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¿Qué es la tortícolis y por qué se produce?

La tortícolis es un dolor muscular en el cuello que dificulta su movimiento. ¿Por qué se produce? ¿Cómo se puede aliviar?

La tortícolis es un dolor muscular en el cuello que dificulta su movimiento. ¿Por qué se produce? ¿Cómo se puede aliviar?
masaje, mujer, cuello | Pixabay/CC/RobbieWi

La tortícolis es la contracción prolongada de algunos músculos del cuello como el esternocleidomastoideo, el trapecio, o los escalenos, que provoca dolor cervical, movimiento limitado y rigidez. Como consecuencia de la contractura, el cuello puede quedar inclinado en una postura poco natural y un hombro puede estar más alto que otro. Aunque si es leve puede resolverse sola, en algunos casos será necesario tomar algunas medidas para evitar molestias. Hay que recordar que esta postura anormal no solo es incómoda, sino que también puede ser bastante dolorosa y limitar el rango de movimiento del cuello.

Puede tener múltiples causas, que van desde las contracturas por malas posturas sostenidas, por ejemplo al dormir, hasta ser la manifestación de patologías como la distonía cervical, enfermedad neurológica en que se produce una contracción mantenida constante de un grupo muscular. También puede darse al nacer por malas posturas dentro del útero.

Tipos de tortícolis

Las causas que provocan tortícolis pueden ser varias. La más común son las malas posturas. No obstante, también se puede producir por motivos genéticos, problemas del sistema nervioso o por estrés y ansiedad. Atendiendo a la causa se diferencian distintos tipos de tortícolis como:

  • Común: se produce por malas postura o cambios bruscos en la posición del cuello.
  • Idiopática: se desconoce una causa clara.
  • Espasmódica psicógena: se debe a factores emocionales como fatiga y estrés.
  • Ocular: tiene lugar por el acortamiento de los músculos que permiten la inclinación y rotación de la cabeza debido a trastornos visuales.
  • Congénita: se produce en niños recién nacidos. La causa suele ser falta de riego sanguíneo o a una lesión en los músculos del cuello durante el parto.

Si se atiende a otro factor como la posición de la cabeza también se pueden distinguir distintos tipos:

  • Laterocollis: la cabeza se acerca hacia uno de los hombros.
  • Tortícolis rotacional: la cabeza hacia un lado, acercando una de las mejillas al hombro en el eje longitudinal.
  • Anterocolis: se presenta con una flexión de cuello y la cabeza se inclina hacia delante.
  • Retrocollis: se presenta con una extensión del cuello inclinado hacia atrás.

Causas de la tortícolis

Las causas de la tortícolis son múltiples, pero todas ellas pueden resumirse en la existencia de una contractura mantenida de la musculatura de un lado de la columna que genera la desviación cervical. Además, existen varias formas de tortícolis, cada una con causas diferentes. La tortícolis congénita, por ejemplo, se presenta en recién nacidos debido a una posición anormal en el útero o a un daño en los músculos o en el suministro de sangre al cuello. Por otro lado, la tortícolis adquirida puede desarrollarse más tarde en la vida y tiene una variedad de causas posibles. Entre las causas más comunes de la tortícolis adquirida se incluyen:

  • Estrés, tensión y fatiga: se acumulan en la zona cervical y provocan tortícolis espasmódica psicógena. En este caso aparecen crisis espasmódicas de la musculatura cervical que pueden ir acompañadas de dolor de cabeza, mareos y contracturas.
  • Lesión o trauma: Un golpe directo en la cabeza o el cuello, o un movimiento brusco, pueden dañar los músculos y nervios del cuello, resultando en tortícolis.
  • Tensión muscular: La sobrecarga o el uso excesivo de los músculos del cuello, especialmente debido a posturas inadecuadas al dormir, trabajar o usar dispositivos electrónicos, pueden llevar a la tortícolis.
  • Mala postura del feto durante el embarazo: La posición incorrecta de la cabeza del bebé mientras se desarrollaba en el útero puede ocasionar una tortícolis congénita. La tortícolis en el momento del nacimiento también puede aparecer si existe una lesión en los músculos o el riego sanguíneo que va al cuello.
  • Alteraciones de la columna, como una hernia de disco o escoliosis.
  • Infecciones: Las infecciones que afectan la garganta, los ganglios linfáticos del cuello o incluso el oído medio pueden causar inflamación que afecte a los músculos del cuello.
  • Efectos secundarios de medicamentos: Algunos medicamentos, especialmente ciertos antipsicóticos, pueden provocar tortícolis como efecto secundario, una condición conocida como distonía.
  • Genética: La tortícolis puede tener un factor hereditario.

