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La "dramática" situación de Portugal: "Es como si en España muriesen 1.400 personas al día"

El relato de un médico español indignado con quienes atacan al Zendal: "No lo puedo entender. A nosotros nos vendría estupendamente".

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El relato de un médico español indignado con quienes atacan al Zendal: "No lo puedo entender. A nosotros nos vendría estupendamente".
EFE

Portugal se ha convertido en los últimos días en el país que más está sufriendo la embestida de esta tercera ola del coronavirus. Según los últimos datos facilitados por la Universidad John Hopkins, la incidencia acumulada en el país vecino supera en estos momentos los 1.600 casos por cada 100.000 habitantes, la tasa más alta a nivel mundial.

El Gobierno luso ha notificado 240 muertes en las últimas 24 horas, pero el pasado domingo la cifra diaria de fallecidos llegó a superar incluso los 300. "Es una barbaridad —sentencia Javier Gallego, un cirujano malagueño afincado en Portugal desde hace casi 20 años—. Estamos hablando de un país que tiene 10 millones de habitantes. Si extrapolásemos los datos, es como si en España muriesen más de 1.400 personas al día".

Largas colas de ambulancias

Este médico español, jefe del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Lusíadas de Lisboa, nos describe una situación "realmente dramática": hospitales públicos y privados totalmente colapsados, médicos agotados, plantillas mermadas por la alta incidencia de los contagios entre los propios sanitarios y ambulancias que se agolpan a las puertas de los centros médicos esperando que alguien reciba el alta para poder ingresar al paciente que acaban de recoger.

Precisamente esa última imagen, la de las largas filas de ambulancias a las puertas de los hospitales, es la que ha dado la vuelta al mundo en los últimos días y ha hecho tomar consciencia de la gravedad de la situación que padece Portugal.

"Hemos llegado a ver hasta 40 ambulancias paradas durante horas en la puerta del hospital, porque las salas de urgencias están repletas. Los enfermeros les atienden en la propia ambulancia, pero muchos pasan hasta 12 horas esperando ahí fuera, porque dentro no hay capacidad", relata el doctor.

Envidia sana del Zendal

En estas circunstancias, Gallego mira con envidia sana el Hospital Isabel Zendal que Isabel Díaz Ayuso ha construido en Madrid en tiempo récord y se muestra perplejo ante la campaña orquestada por la izquierda. "Yo no puedo entender que haya gente que pueda estar en contra de abrir nuevos hospitales. Hay gente para todo, pero todo lo que sea dar más servicios sanitaros… No lo puedo entender. Será por cuestiones políticas, será por ideología, pero al final lo que se necesitan son más medios —insiste el doctor—. A nosotros nos vendría estupendamente".

En Portugal no se han abierto nuevos hospitales, ni tampoco se han aprovechado antiguas instalaciones, como están haciendo algunas comunidades autónomas en nuestro país. En el mejor de los casos, se ha optado por hospitales de campaña que, sin embargo, han sido incapaces de evitar el colapso.

Alemania ofrece la ayuda que España no puede prestar

De ahí que Europa haya tendido la mano al socio que peor lo está pasando en estos momentos. Austria ya se ha ofrecido para acoger a pacientes lusos en sus centros sanitarios. Alemania ha optado por ayudar sobre el terreno.

Este miércoles, un avión militar con ocho médicos y 18 enfermeros alemanes aterrizó en Portugal para gestionar una nueva unidad de ocho camas de UCI en el Hospital da Luz, un centro privado que estaba equipado, pero que carecía de personal para hacer frente a esta tercera ola.

"Puede que ocho camas no parezcan mucho, pero es mucho para un sistema de salud bajo presión", ha reconocido la ministra de Salud, Marta Temido. Además, este equipo médico ha aportado otras 150 camas de hospital y 50 ventiladores, por lo que su ayuda puede ser vital para todas esas personas que, de lo contrario, tendrían que limitarse a recibir oxígeno en una ambulancia a la espera de que otro paciente reciba el alta.

"Sería mucho más fácil que fuera España la que nos hubiera ayudado: por cercanía, por nuestra relación, por el idioma… Pero es que España no está mucho mejor que nosotros", advierte Javier Gallego. A pesar de que las cifras de nuestro país no son tan graves como las de Portugal —al menos de momento—, el cirujano asegura que las amistades que mantiene en nuestro país le relatan "situaciones muy parecidas": desde "hospitales colapsados", a "operaciones de rutina e incluso oncológicas canceladas" por culpa de dicha saturación.

Exceso de confianza

"Ahora mismo en España nos miran como diciendo 'mira qué mal están en Portugal, menos mal que nosotros no estamos así' y lo cierto es que España también está muy mal", asegura. "Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar", reza el refranero español y lo cierto es que eso es precisamente lo que este cirujano cree que deberíamos estar haciendo. "En Portugal lo hicimos bastante bien en la primera ola porque vimos lo que estaba pasando en España e Italia y la gente se asustó, pero lo que nos está pasando a nosotros ahora no está sirviendo para que España tome nota", lamenta el doctor.

Cuando la pandemia empezó a golpear con fuerza en nuestro país, y antes de que el Gobierno luso decretara el confinamiento total, "muchos portugueses decidieron autoconfinarse de forma voluntaria y eso sirvió de freno". Sin embargo, en esta tercera ola todo ha sido diferente: "Ha habido un exceso de confianza en buena parte de la población y las Navidades han sido determinantes en este sentido, porque ha habido muchos contactos familiares y una mayor transmisión".

El 28 de diciembre, la incidencia en Portugal ni siquiera llegaba a los 450 casos por cada 100.000 habitantes. Un mes después, la tasa se ha cuadruplicado, lo que podría demostrar hasta qué punto esa relajación en Navidad a la que alude Gallego podría haber influido en el dramático devenir de los acontecimientos.

La vuelta al confinamiento duro

Ante el rápido avance de la pandemia, las autoridades lusas decidieron hace dos semanas regresar al confinamiento duro y, según el doctor, en las últimas horas se están empezando a ver los primeros cambios. "Hemos bajado de los 300 fallecidos diarios y también ha disminuido el número de contagios, lo que parece una buena respuesta", defiende Gallego.

A su juicio, si España sigue empeorando, no tendrá más remedio que recurrir también a esta medida: "El otro día se notificaron 720 fallecidos. Eso es más que en la primera ola —advierte este médico malagueño—. O se toman medidas serias, o esto no va a parar hasta que no se haya vacunado a más del 70 u 80% de la población". Algo que, a tenor de la lentitud tanto de España como de Portugal, va para largo.

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