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Así es el autotest español que el Reino Unido nos podría 'robar' si Sanidad no se da prisa

La Agencia Española del Medicamento retrasa la aprobación de un autotest de saliva sin receta con una fiabilidad del 92% incluso en asintomáticos

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La Agencia Española del Medicamento retrasa la aprobación de un autotest de saliva sin receta con una fiabilidad del 92% incluso en asintomáticos
Autotest de saliva Medusa 19 para detectar el covid | Medusa 19

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha comunicado este miércoles que las comunidades autónomas han acordado por unanimidad desaconsejar los llamados test de autodiagnóstico de anticuerpos. "Estos test no son adecuados y se recomienda a los sanitarios no prescribirlos, ya que pueden llevar a engaño", ha asegurado Illa al término del Consejo Interterritorial de Salud.

El titular de Sanidad se refiere así a los conocidos como test de pinchazo en el dedo, que desde hace semanas están disponibles en las farmacias bajo prescripción médica. Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, este tipo de pruebas permiten a los ciudadanos saber si han estado en contacto con el virus y si han pasado la enfermedad, "pero no son útiles en el caso de que exista sospecha de infección".

El autotest que sí funciona y que Illa ignora

España, sin embargo, ha sido pionera en la búsqueda de una alternativa basada en un test de anticuerpos en saliva, que a diferencia de lo que ocurre con el de sangre, sí es capaz de determinar si el paciente tiene la infección en el mismo momento en el que se realiza la prueba. Los responsables de este hallazgo son tres científicos del Hospital Carlos III de Madrid, que lamentan que la lentitud de la Agencia Española del Medicamento esté retrasando su aprobación en nuestro país.

Según nos explica el doctor Pablo Castán, esta prueba, que no requiere de la intervención de profesionales sanitarios, logra identificar estados precoces de infección por covid en apenas quince minutos y tiene la ventaja de funcionar "con personas asintomáticas o con sintomatología inespecífica".

Además, sus creadores destacan que se trata de un test no invasivo y lo suficientemente sencillo como para que cualquiera pueda utilizarlo. "Escupes en un tubo, lo agitas y ese tubo tiene una tapita de rosca que permite que salgan cuatro gotas que van a una tira reactiva —nos resume este investigador del laboratorio de microbiología molecular del Hospital Carlos III de Madrid—. La idea es que cada uno se pueda hacer un test después de haber tenido una interacción o cuando vaya a tenerla".

Su fiabilidad media se sitúa actualmente en el 92%, aunque en población joven, especialmente inmunoreactiva, este porcentaje se eleva hasta el 98%, tal y como se pudo comprobar, por ejemplo, tras el ensayo clínico llevado a cabo con estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid. Según sus artífices, "nadie quería hacer anticuerpos en saliva, porque pensaban que era lo mismo que hacerlos en sangre". Sin embargo, su experiencia previa les permitió "lanzarse a la piscina".

Una empresa británica tiene la patente

Castán y sus compañeros ya habían demostrado hace tiempo que, "al ser el tracto orofaríngeo el primer punto donde invade el virus respiratorio, es el lugar donde primero se manifiesta". Por otro lado, habían desarrollado una tecnología que permitía la solubilización de cualquier proteína de cara a su posterior identificación. Así que, cuando se desató la pandemia, decidieron unir ambos hallazgos y despertaron el interés de una empresa británica llamada Medusa 19: "nos dijeron que ellos corrían con los gastos de la patente y que querían utilizar este know how para desarrollar un test rápido".

Castán aceptó entonces convertirse en el jefe de desarrollo de la compañía en España —un cargo por el que no recibe ninguna retribución— e iniciaron los trámites para su validación en nuestro país, ya que, tras el Brexit, ésta era la única vía que los ingleses tenían si querían exportarla a otros países de la Unión Europea. Los investigadores lo vieron como una posibilidad de que su conocimiento pudiera aprovecharse también en España, así que decidieron seguir adelante.

"A día de hoy, está definido para uso profesional y con prescripción médica, pero lo que estamos luchando por conseguir la acreditación como autotest, que es algo que ya hemos validando en el Hospital de La Paz y en la Universidad Autónoma de Madrid", explica Castán.

España se lo toma "con mucha calma"

El doctor denuncia que la Agencia Española del Medicamento "se lo está tomando con mucha calma" y advierte de que esta lentitud puede acabar por frustrar sus expectativas: "Estamos a la espera de ver si esto se convierte en un autotest en España o si al final se nos queda cara de paisaje porque empiecen a utilizarlo de forma masiva en el Reino Unido y nosotros, que lo hemos desarrollado, no somos capaces".

El investigador ya se ha dado un ultimátum a sí mismo: "Los recursos que voy a dedicar a esto dentro del laboratorio están limitados a cuatro o cinco semanas, porque yo ya tengo otros proyectos que me parecen interesantes y nosotros no tenemos ninguna vinculación comercial, así que nos hemos dado un tiempo por si hace falta generar algo más de documentación o más ensayos y, si no, pues pasaremos a lo siguiente".

En declaraciones a Libertad Digital, el doctor lamenta la altura de miras de nuestros políticos y asegura que "en el Reino Unido son más pragmáticos". Así —nos explica—, su objetivo es "hacer una malla de vigilancia epidemiológica con muchas pruebas, y ésta, desde el punto de vista de la responsabilidad personal, es la mejor".

Según Castán, los ingleses "van más adelantados que nosotros" y este tipo de pruebas, por ejemplo, "van asociadas a una aplicación de móvil que hace la interpretación por inteligencia artificial, sube los datos a una nube y directamente llama al médico si generas un positivo".

'The Lancet' ya se ha interesado por el test español

Castán nos habla de su proyecto con sabor agridulce. Lamenta la falta de interés político que hay en nuestro país por acelerar la aprobación de este autotest, pero al mismo tiempo nos cuenta orgulloso que la prestigiosa revista The Lancet ya les ha animado a publicar su investigación. "Eso a mí es lo que más me satisface —reconoce—. Que luego lo adopten o aquí o allí… Pues bueno, no sería la primera tecnología que, siendo muy buena, porque políticamente no encaja o por cualquier otra cosa, no sale adelante".

Aun así, este investigador no tira la toalla y recibe las noticias que llegan de Estados Unidos con cierta esperanza. En las últimas horas, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés) ha autorizado el primer test de covid para hacer en casa sin receta. Algo que, para Castán, constituye "un paso adelante muy importante".

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