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Ictus: cómo evitar que se repita

Alrededor del 30% de las personas que ha sufrido un ictus puede volver a sufrirlo, la prevención secundaria es clave para evitarlo.

Alrededor del 30% de las personas que ha sufrido un ictus puede volver a sufrirlo, la prevención secundaria es clave para evitarlo.
Quirónsalud

El término ictus, del latín golpe, se utiliza para describir las consecuencias de la interrupción súbita del flujo sanguíneo a una parte del cerebro o de la rotura de una arteria o vena cerebral. Cuando se trata de taponamiento se denomina isquemia cerebral, y es la que se produce en el 85 por ciento de los casos. La rotura de una vena o arteria se produce en el 15 % de los casos y es lo que se denomina hemorragia cerebral.

En ambos casos, la sangre no llega a una determinada zona del cerebro, de modo que las células nerviosas afectadas dejan de recibir oxígeno y mueren.

En consecuencia, el ictus es una afección cerebrovascular grave y potencialmente debilitante que plantea importantes desafíos en términos de prevención y tratamiento.

Prevención secundaria

Los ictus tienen una incidencia anual de entre 2 y 18 episodios por cada 1.000 habitantes y en la actualidad constituyen la segunda causa de muerte en el mundo, y la primera de discapacidad en el adulto. Pero es que, además, los ictus tienen un riesgo de recurrencia del 13-14% durante el primer año, y se mantiene en un 6% anual. En términos generales, alrededor del 30% de las personas que ha sufrido un ictus puede volver a sufrirlo.

El Dr. Rafael Arroyo González, jefe del Departamento de Neurología del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, destaca la importancia de revisar y abordar los factores de riesgo cerebrovascular para evitar la aparición de un ictus, lo que en términos médicos se conoce como prevención secundaria. Entre estos factores se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad y el consumo de tabaco. "Es fundamental adoptar un enfoque integral para la prevención del ictus, un enfoque que incluya cambios en el estilo de vida y un tratamiento médico adecuado para controlar estos factores", remarca el Dr. Arroyo.

Pero, sobre todo, la prevención secundaria del ictus desempeña un papel fundamental para aquellos pacientes que han sufrido un episodio previo. Identificar y controlar los factores de riesgo cerebrovascular se convierte en una prioridad para prevenir la recurrencia. La investigación de nuevas estrategias terapéuticas para disminuir este riesgo de recurrencia resulta fundamental, y en esta línea se están realizando actualmente estudios clínicos multicéntricos internacionales en hospitales especializados en ictus [entre los que se encuentra la Unidad de Ictus de Quirónsalud Madrid] con el objetivo de encontrar fármacos más eficaces en la prevención secundaria del ictus.

Ictus isquémicos y hemorrágicos

Existen dos tipos principales de ictus: el isquémico y el hemorrágico, cada uno con sus propias causas predominantes.

En el caso de los ictus isquémicos, las causas más frecuentes son las placas de colesterol de las arterias que llevan la sangre al cerebro y la formación de trombos en el corazón que pudieran producir una oclusión en el cerebro. Los ictus hemorrágicos, por su parte, suelen estar relacionados con la hipertensión arterial y, en algunos casos, con malformaciones vasculares cerebrales. En ambos tipos de ictus, el control riguroso de los factores de riesgo cerebrovascular es crucial para prevenir un segundo episodio.

Según afirma el Dr. Jaime González-Valcárcel, coordinador de la Unidad de Ictus de Quirónsalud Madrid, aproximadamente el 70% de los pacientes pueden identificar la causa subyacente de su ictus, lo que facilita la implementación de medidas preventivas personalizadas. Sin embargo, en el 30% de los casos, la causa puede ser más difícil de determinar. E incluso cuando se ha identificado la causa y se han aplicado todas las medidas preventivas, no se puede garantizar completamente que no se produzca otro ictus. Por lo tanto, "el control constante de los factores de riesgo es esencial", recuerda el especialista.

Es importante destacar que los pacientes que corren un mayor riesgo de sufrir un segundo ictus son aquellos que no mantienen un seguimiento adecuado desde el punto de vista neurológico. Muchos de ellos subestiman la gravedad de la situación y no toman en serio los factores de riesgo cerebrovascular. Por eso es esencial acudir a consultas de neurología, realizar revisiones periódicas y mantener un estilo de vida saludable que incluya actividad física regular, una dieta equilibrada y evitar el consumo de tabaco.

Las últimas décadas hemos visto una mejoría sustancial en el tratamiento de la fase aguda del ictus, pero igualmente en la prevención secundaria. No obstante, la investigación clínica y la búsqueda de nuevas terapias que puedan mejorar la protección de este tipo de pacientes continúa siendo fundamental. "Los avances en la comprensión de las causas subyacentes y el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas brindan esperanza a los pacientes que han experimentado un episodio de ictus. Pero lo que resulta fundamental es que los sobrevivientes de un ictus y sus familias estén informados y comprometidos con un estilo de vida saludable, así como con el seguimiento médico adecuado para mantener controlados los factores de riesgo cerebrovascular y minimizar la posibilidad de un segundo episodio", insiste el Dr. González-Valcárcel.

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