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Lecciones contra la ansiedad del aislamiento por el coronavirus: "Si yo pude superarlo, tú también puedes"

Es la Mañana de Federico recoge el testimonio y ejemplo de confinados acostumbrados al aislamiento: enfermos de leucemia o embarazos de riesgo.

Sara Sanz
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Es la Mañana de Federico recoge el testimonio y ejemplo de confinados acostumbrados al aislamiento: enfermos de leucemia o embarazos de riesgo.

El lema de esta crisis, "Quédate en casa" puede parecer sencillo, pero para muchos está resultado especialmente complicado. Sobre todo aquellos más expuestos a estados de ansiedad.

Desde Es la Mañana de Federico nos hemos puesto en contacto con algunos de los pacientes de mayor riesgo obligados al aislamiento, como Mamen. Hace 9 años estuvo postrada en una cama por riesgo de aborto… Vivió una pesadilla de la que tardó 159 días en despertar. "Tuve un embarazo de riesgo gemelar y estuve meses en una cama sin poder moverme. Hace 9 años sí pase miedo porque no sabía si tanto esfuerzo iba a merecer la pena". De esta manera comprendes hasta qué punto el espíritu de supervivencia —en su caso, la de sus hijos— ganó la batalla a la ansiedad. Paradojas de la vida, Mamen celebró el pasado sábado el cumpleaños de sus gemelos también confinada, esta vez por el COVID-19, eso sí, ahora con capacidad de movimiento al menos dentro de casa.

Otra paciente, Merce, comenzó su encierro en 2013, permaneciendo largas temporadas aislada por un linfoma y poco después, un trasplante. "Y después de esa última batalla seguí también en aislamiento porque ahora es un virus, pero en mi caso, cualquier cosa, podía matarte, incluso abrir la ventana del hospital". No obstante, Merce siempre trata de ver la parte buena de las cosas, "ahora tenemos muchas plataformas para ver la tele, o teléfonos con los que ver a nuestros familiares aunque estén lejísimos".

La realidad que nos ha impuesto el coronavirus nos hace ver como habituales costumbres que antes nos parecían imposibles, como usar guantes de nitrilo y mascarillas para salir a la calle. Sin embargo otros pacientes, como Laura, ya tenían esta costumbre. Antes de cumplir los dos años le diagnosticaron leucemia. Tras una recaída y varios ciclos de quimioterapia y radioterapia, llegó el transplante que le permitió superar la enfermedad. Ahora es su madre la que está aislada por el nuevo coronavirus y ella la que le da consejos para sobrellevarlo. Aunque "el bicho es distinto", dice Laura, "se echan de menos las mismas cosas, jugar con tus amigos, salir a la calle, pasar tiempo con nuestros seres queridos". Para Laura, lo peor es no poder besar ni abrazar a sus padres.

En la mayoría de estos casos, de estas historias de superación de personas que han atravesado situaciones infinitamente más graves que las que padecen aquellos ciudadanos sanos que simplemente tienen que guardar la prudencia de la higiene y la obligación de mantener el confinamiento en casa, la lección de vida es fundamental: "Si yo fui capaz de superarlo con menos de dos años, cómo no vamos a poder hacerlo ahora. Todos juntos vamos a poder", dicen.

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