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Japón se convierte en el quinto país en llegar a la Luna

Japón se ha convertido en el quinto país del mundo en alunizar en el satélite terrestre pero su módulo se quedará pronto sin energía.

Japón se ha convertido en el quinto país del mundo en alunizar en el satélite terrestre pero su módulo se quedará pronto sin energía.
Fotografía de la luna tomada desde Uruguay. | EFE

El módulo espacial japonés SLIM logró este viernes llegar hasta la Luna y descender a su superficie. El SLIM (siglas en inglés de Smart Lander for Investigating Moon, o módulo de aterrizaje inteligente para investigar la Luna) tocó la superficie lunar a las 00:20 hora local japonesa del sábado 20 de enero, confirmó la agencia aeroespacial japonesa (JAXA) pocos minutos después en una retransmisión en directo.

Japón buscaba con esta misión convertirse en el quinto país del mundo, tras Estados Unidos, Rusia, China y la India, en lograr alunizar una nave en el satélite natural de la Tierra y conseguir además acometer el aterrizaje de estas características más preciso hasta la fecha.

"La nave espacial parece estar en comunicación estable con la Tierra", dijo un representante de JAXA desde el Instituto de Ciencias Espaciales y Astronáuticas del organismo en la ciudad de Sagamihara, al sur de Tokio, cinco minutos después del alunizaje.

Sin embargo, el aparato estaría teniendo problemas con sus células solares, que no están generando electricidad. "El SLIM ha estado comunicándose correctamente y está respondiendo con normalidad. Sin embargo, parece que sus células solares no están generando electricidad", señaló el director general de JAXA, Hitoshi Kuninaka, en rueda de prensa unas dos horas después del alunizaje.

En su estado actual, la batería del aparato durará varias horas, añadió Kuninaka, que comentó que es posible que si los paneles logran absorber energía solar nuevamente podrían recargarse, por lo que siguen pendientes de la información que está transmitiendo SLIM.

La operación de descenso se desarrolló sin incidentes. En torno a la medianoche en Japón y cuando se encontraba a unos 15 kilómetros de la superficie lunar, el SLIM comenzó a bajar y escanear el terreno con sus detectores de obstáculos autónomos, más avanzados que los de las naves convencionales, con el objetivo de intentar el denominado aterrizaje "pinpoint" o de precisión/localizado.

Para identificar con minuciosidad dónde se encontraba, el SLIM llevaba instaladas unas cámaras de navegación que identifican los cráteres de la Luna a través de comparativas entre las imágenes tomadas por el propio aparato y los mapas lunares que porta, realizados a partir de las misiones lunares globales anteriores.

Tras alcanzar una altitud de unos 5 kilómetros comenzó la fase de descenso vertical, una de las más complejas y arriesgadas de la misión, dado que la gravedad en la Luna es superior a la de los asteroides en los que el país había logrado aterrizar hasta ahora e impide un descenso lento, lo que complica su posicionamiento.

Los sistemas de telemetría del aparato confirmaron su aterrizaje en la superficie lunar transcurridos veinte minutos, de acuerdo a los cálculos de la misión.

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