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De dónde vienen las angulas: cambio de sexo, canibalismo y un viaje mortal

Nacidas en el Mar de los Sargazos, estas pequeñas larvas recorren medio mundo para terminar en estuarios españoles antes de ser un plato de lujo.

Grupo de anguilas. | Dmitri Konstantinov

Son pequeñas, casi invisibles y capaces de cruzar un océano antes de cumplir tres años. Así son las angulas, el único alevín cuya pesca está legalmente permitida en España (con fuertes restricciones) y un carísimo manjar que el Gobierno quiere prohibir con el objetivo de proteger la especie, catalogada "En Peligro Crítico" en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La angula es el alevín de la anguila europea (Anguilla anguilla). Cuando llegan a los mercados suelen pesar apenas un gramo, miden menos de ocho centímetros y tienen entre dos y tres años de vida. Son prácticamente transparentes, de ahí su nombre en inglés (glass eel). Su coloración varía según el tiempo que hayan pasado en el río: cuanto más tiempo, más oscuras se vuelven. Las más negras, que han permanecido más en aguas continentales, suelen ser menos valoradas comercialmente.

Un dato curioso: en las primeras fases del desarrollo todas las larvas son hembras. Con el tiempo y por factores que aún se estudian, una parte de la población cambia de sexo.

Un ciclo vital de ciencia ficción

La anguila europea es una especie catádroma: vive en ríos pero se reproduce en el mar, exactamente al revés que los salmones. Todo comienza en el Mar de los Sargazos, en pleno Atlántico occidental. Allí, a unos 600 metros de profundidad, las anguilas plateadas —adultas sexualmente maduras— realizan la puesta. Tras la reproducción, mueren (este detalle es importante para entender por qué no se pueden criar en cautividad).

De los huevos emergen unas larvas aplanadas y transparentes que emprenden una travesía colosal: cruzan el Atlántico durante casi tres años, impulsadas por las corrientes oceánicas, hasta alcanzar las costas europeas. Cuando llegan al continente, se transforman en angulas y ahí se concentran en los estuarios y las desembocaduras. Cuando llega la primavera y el verano, comienzan a remontar los ríos.

El Gobierno prohibirá la pesca de angulas con la fórmula del lobo

Durante su juventud en los ríos, las anguilas amarillas permanecen semienterradas en los fondos fangosos durante el día y, al anochecer, salen a alimentarse guiadas por su extraordinario olfato (de los mejores del mundo acuático). Cazan pequeños peces, moluscos, crustáceos, gusanos y larvas de insectos acuáticos. Son especialmente voraces y no rehúyen el canibalismo si escasea el alimento.

La madurez sexual llega entre los 6 y 12 años en los machos y entre los 8 y 13 en las hembras. En ese momento, cambian de color, se transforman en anguilas plateadas e inician un viaje épico de unos 6.000 kilómetros de vuelta al Mar de los Sargazos.

Para afrontar este viaje, el cuerpo de las anguilas se transforma radicalmente. Sus ojos se agrandan para ver en la oscuridad de las profundidades marinas y su sistema digestivo se atrofia hasta el punto de que dejan de alimentarse. La travesía les hace gastar todas las reservas de grasa acumuladas durante años y, cuando finalmente llegan a su destino, les queda la energía justa para el desove y la fecundación, tras lo cual, mueren exhaustas.

Curiosidades increíbles de las anguilas

El ser humano lleva miles de años alimentándose de anguilas, pero hasta mediados del siglo pasado no supimos nada sobre su extraordinario viaje al Mar de los Sargazos para reproducirse. Y hasta la fecha, hemos sido incapaces de reproducir esas condiciones para la cría en cautividad (sólo existe el engorde). Por eso, no hay angulas de piscifactoría.

Al hilo de su viaje de miles de kilómetros, los científicos todavía están estudiando cómo es posible que cuenten con esa extraordinaria capacidad de orientación. Y además de su increíble olfato, las anguilas pueden respirar parcialmente a través de la piel, lo que les permite sobrevivir fuera del agua durante cierto tiempo en ambientes húmedos.

Las anguilas viven hasta que desean reproducirse. Lo habitual es que duren entre 15 y 20 años, momento en el que viajan a Los Sargazos. Pero si no sienten esa llamada biológica, pueden vivir muchísimos años. El promedio en acuarios suele rondar entre los 50 y los 80 años. Pero existe el caso famoso de la anguila de Brantevik en Suecia, que vivió en un pozo doméstico y alcanzó los 155 años. Otro ejemplar llamado Putte vivió en acuarios suecos durante 88 años.

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