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Conoce la cirugía más avanzada para cuando la vejiga deja de funcionar

Expertos del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Madrid explican en Libertad Digital las ventajas de la tecnología robótica en el quirófano.

LD / Salud
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Expertos del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Madrid explican en Libertad Digital las ventajas de la tecnología robótica en el quirófano.
Quirófano robotizado con la tecnología Da Vinci | Hospital Rey Juan Carlos

Plantear una extirpación de la vejiga puede parecer una complicación de por vida por tratarse de un órgano necesario para orinar. No obstante, la técnica y la ciencia avanzan. Hoy día existen plataformas quirúrgicas robóticas que están facilitando, y mucho, la reconstrucción vesical dentro de los pacientes. Esto permite que puedan seguir orinando sin problema, y apenas se note la diferencia.

No hay que olvidar que la vejiga forma parte del sistema urinario y es la encargada de almacenar la orina hasta su expulsión a través de la uretra. Hay varias situaciones en las que los especialistas optan por extirparla porque está enferma y no hay otra solución. En concreto, esta intervención quirúrgica se llama ‘cistectomía’.

Suele realizarse para tratar el cáncer, que puede ser de vejiga invasivo o no invasivo recurrente, así como para tratar tumores pélvicos, como el cáncer de colon, de próstata, o de endometrio avanzado que afecten por infiltración a la vejiga. Además de algunas enfermedades no oncológicas, trastornos neurológicos o inflamatorios que afectan al sistema urinario, como la cistitis intersticial; o bien en el caso de anomalías congénitas, es decir, de defectos de nacimiento que afectan al sistema urinario, según precisa la Mayo Clinic norteamericana.

En el hombre habitualmente se extirpa junto a la próstata y las vesículas seminales (cistectoprostatectomía radical), y en el caso de la mujer con el útero (matriz). Esto es así porque la intervención suele realizarse para tratar un tumor maligno y, habitualmente, con intención curativa.

Eso sí, el tipo de cistectomía y de reconstrucción dependerá de varios factores, como la enfermedad que ha llevado a la exéresis de la vejiga, de la salud general del paciente, o de cuáles sean sus preferencias, matiza el jefe del servicio de Urología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Madrid, el doctor Miguel Sánchez Encinas.

Una vez extraída la vejiga, este experto indica que el cirujano debe crear una derivación urinaria de los uréteres a un sitio nuevo con el que almacenar orina y expulsar orina fuera del organismo. Para ello puede optar entre las siguientes opciones:

  • Derivar los uréteres a la piel directamente (ureterostomia) o abocándolos a un asa de intestino delgado en el que uno de sus extremos se conecta a la piel Ureteroileostomía). Aquí llevará una bolsa colectora de la orina, o se tendrá que sondar.
  • Derivar los uréteres al recto, orinando por éste.
  • Reconstruir una neovejiga con intestino en los casos en los que la localización del tumor lo permita, pudiendo realizar la micción de forma natural a través de la uretra.

"Cuando se extraen la vejiga tumoral y los ganglios linfáticos, así como la próstata en el caso de los hombres, se debe derivar la orina, puesto que ya no tiene dónde almacenarse", explica el doctor Miguel Sánchez Encinas.

Según precisa, para esta reconstrucción, o bien se realiza una ‘ureterostomía tipo Bricker’ (colocación de un conducto en el intestino para sacar la orina al exterior), o bien se crea una neovejiga (se construye una bolsa con las asas de intestino delgado, a la que se unen los uréteres para que la orina salga por su vía natural, la uretra).

Una cirugía compleja

Como en toda intervención existen complicaciones y más en ésta, puesto que se trata de una cirugía compleja que implica la manipulación de muchos órganos internos del abdomen. No obstante, como antes mencionábamos, la ciencia avanza y gracias a la investigación hoy en día, los cirujanos pueden contar con robots de quirófano que hacen más fácil todo este proceso.

De hecho, las últimas técnicas robóticas favorecen que los pacientes presenten una menor tasa de complicaciones, y también que se reduzcan tanto las incisiones como el dolor postoperatorio. "Gracias a la tecnología robótica, este procedimiento puede realizarse mediante una cirugía mínimamente invasiva, ya que se puede manipular el intestino desde el interior, sin sacarlo fuera de la pared del abdomen", valora el jefe del servicio de Urología del citado centro hospitalario.

De este modo, según añade el experto, se reduce la exposición al exterior , se evita la parálisis que se suele dar en las cirugías abiertas del abdomen, y también se favorece una recuperación más temprana de la motilidad intestinal. "Además, con esta técnica los pacientes presentan una menor tasa de complicaciones a nivel de las heridas quirúrgicas, y de anemia postoperatoria. En determinados casos permite a su vez realizar una correcta preservación de los haces neurovasculares (nervios de la erección) en el paciente varón", celebra Sánchez Encinas.

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Instalaciones de cirugía robótica

Igualmente, destaca que una de las principales ventajas de la vía robótica es que posibilita que las incisiones y el dolor postoperatorio sean menores. En el caso de las mujeres, el robot quirúrgico Da Vinci, con el que por ejemplo trabaja este especialista, permite que sólo se haga una pequeña incisión en la vagina para la extracción de la pieza quirúrgica. En el caso de los hombres dice que la extracción se debe realizar igualmente por el abdomen, pero la incisión es del tamaño imprescindible, mucho más pequeña que en la cirugía tradicional.

Precisamente, el Servicio de Urología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, que dirige el doctor Miguel Sánchez Encinas, y que está integrado en la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha incorporado a su cartera de servicios la cistectomía radical con derivación urinaria intracorpórea (crear una nueva vejiga dentro del paciente), un procedimiento seguro que reduce los posibles daños y cuyos resultados oncológicos son comparables a los obtenidos con una cistectomía abierta, gracias al robot de quirófano Da Vinci.

"Lo que nosotros incorporamos es la vía robótica para evitar realizar una incisión de la pared del abdomen del paciente durante la parte reconstructiva", agrega Sánchez Encinas, a la vez que resume que, en el caso de esta última técnica, realizar las suturas de los tejidos de la uretra y de los uréteres conlleva una gran dificultad, por lo que se requiere de una "gran delicadeza" que se logra realizar "con garantías de éxito gracias a la magnificación de la imagen del robot y a la libertad de movimientos que nos ofrecen sus instrumentos".

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