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Cambiar de seguro de salud, ¿qué debo tener en cuenta?

Antes de hacer el cambio debes tener en cuenta factores importantes para conocer qué te ofrece la nueva póliza.

Antes de hacer el cambio debes tener en cuenta factores importantes para conocer qué te ofrece la nueva póliza.
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Hay muchas razones para hacer el cambio de seguro de salud; por ejemplo, puede que el precio de la póliza anterior haya subido mucho y no podamos hacer frente al sobrecoste o quizás necesitemos cambiar las coberturas.

Es muy importante conocer en detalle qué cubre un seguro de salud y revisar las coberturas del nuevo seguro. No tendrá sentido decantarse por un nuevo seguro que tenga unas coberturas muy reducidas.

Sin embargo, debes tener en cuenta que lo barato puede salir caro. El hecho de cambiar de seguro de salud podría salirnos mal y hacernos perder algunos de los derechos que habíamos obtenido al estar con la compañía anterior.

Antes de hacer el cambio, deberías tener en cuenta lo siguiente:

¿Existe permanencia?

Un contrato de seguro de salud tendrá una permanencia establecida de 1 año. A no ser que alguna de las dos partes lo haya comunicado, la renovación del mismo será automática. Es decir, que tan solo lo podremos cancelar siempre que lo hayamos comunicado por escrito 1 mes antes de que se renueve. Si nos esperamos al último momento, no habrá nada que podamos hacer.

En el caso de que se produzca algún cambio con las condiciones, la compañía aseguradora debe informar al cliente 2 meses antes de que se produzca la renovación.

Derechos adquiridos

Es posible que tu seguro actual te ofrezca una serie de derechos que pierdas al hacer el cambio. Estas son las más habituales.

Carencias: todos los seguros incluirán determinados periodos de carencia en base a unas determinadas circunstancias. Por ejemplo, en el caso de que necesites ir al neurólogo, puede establecerse un periodo de carencia de 3 meses. Cuando cambiamos de aseguradora, este derecho se perderá y volveremos a tener las mismas limitaciones que cuando contratamos la primera póliza. Si te pasa algo durante ese periodo, el seguro no te va a cubrir.

Preexistencias médicas: también debes considerar que cualquier enfermedad o preexistencia médica que se haya producido mientras estaba vigente la anterior póliza estarán cubiertas por el seguro. Ahora bien, podría darse el caso de que la nueva aseguradora no quiera asumir la preexistencia; esto quiere decir que excluirá la cobertura del tratamiento. Quizá la acepte, pero con la condición de subir el precio del seguro.

Tarifas: debes revisar tanto si tu compañía de seguros actual, como la nueva, tienen asociados diferentes incrementos de precio en relación a tramos de edad, o si la prima es nivelada (esto quiere decir que no cambiará dependiendo de los años del Asegurado). En el caso de que nuestro seguro actual sea de prima nivelada, y el de destino no, puede que en el futuro suba el coste de forma importante.

Coberturas del nuevo seguro

Ten presente que no todos los seguros de salud son igual de completos. Lo más habitual es que las coberturas se incluyen dentro de estos grupos:

Medicina primaria: aquí están incluidas la atención médica general y pediátrica. También suelen incluirse los servicios de Matronas y ATS/DUE.

Urgencias: en esta categoría entran servicios de urgencias (tanto ambulatorias, como domiciliarias), así como los servicios de ambulancia. Suelen incluir urgencias tanto a nivel nacional, como internacional.

Telemedicina: es la cobertura de consultas telemáticas empleando las plataformas digitales del centro en cuestión (teleconsulta o vídeo consulta).

Especialidades: hace referencia a la atención médica que concede el especialista a la hora de hacer pruebas diagnósticas o en intervenciones quirúrgicas.

Tratamientos: recursos que se aplican para conseguir que el paciente se recupere.

Medios de diagnóstico: aquí se incluyen todos los medios necesarios para diagnosticar la enfermedad.

Medicina Preventiva: dentro de esta categoría podemos localizar chequeos y programas de salud que están orientados a prevenir afecciones de cara al futuro.

Hospitalización: incluye aquellos servicios que puedan necesitarse en el caso de que un paciente necesite de una intervención quirúrgica. También se incluye el tiempo que se considere necesario de estancia en el hospital.

Otras: estamos hablando de otras coberturas como preparación al parto, asistencia telefónica las 24 horas, tener una segunda opinión…

Cuadro médico

Además de las consideraciones que hemos visto en los puntos anteriores, no nos podemos olvidar del cuadro médico. Con esto nos referimos a los centros de salud, ambulatorios, hospitales y otros centros con los que trabaje nuestro seguro.

Puede que con el seguro anterior ya tuviésemos localizado el centro médico al que solíamos ir, y que no quedase muy lejos del lugar de dónde vivíamos. No dudes en consultar el cuadro médico del nuevo seguro y estudia tanto tu centro médico de referencia, como aquellos de especialidades que puedas llegar a necesitar.

Si la aseguradora tiene un cuadro médico limitado en tu zona, quizá no te interese.

Si quieres cambiar de seguro de salud, ten siempre como referencia todo lo anterior.

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