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Las otras pandemias de la historia reciente de la humanidad: de la peste negra al coronavirus

La conocida como gripe española es considerada como la más devastadora de la historia ya que pudo matar a 100 millones de personas en todo el mundo.

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La conocida como gripe española es considerada como la más devastadora de la historia ya que pudo matar a 100 millones de personas en todo el mundo.

El pasado 11 de marzo el coronavirus pasó de epidemia a pandemia después de que el directo general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lo anunciara tras multiplicarse por trece en China el número de casos de Covid-19 en las últimas dos semanas, registrándose más de 118.000 casos en 114 países y 4.291 muertos.

"La OMS ha estado evaluando este brote y estamos profundamente preocupados tanto por los niveles alarmantes de propagación y gravedad, como por los niveles alarmantes de inacción. Por lo tanto, hemos evaluado que el Covid-19 puede caracterizarse como una pandemia", dijo Adhanom Ghebreyesus.

Una preocupación más que fundada si atendemos a los datos de este miércoles que son aún más trágicos: más de 380.000 casos en todo el mundo, más de 16.500 fallecidos y el único dato esperanzador de más de 102.000 personas recuperadas de la enfermedad. Sólo en España la cifra de muertos supera los 2.700 y los contagiados los 40.000, con más de 3.800 pacientes recuperados.

Pero el coronavirus no es la primera pandemia que sufre la humanidad, aunque sí que las dos últimas generaciones no habían conocido nada parecido.

Peste negra

La primera gran pandemia de la historia reciente fue la peste negra, que afectó a Europa y Asia en el siglo XIV, sobre todo entre los años 1347 y 1353. A pesar de las dificultades para conocer el número total de fallecidos, se calcula que sólo en Europa murieron 50 millones de personas, es decir, un tercio de la población.

La peste negra se originó por un brote causado por una variante de la bacteria Yersinia pestis y apareció en la ciudad de Caffa, actual Feodosia, en la península de Crimea, a orillas del mar Negro y se extendió por Europa a través de las rutas comerciales de la mano de los marinos.

Esta peste fue inesperada y fatal, se desconocía su origen y terapia y afectó a todos, sin distinción entre ricos o pobres, reyes o mendigos.

Sus síntomas eran: fiebre alta, tos y flemas con sangre, sangrado de nariz y otros orificios, sed, manchas en la piel de color azul o negro, aparición de bubones que podía llegar a explotarse y gangrena en la punta de las extremidades.

Gripe de 1918

Conocida como gripe española, aunque los primeros casos se registraron en Estados Unidos durante el último año de la Primera Guerra Mundial, tuvo una gravedad desconocida hasta entonces porque no sólo afectaba a niños y ancianos, también a jóvenes y adultos sanos, además de animales, como perros y gatos. Se extendió rápidamente por todo el planeta infectando a un tercio de la población mundial y causando la muerte de decenas de millones de personas. A día de hoy sigue siendo considerada la pandemia más devastadora de la historia ya que sólo en 1918 mató entre 20 y 40 millones de personas, aunque estudios actuales elevan el número de muertes hasta los 100 millones.

Los síntomas eran horribles: fiebre e insuficiencia respiratoria; tono azulado en el rostro a causa de la falta de oxígeno; hemorragias que encharcaban de sangre los pulmones provocando vómitos y sangrado de nariz lo que provocaba que se ahogaran con sus propios fluidos.

Viruela

La viruela apareció en poblaciones hace miles de años, en el antiguo Egipto, la India y China. Aunque no ha quedado claro el origen, sí que se la conoce como la más mortífera de la historia ya que ha matado a más de 300 millones de personas solo en el siglo pasado, aunque también fue la primera en haberse erradicado gracias a la vacunación desde el año 1980.

Era una enfermedad provocada por el Variola virus y era tan letal que en algunas culturas antiguas estaba prohibido dar nombre a los niños hasta que contrajesen la enfermedad y sobreviviesen a ella.

Gripe A

La gripe A (H1N1) fue una pandemia surgida en el año 2009 y causada por una variante del Influenzavirus A. No era la primera vez que surgía una pandemia por gripe A, pero esta nueva cepa viral se conoció como gripe porcina, aunque aparentemente no fue provocada por un virus exclusivo de porcinos. Su causa fue, como hemos dicho, una nueva cepa de virus de gripe A H1N1 que contenía material genético combinado de una cepa de virus de gripe humana, una cepa de virus de gripe aviaria y dos cepas separadas de virus de gripe porcina.

Los síntomas de este virus en las personas eran similares a los síntomas de la gripe estacional, es decir, fiebre alta, tos seca, dolor de garganta, moqueo o secreción nasal, dolores en el cuerpo, dolor de cabeza, escalofríos, fatiga, dolor en los ojos, pérdida de apetito y problemas respiratorios como falta de aliento.

Durante la propagación del brote no se dispuso de vacuna hasta el 12 de junio de 2009 cuando un grupo farmacéutico anunció haber producido el primer lote de vacunas. La producción en masa y distribución de la vacuna se realizó un año después.

El 10 de agosto de 2010 la Organización Mundial de la Salud anunció el fin de la pandemia después de que en catorce meses diera la vuelta al mundo. A pesar de que tuvo una mortalidad baja, sí tuvo una amplia propagación infectando a entre el 11 y 21% de la población mundial y dejando entre 150.000 y 575.000 muertos.

VIH/SIDA

Por sus siglas es el virus de la inmunodeficiencia humana o síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Se cree que el SIDA se originó en África, donde monos y simios albergan un virus similar conocido como SIV (virus de inmunodeficiencia en simios). Los científicos creen que la enfermedad llegó a los seres humanos a través de chimpancés salvajes de África central. Pero todavía es una incógnita cómo pudo el virus cruzar la barrera entre las especies.

La era del SIDA empezó oficialmente el 5 de junio de 1981 cuando los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos empezaron a observar que había grupos de pacientes con enfermedades poco comunes. Los primeros casos se detectaron entre homosexuales de Nueva York y California, que padecían enfermedades como el sarcoma de Kaposi, un tipo raro de cáncer de piel, así como un tipo de infección pulmonar que transmiten los pájaros.

El SIDA se contagia principalmente por sexo desprotegido, transfusiones de sangre contaminada, agujas hipodérmicas y de la madre al niño durante el embarazo, parto o lactancia.

Desde que se descubrió la enfermedad, 78 millones de personas se han infectado y han muerto más de 32 millones de personas a causa del SIDA o enfermedades relacionadas. Ahora mismo hay 38 millones de personas portadoras del virus del SIDA.

Los síntomas del SIDA varían en función de la etapa en la que se encuentre la enfermedad, de forma que muchos infectados pueden ignorar que son portadores hasta fases más avanzadas. Puedes padecer un cuadro parecido al de la gripe, con fiebre, dolor de cabeza, erupciones o dolor de garganta. El avance de la enfermedad debilita el sistema inmunitario por lo que puede aparecer inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso, fiebre, diarrea y tos. Si no se trata el virus pueden aparecer enfermedades más graves como tuberculosis, meningitis criptónica, infecciones bacterianas graves o cánceres como linfomas o sarcoma de Kaposi.

Se puede suprimir el SIDA con tratamientos combinados de antirretrovíricos que, aunque no curan la infección, inhiben la replicación del virus en el organismos y permite que el sistema inmunitario recobre fuerza y capacidad para doblegar las infecciones.

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