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El dato que demuestra que la epidemia de coronavirus no crece igual que en marzo o abril

La expansión de los contagios es mucho menos rápida que en la primera ola, aunque el volumen que se está alcanzando hace que sea igualmente peligrosa.

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La expansión de los contagios es mucho menos rápida que en la primera ola, aunque el volumen que se está alcanzando hace que sea igualmente peligrosa.
Una sanitaria le realiza una prueba PCR. | Europa Press

Este miércoles Sanidad ha notificado algo más de 11.000 casos nuevos de coronavirus en España. Es una cifra muy alta y no cabe ninguna duda de que es excesiva, pero ¿realmente ese dato nos permite afirmar que la epidemia está descontrolada?

Lo cierto es que la situación es mucho más compleja que un simple dato que, en realidad, aporta menos información de la que parece y que, por tanto, probablemente lo que genere sea más confusión que certezas. En este caso, la cifra diaria de nuevos contagios evidentemente tiene su importancia, pero conviene analizarla relacionándola con otras magnitudes.

La primera es lo que podríamos denominar la tasa de crecimiento de la epidemia: el incremento de contagios respecto del total de casos hasta el momento. Esta es una magnitud importante porque es la que realmente indica la velocidad a la que se está expandiendo la enfermedad.

Para que entiendan mejor a lo que nos referimos ponemos un ejemplo: si en un momento dado tenemos un acumulado de 10.000 contagios y un día sumamos de golpe otros 1.000 es un crecimiento del 10% y podemos asegurar que la epidemia está desatada, pues una cifra bastante reducida de enfermos ha contagiado a mucha gente. Si ya tenemos 100.000 contagios y sumamos otros 1.000 esto es sólo un 1% y la epidemia está creciendo a un ritmo mucho más lento. La cifra es la misma: 1.000 nuevos contagios, pero la situación es completamente diferente. Y puede que sea peor, pues hay ya muchos contagiados, pero es otro momento de la epidemia y hay que tenerlo en cuenta.

La situación en marzo y abril

En marzo y en abril la epidemia creció de una forma brutal en todos sus guarismos. Nos podemos hacer una idea consultando algunos días más o menos representativos: el 23 de marzo hubo algo más de 4.500 nuevos casos, para un total que hasta ese momento era de 28.572, es decir, el incremento era del 15,8%. Recordemos que ese fue uno de los peores momentos de la epidemia, cuando hacía menos de una semana que había empezado el confinamiento.

Unos días más tarde —a finales de marzo y principios de abril— se registró el pico más alto de fallecimientos y la enfermedad seguía expandiéndose con fuerza: el 2 de abril se comunicaron unos 8.100 casos nuevos cuando el total ya había superado ligeramente los 100.000, el incremento era, por tanto, del 7,9%. El confinamiento había surtido ya un efecto ralentizando el crecimiento de la pandemia.

Estas cifras, además, tienen un sesgo a la baja muy evidente: en aquel momento prácticamente no se hacían más PCR que las realizadas a los enfermos que llegaban a los hospitales, así que en realidad la expansión era todavía más rápida.

La situación ahora

En este momento la cantidad de contagios es, como decíamos, de unos 11.000, una cifra alrededor de la que llevamos moviéndonos en los últimos días y que incluso es ligeramente más baja que la del pasado día 18, cuando se notificaron casi 15.000 nuevos casos.

Para calcular la tasa de crecimiento de la epidemia en este momento no vamos a usar el total de los contagios desde marzo, sino que tendremos en cuenta —aproximadamente— los de esta segunda ola, es decir, los que ha habido desde el verano hasta ahora. Para ello a los 693.000 casos que nos da la estadística oficial quitaremos los 250.000 infectados que ya había a 1 de julio.

Hecha esta salvedad, la tasa de incremento de este 23 de septiembre sería de un 2,6%, como podemos ver mucho más baja que la de los momentos duros de la pandemia en marzo o abril. Hace una semana, el pasado miércoles 16 de septiembre, hubo también 11.000 casos, pero supusieron un incremento algo mayor: de un 3,1%, el mismo que una semana antes pese a que el día 9 los contagios fueron menos: 8.866.

Y al contrario de lo ocurrido en la primera ola, en este momento se están realizando muchas más PCR: el último día del que tenemos el dato, que es el pasado lunes, se hicieron nada más y nada menos que 62.000.

Una situación extremadamente peligrosa

Estos datos no deben inducirnos a un error que sería muy grave: creer que la situación no es muy peligrosa, porque aunque el crecimiento de la epidemia sea mucho más lento y probablemente se esté ralentizando, el volumen de casos es tan alto que el resultado puede ser, a más largo plazo, el mismo: el colapso del sistema sanitario.

Y del mismo modo, con o sin colapso del sistema sanitario, la gran cantidad de casos están llevando a un incremento constante de la mortalidad e incluso, aunque la segunda ola pudiera estar frenándose, las cifras de fallecidos seguirán subiendo en los próximos días.

En resumen: no podemos dejar de tomar todas las precauciones posibles y cumplir con las restricciones que marquen las autoridades si no queremos que, antes o después, más lento más rápido, la segunda ola nos arrolle.

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