
La astronauta francesa Sophie Adenot, integrante de la misión Épsilon durante la expedición 74/75 de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), ha dado a conocer los prometedores avances del experimento científico Veg-06. A través de una comunicación enviada desde el espacio, ha detallado cómo este ensayo se ha convertido en el primero realizado en órbita capaz de demostrar que la alfalfa puede fijar nitrógeno en condiciones de microgravedad. Este hallazgo supone un paso fundamental para lograr cultivar plantas sin necesidad de transportar pesadas cargas de nutrientes desde la Tierra en exploraciones de larga duración.
Adenot, que forma parte de la Agencia Espacial Europea (ESA) y ejerce como piloto de pruebas de helicópteros en la Fuerza Aérea y Espacial de Francia, utilizó sus redes sociales para explicar algunas curiosidades de la vida a bordo del complejo orbital. En concreto, aclaró que el llamativo resplandor rosado que se ha podido observar recientemente en las imágenes del módulo Columbus proviene del sistema Veggie. Se trata del dispositivo de producción de vegetales de la ISS, el cual emite un espectro lumínico de color magenta diseñado de forma específica para optimizar el crecimiento de la flora artificial.
El desarrollo de este programa tuvo lugar durante la Expedición 74. En este periodo, la tripulación se encargó de sembrar las semillas con el objetivo de estudiar el modo en que los brotes y ciertas bacterias beneficiosas colaboran en un entorno de ingravidez. La meta principal es capturar nitrógeno del aire y transformarlo en alimento asimilable, un proceso que resultará imprescindible para garantizar la supervivencia de los astronautas mediante cosechas autosuficientes en los futuros viajes interplanetarios. Asimismo, la investigación evalúa los cambios que experimenta la lignina, el polímero que otorga rigidez a los tallos en nuestro planeta, al desarrollarse sin la influencia de la fuerza de la gravedad.
El estricto protocolo del experimento exigió que la pequeña plantación fuese regada y cuidada con esmero hasta el momento de la recolección, que incluyó tanto las hojas y tallos como las raíces. Posteriormente, las muestras fueron almacenadas en un congelador para garantizar su preservación intacta y enviadas de vuelta a la Tierra a bordo de la nave de carga CRS SpX-34 Dragon, donde serán sometidas a un exhaustivo análisis de laboratorio.
Además del indudable valor técnico, la experta quiso poner en valor el impacto psicológico que este tipo de tareas tiene sobre el equipo. En una grabación divulgada por la NASA, la piloto francesa confesó que mantener un pequeño huerto supone un auténtico alivio emocional gracias al aspecto y al olor de la tierra húmeda. "Hay algo muy especial en ver crecer las plantas y cuidarlas día tras día", remarcó la científica ante las cámaras.
Las implicaciones de esta proeza trascienden las fronteras puramente espaciales. Según relató la propia astronauta gala, una mayor comprensión de los mecanismos internos de las raíces y de la estructura de la lignina tendrá un impacto directo en la actividad primaria. Estos conocimientos se aplicarán para mejorar la calidad del suelo, incrementar la eficiencia de los sembrados y perfeccionar las técnicas de silvicultura, evidenciando una vez más que la inversión en tecnología revierte directamente en el progreso económico de la sociedad.
