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Cuatro claves que explican la alarma por el nuevo coronavirus

¿Por qué el nuevo coronavirus ha desatado una alarma global, pese a que las cifras aún no alcanzan la pandemia? Estas son algunas de las claves.

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¿Por qué el nuevo coronavirus ha desatado una alarma global, pese a que las cifras aún no alcanzan la pandemia? Estas son algunas de las claves.
Las incógnitas que persisten en torno al coronavirus de Wuhan | EFE

Según el último informe de la Comisión Nacional de Sanidad chino, los muertos por el nuevo coronavirus ascienden ya a 490 muertos. Los contagiados en el país asiático son 24.324, de los cuales se han registrado 3.219 casos graves. El país, con el foco de la infección en la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan, acapara el 99% de los infectados, pero ya hay infectados en cuatro continentes y una veintena de países: Japón (20), Tailandia (19), Singapur (18); Malasia (8), Taiwan (10), Vietnam (9), Emiratos Arabes Unidos (5), India (3), Filipinas (2), Camboya (1), Nepal (1), Sri Lanka (1), EEUU (11), Canadá (4), Australia (12), Alemania (12), Francia (6), Italia (2), Reino Unido (2), Rusia (2), Belgica (1), Suecia (1), España (1) y Finlandia (1).

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Las imágenes de las carreteras y establecimientos desiertos en China, la poca información que se tiene aún sobre el virus, el establecimiento de protocolos estrictos para tratar de atajar el avance de la enfermedad y algunos titulares de prensa han desatado la alarma entre la población en general aunque las cifras, de momento, no parezcan especialmente abultadas en un país con casi 1.400 millones de habitantes. ¿Por qué hay razones para preocuparse por la aparición del nuevo coronavirus? ¿Cuáles son las claves principales en la evolución del brote?

1. Un virus nuevo del que aún se desconoce casi todo

Los primeros casos vinculados al coronavirus de Wuhan fueron notificados el 31 de diciembre de 2019 y diez días después China los vinculó a un nuevo tipo de coronavirus que tendría origen animal, vinculado a una feria con animales vivos de esa ciudad china. En ese momento comenzaron las restricciones, el aislamiento de pacientes y una alarma generalizada ante una nueva enfermedad de la que no se sabía apenas nada.

Los coronavirus, sin embargo, no son desconocidos: son una familia de virus que provocan enfermedades respiratorias, desde un simple resfriado a neumonías. El nuevo coronavirus detectado en China y bautizado como 2019-nCoV provoca fiebre, fatiga, tos y dificultades respiratorias y fallos renales en sus casos más graves y ante las incertidumbres iniciales sobre su tasa de mortalidad, capacidad de contagio y forma de transmisión se empezaron a tomar medidas que recuerdan a las adoptadas ante otros nuevos coronavirus: el MERS surgido en Oriente Medio en 2012 y el SARS chino de 2002.

Puede que no se produzca una pandemia global, como ocurrió, pese a la alarma, con los otros coronavirus: el SARS se expandió por 37 países y provocó 800 muertes, mientras que el MERS se expandió por 27 países, con 2.494 casos y 858 fallecimientos. Pero la posibilidad de que la enfermedad se propague sin control por todo el mundo y colapse los sistemas sanitarios de los países desarrollados y se extienda por la población más vulnerable de zonas subdesarrolladas ha hecho que se extremen las medidas de prevención. Ya se trabaja en ello, pero el hecho de que sea un nuevo virus hace que no tenga cura por el momento ni existan vacunas, y que aún haya muchas dudas sobre su capacidad real de propagación y letalidad, hace que los protocolos, por precaución, sean especialmente estrictos. Tampoco ayuda que sea China el país de origen: aunque desde la OMS y los países occidentales se está alabando la respuesta del país asiático, la desconfianza en los datos se mantiene en un país gobernado por una férrea tiranía comunista.

