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La flora intestinal, clave para entender por qué los niños se infectan menos de covid

Un equipo del CSIC estudia la influencia de los microorganismos intestinales en la incidencia del coronavirus y la gravedad de los síntomas.

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Un equipo del CSIC estudia la influencia de los microorganismos intestinales en la incidencia del coronavirus y la gravedad de los síntomas.
Padres y alumnos a las puertas del CEIP Umandi (Vitoria), el primer día del curso escolar. | Iñaki Berasaluce / Europa Press

El Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) investiga la relación entre los microorganismos que viven en el intestino humano y la tasa de infección por coronavirus, así como con la severidad de los síntomas, asociados a una excesiva respuesta inmunitaria del organismo. Un proceso conocido como tormenta de citoquinas que provoca una inflamación sistémica y que se relaciona con la mortalidad en enfermos de covid.

El proyecto pretende determinar cómo y en qué grado influyen las características de la flora intestinal de cada individuo en la incidencia del virus y en las complicaciones que se pueden producir en el desarrollo de la enfermedad. En LD hablamos con su directora, Yolanda Sanz Herranz.

La edad y la flora intestinal

La microbiota intestinal es "el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro tracto digestivo" y "éstos tienen interés porque desempeñan importantes funciones para nuestra salud, no solo contribuyen al metabolismo de los nutrientes de la dieta, sino que también desempeñan un papel muy importante en la regulación del buen funcionamiento de nuestro sistema inmunitario. De ahí que se hayan relacionado con la susceptibilidad a las infecciones víricas y también bacterianas", explica Sanz.

Con la edad, la flora intestinal y el sistema inmunológico se deterioran. Se produce un fenómeno que los científicos llaman inmunosenescencia y que implica que el organismo "no es capaz de reaccionar tan rápido ante, por ejemplo, una invasión como la de un virus. Ese retraso en la primera respuesta, puede ocasionar que la infección se expanda más rápidamente y acabe provocando efectos sistémicos, y esa cascada inflamatoria, que al final es uno de los indicadores de mal pronóstico de la enfermedad", reconoce la investigadora en declaraciones a LD.

Esto explicaría —por tanto— que el grupo de personas mayores de 65 años sea uno de los más castigados por la pandemia en España, con la mayor tasa de mortalidad por covid. Pero, ¿qué pasa con los niños?

La microbiota infantil y la covid

Una de las preguntas que está en el aire desde el inicio de la pandemia es por qué los niños se infectan menos y —cuando lo hacen— cursan la enfermedad de forma más leve, o incluso totalmente asintomática. La clave podría estar en la flora intestinal.

Por ese motivo, el equipo de la profesora de Investigación del CSIC Yolanda Sanz está realizando un estudio, llamado Predicol, en el que participan 1.000 escolares voluntarios, a los que harán un seguimiento hasta el final del curso escolar. Se trata de niños y adolescentes de entre 3 y 18 años, de 15 centros diferentes, que accedieron a formar parte del proyecto junto a sus convivientes. Los científicos quisieron incluir a los familiares adultos que forman parte de la misma unidad familiar para -entre otras cosas - poder realizar una comparación por edades, antes y después de la infección.

El objetivo es conocer, en primer lugar, si las características del microbiota de los niños juega un papel crucial frente a la covid, partiendo de la premisa de que "parece ser que, por debajo de los 10 años, los niños se infectan menos y tienen una infección casi asintomática, o una sintomatología muy leve. Y, por encima de esa edad, los casos de infección son mucho más numerosos".

Las muestras se tomaron en población sana. Eso les ha permitido conocer el estado y composición de la microbiota de cada uno de ellos, y estudiar si esos parámetros influyen en el mayor o menor riesgo a sufrir la infección por covid.

Durante el estudio, han comprobado que la flora intestinal de los niños está en un estado de activación y madurez distinto a la de los adultos. "Su sistema inmune innato está más activado, actúa de una forma más rápida y sí que podría explicar que los niños se pudieran deshacer del virus muy rápidamente y no llegará a replicar, y a expandirse en su organismo", explica Sanz. De ahí que sean tan pocas las infecciones graves en menores.

Por otra parte, en el caso de los niños, "algunos componentes del sistema inmune adaptativo o específico también parecen ser más abundantes, como ocurre con las células T reguladoras o linfocitos T reguladores, que son los que regulan los procesos inflamatorios para que no sean excesivos y se evite este proceso de cronificación de la inflación". Por tanto, se reduce el riesgo de que se produzca la mencionada tormenta de citoquinas.

20 años de estudio

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Yolanda Sanz y su equipo llevan 20 años estudiando la microbiota del tracto intestinal "porque es la zona más poblada de nuestro organismo y por las funciones que desempeña en multitud de patologías tanto inflamatorias que afectan el tracto intestinal como patologías extra intestinales, como puede ser la obesidad y sus comorbilidades, e incluso patologías psiquiátricas".

El inicio de la pandemia les hizo plantearse nuevas preguntas. La presencia del virus en las heces indicaba que el virus llegaba al tracto intestinal y "una serie de evidencias nos hacían pensar que ese conjunto de microorganismos que está en el intestino y que es fundamental para regular esa respuesta inmunitaria ante otro tipo de infecciones, podría también hacerlo frente a la covid", comenta la investigadora a LD.

Inicialmente, pusieron en marcha un proyecto "para evaluar si en casos de infectados por el Sars-Cov-2 había alteraciones en el ecosistema intestinal, lo que llamamos disbiosis, y relacionarlo con la severidad de la infección". Una investigación que -a día de hoy- continúa, pero en paralelo a una nueva. Con la vuelta al colegio, en el mes de agosto, sintieron la necesidad de ampliar su estudio para conocer si la microbiota de los niños les aportaba una protección aumentada y cuál era su susceptibilidad a la infección por el Sars-Cov-2.

Según considera Yolanda Sanz, están "esperanzados en obtener conclusiones que nos ayuden a encontrar otras dianas que nos permitan fortalecer nuestro sistema inmunitario" frente a la covid. La investigadora señala que "desde el momento en que entiendes por qué hay unos individuos que reaccionan mejor, y evaden mejor la agresividad de este virus, podrías utilizar este tipo de estrategia para que los individuos que tienen un sistema inmunitario más comprometido, se pueda fortalecer".

Y aquí no terminaría la investigación, porque Sanz ya apunta a que habría que "valorar, más a largo plazo, su influencia en el proceso de vacunación" dado que sabemos que "la microbiota actúa como coadyuvante en la producción de inmunoglobulinas". Su intención: continuar el estudio con los 1000 voluntarios y ver cómo responden tras la inoculación de la vacuna. De hecho, ya han empezado el análisis con los convivientes de los pequeños que ya han recibido el suero contra la covid.

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