criados desde hace generaciones en cautividad y que posiblemente morirían si se las soltase en su "hábitat". De hecho, gracias a la labor que realizan muchos criadores es posible conservar especies que en su hábitat natural están amenazadas, en peligro de extinción o incluso desaparecidas.

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Jacobo Quero durante una visita infantil al SnakeRoom Serpentarium.

Cordero está convencido de que en un futuro no muy lejano habrá chavales que nunca podrán ver una pitón. "Como sigamos con esta dinámica, este Gobierno y estas políticas que tenemos ahora, difícilmente cualquier niño podrá saber cómo son las serpientes. Nosotros estamos trabajando con los colegios, traemos a los chavales, hacemos divulgación, incluso damos de comer a las serpientes delante de ellos y les explicamos cómo funciona la naturaleza, que es cruel. Porque no sirve de nada esconderlo y hacer como que todo es maravilloso. Es muy triste que hayamos llegado a esta situación", lamenta Cordero.

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