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Pedro José Alcolea: "Es una tragedia que tengamos que ser funcionarios para ser científicos"

El investigador trabaja en una vacuna contra el coronavirus en condiciones precarias. Él apenas cobra 1.600 euros.

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El investigador trabaja en una vacuna contra el coronavirus en condiciones precarias. Él apenas cobra 1.600 euros.
Pedro José Alcolea, investigador del CSIC | Remitida

Entre los equipos españoles que encabezan la carrera por hallar una vacuna contra el coronavirus, se encuentra el liderado por Vicente Larraga en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas. Su equipo refleja como ninguno la precariedad de la investigación en España: él continúa trabajando a pesar de estar jubilado, mientras que, de sus tres discípulos, sólo uno tiene plaza fija y en una categoría muy inferior a la que debería. Se trata de Pedro José Alcolea, químico, biólogo y Doctor en Bioquímica y Biología Molecular. Todo por 1.600 euros al mes y gracias a sus trienios.

A pesar de ello, Alcolea nos atiende con toda la paciencia del mundo -a las 8 de la mañana, eso sí-, porque si algo nos demuestra en esta entrevista es que su indignación con el abandono de la ciencia en España no mina ni un ápice su entusiasmo por participar en un proyecto que pueda servir para acabar con esta pandemia.

¿En qué punto se encuentra su vacuna en estos momentos?

Ahora mismo estamos haciendo un ensayo de protección en ratones transgénicos. Es decir, estamos en la fase preclínica, pero ya al final. Además, vamos a empezar un experimento con hámster y lo que pretendemos es tener todos los resultados antes de final de año. Si estos experimentos salen bien y demostramos que la vacuna presenta un buen nivel de protección frente a la infección, entonces ya podríamos solicitar la autorización para pasar a la fase clínica. Es decir, lo que hemos hecho hasta ahora es diseñar varias construcciones de vacuna, luego hemos estudiado la respuesta inmunitaria y ahora lo que estamos evaluando es la protección.

¿Y cuándo podrían empezar los ensayos con humanos?

Nosotros hablamos de comienzos de año, pero depende de lo que tarde la agencia española del medicamento en darnos la autorización. Lo importante es que terminemos la fase preclínica antes de que termine este 2020. De momento, hemos ido observando buenos resultados en los experimentos previos. Si todo va bien, nos gustaría tener la vacuna a finales del año que viene, lo que pasa es que toda la fase 3, que es en la que están ahora mismo Moderna y Pfizer, es muy complicada.

¿Cuál es el punto fuerte de su vacuna respecto a la de Pfizer o Moderna?

El más evidente es la logística de distribución, porque es una vacuna que se puede distribuir a temperatura ambiente por todo el mundo. Además, hemos hecho muchos estudios de seguridad y no hemos observado absolutamente nada. Lo que en otros casos dicen que las vacunas producen un poco de fiebre o algo de malestar el primer día, nosotros lo hemos probado en el modelo de perro y no se ha observado ningún tipo de reacción adversa, ni de hipersensibilidad, ni de fiebre y podemos decir que es una vacuna muy segura. En resumen, nuestra vacuna es más sencilla, muy segura y se puede distribuir a temperatura ambiente, cosa que no sucede con las otras. La de Pfizer, por ejemplo, si hay que mantenerla a 80 grados bajo cero, aunque se pueda, es muy caro.

¿Por qué estas empresas van tan adelantadas en comparación con lo que se está haciendo en España?

La respuesta es meridianamente clara: porque disponen de muchísimos más medios y muchísima más financiación para la investigación. En nuestro laboratorio hay tres personas participando en este proyecto y si contamos a la gente que trabaja en la empresa Zendal, que es con la que hemos hecho el desarrollo, estamos colaborando alrededor de 15 personas. En Oxford han participado 100 o 200 personas, entonces nosotros nos vemos muy limitados. En resumen, fuera hay muchísimos más medios.

Aquí, tradicionalmente, la investigación nunca ha estado apoyada por el Gobierno. La financiación siempre ha estado muy limitada. Yo, por ejemplo, soy técnico y tengo el currículo de científico, pero el acceso a estas plazas es casi imposible y hay mucho nepotismo. Es una tragedia que tengamos que ser funcionarios para ser científicos y liderar un grupo y conseguir proyectos. Por eso tantos investigadores terminan fuera. En EEUU o en Alemania no hace falta que tú seas funcionario para tener una estabilidad como investigador, mientras que aquí hay muchísima gente válida que se queda fuera porque no puede conseguir una plaza de funcionario y la investigación en la empresa privada es muy limitada.

La otra opción, que es la que yo he elegido, es hacer unas oposiciones de técnico cuando no soy técnico. Cobro muchísimo menos de lo que me correspondería, pero por lo menos tengo estabilidad. En nuestro laboratorio, por ejemplo, mi jefe, Vicente Larraga, es ad honorem. Está jubilado y le han dado un permiso especial para seguir y se lo han ampliado precisamente por la vacuna. Si no, en febrero hubiéramos cerrado el laboratorio y a mí me recolocarían en otra parte. Es una pena, la verdad es que a uno se le cae el alma a los pies. Y es muy curioso el paralelismo que se da entre los tres grupos del CSIC que estamos investigando en vacunas de coronavirus, porque Mariano Esteban y Luis Enjuanes también están jubilados. En el caso de Mariano, su número dos es temporal, se puede quedar en la calle en cualquier momento.

Con el nombramiento de Pedro Duque, el Gobierno de Pedro Sánchez se comprometió a dar un impulso a la ciencia… ¿Lo están notando?

Yo no lo veo. Yo ahora mismo estoy viendo que siguen sin salir plazas y mucha gente se está quedando colgada. No veo ninguna diferencia. Además, hay cosas que son demenciales. A mí, que tengo 30 publicaciones en revistas científicas, no me permiten pedir proyectos. O eres científico titular o investigador Ramón y Cajal, que también es muy difícil, o no puedes.

Y de los sueldos ni hablamos….

Yo ahora mismo gano 1.600 euros y porque tengo trienios y demás. Tengo dos carreras, Química y Biología, soy doctorado, tengo 27 publicaciones, he codirigido 4 tesis doctorales… Es decir, tengo un buen currículum que no se corresponde con mi sueldo ni mucho menos. Y ahora lo que hacen son contratos en prácticas de 1.000 euros.

¿Qué le diría al presidente del Gobierno o al ministro si pudiera hablar con ellos?

Que ahora mismo se está demostrando la gran importancia que tiene la investigación en nuestras vidas, que apuesten por la investigación de verdad, porque ante esta situación tan difícil yo creo que la investigación y el desarrollo constituyen una oportunidad para reinventarnos como país y que el sector industrial se fortalezca.

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