2. El contagio: ¿cómo se propaga el coronavirus?

La primera clave que debía resolverse para calcular las posibilidades de expansión del virus era su forma de contagio. Los primeros casos estuvieron relacionados directamente con el mercado de Wuhan, es decir, con el contacto directo con el portador animal de un virus que ha terminado mutando y adaptándose al cuerpo humano. Después, llegaron los primeros casos de contagio de persona a persona. En un primer momento, se apuntó a un periodo de incubación de entre dos días y una semana y a que la enfermedad era contagiosa en su fase sintomática. Sin embargo, lo ocurrido con los contagiados alemanes del coronavirus de Wuhan podría echar por tierra esta hipótesis, según un estudio publicado hace unos días por The New England Journal of Medicine.

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El primer contagiado, un hombre de 33 años con buena salud, habría enfermado tras asistir a un encuentro de trabajo con una mujer residente en Shanghai asintomática, que estuvo en Alemania entre el 19 y 22 de enero y que comenzó a sentirse mal en el vuelo de vuelta a China. Aunque el artículo enfatiza que no se trató de casos graves (en el caso del hombre joven, sufrió fiebre alta, tos, dolor de garganta y dolor de cabeza) y que se les hospitalizó "por precaución", sí recalca el hecho de que el contagio en fase de incubación multiplica las posibilidades de propagación de la enfermedad. Los próximos días y semanas serán clave para ver hasta qué punto es contagiosa la enfermedad y se ha propagado entre ciudadanos que aún desconocían que estaban enfermos y que pasaron todos los controles.

3. Su efecto en pacientes sanos

Aunque las víctimas y los casos más graves se están dando entre pacientes con enfermedades previas y grupos de riesgo como ancianos o niños, también se están detectando casos que han requerido de hospitalización en adultos jóvenes sin patologías previas. Es el caso del primer paciente estadounidense con coronavirus: un hombre de 35 años, no fumador, que había viajado a Wuhan y que, según dijo, no había contactado con nadie enfermo. Acudió al hospital con síntomas leves, pero durante su estancia en el centro la enfermedad derivó en neumonía. Fue tratado con retrovirales y mejoró en el día 12 de su enfermedad, el noveno de su ingreso. En el artículo publicado en el The New England Journal of Medicine, el personal que lo trató destaca cómo los primeros síntomas del nuevo coronavirus "lo hacen indistinguible" de otras infecciones comunes y que sólo se decidió su ingreso porque el paciente avisó de su viaje.

La necesidad de ingreso del paciente aunque se recuperara de forma satisfactoria hace ver el efecto que podría tener en sistemas sanitarios de todo el mundo una pandemia, con afectados de cierta consideración también entre personas que, en principio, no son considerados de riesgo.

4. El momento de la crisis: el Año Nuevo chino

Otros informes han puesto el foco en el momento en que se desató el brote del nuevo coronavirus: las festividades del Año Nuevo chino. El motivo, que durante las semanas previas a la festividad, los desplazamientos, ya de por sí muy elevados en una gran metrópoli como Wuhan, se multiplican. Un informe de The Lancet advierte de la posibilidad de que en las próximas semanas la cifra de infectados se incremente exponencialmente tanto en grandes ciudades chinas como en otros puntos del planeta por los viajes de personas asintomáticas. La clave de la evolución de la enfermedad se verá, avisa, en los próximos quince días: ahí se comprobará hasta qué punto han sido efectivos los controles y las medidas de precaución para frenar la propagación del coronavirus.

Las medidas más básicas para evitar contagios

Ante la imposibilidad de precisar cuál será finalmente la capacidad de contagio del virus y su nivel de letalidad, los Gobiernos siguen preparando protocolos para frenar la llegada y propagación del nuevo coronavirus mientras los científicos continúan tratando de descifrar su funcionamiento y de preparar una vacuna. Es posible que el brote del nuevo coronavirus no vaya a más y que en ello colabore la llegada del buen tiempo, como ocurre con otros virus, o que su mortalidad finalmente sea incluso inferior al de la gripe común. Entre tanto, los médicos continúan recomendando precaución y unas normas básicas de higiene para prevenir contagios:

- Lavado frecuente de manos.
- Evitar el contacto próximo con personas con síntomas de infección respiratoria.
- Utilizar pañuelos desechables.
- Taparse la boca con el codo al toser, y no con las manos.

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