Síntomas

Normalmente, los pacientes sufren dolor cervical, movimiento limitado en la zona del cuello y rigidez del músculo esternocleidomastoideo. Además, se observa una postura anormal de la cabeza. Otros síntomas característicos de la tortícolis suelen ser el dolor de cabeza y un ligero temblor de esta e hinchazón de los músculos del cuello, lo que provoca la limitación en los movimientos.

En cuanto a las tortícolis congénitas, hay que saber que los síntomas aparecen entre las dos y cuatro semanas después del nacimiento, con una inclinación de la cabeza hacia el lado del esternocleidomastoideo (ECM) y con una rotación de la barbilla hacia el lado contrario. En las primeras semanas de vida, esto puede ser difícil de apreciar. En menos de un tercio de los casos se puede palpar un bulto sobre el ECM, mientras que en el resto puede apreciarse tensión en este músculo o no sentir ningún bulto al tacto. Pero, en general, los diferentes tipos de tortícolis tienen unos síntomas comunes:

  • Movimiento limitado de la cabeza
  • Dolor de cabeza
  • Temblor de la cabeza
  • Dolor cervical
  • Hombro que está más alto que el otro
  • Rigidez de los músculos del cuello
  • Hinchazón de los músculos del cuello (posiblemente presente al nacer)

Cómo aliviar el dolor provocado por la tortícolis

  • Aplicar calor en el cuello durante 10 minutos.
  • No forzar los músculos de la zona y adaptar la actividad cotidiana a las molestias que produce la contractura. No obstante, hay que huir de la inmovilización salvo que así lo indique el médico.
  • Realizar un pequeño masaje en la zona de hombros, cuello, nuca y cabeza.
  • Realizar ejercicios de estiramiento para trabajar la flexión, rotación e inclinación del cuello. Algunos muy útiles son:

- Inclinar el cuerpo hacia delante: con las piernas abiertas, hay que inclinar el cuerpo hacia delante, dejando que cuelguen los brazos y la cabeza durante unos dos minutos. El objetivo es que el peso de la cabeza colgando aumente el espacio entre las vértebras cervicales y disminuya el espasmo de los músculos del cuello. Es importante que el cuerpo esté relajado.

- Empujar la cabeza: para hacer este ejercicio hay que colocar una mano en el lado de la cabeza donde está la tortícolis. A continuación hay que empujar la cabeza contra la mano durante cinco segundos y después descansar otros cinco. Es recomendable hacer una serie de cinco repeticiones. El objetivo del ejercicio es aumentar poco a poco la amplitud del movimiento.

  • Tomar analgésicos antiinflamatorios.
  • Acudir al fisioterapeuta: a través del masaje, estiramientos pasivos, punción seca, infrarrojos y otras técnicas puede ayudar a mejorar los síntomas.

Cómo prevenir la tortícolis

  • Si se trabaja sentado, hay que levantarse unos minutos cada hora. En los descansos es conveniente realizar unos ejercicios de cuello, como girar lentamente la cabeza de un lado a otro y subirla y bajarla sin forzar.
  • Evitar la semiflexión de la cabeza que se hace al mirar el móvil o el teclado del ordenador.
  • Aprender a relajarse y a gestionar el estrés y la tensión para evitar que el cuello se agarrote.
  • Evitar las malas posturas al dormir, trabajar con el ordenador o hablar por teléfono. La cabeza no debe estar demasiado alta ni demasiado baja al acostarse.
  • No realizar movimientos bruscos con el cuello.

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