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China descubre una nueva enfermedad ocular vinculada al consumo de pescado crudo

El virus, presente en peces y mariscos, consigue saltar a los humanos y afectar a los ojos.

El virus, presente en peces y mariscos, consigue saltar a los humanos y afectar a los ojos.
Bandeja de sushi. | Flickr/CC/Alexandre Chang

Un virus presente en peces y mariscos ha logrado saltar a los humanos y podría estar detrás de una nueva enfermedad que afecta a los ojos y que, de momento, se ha detectado en Asia. El hallazgo vuelve a poner sobre la mesa el riesgo de las zoonosis, es decir, esas enfermedades que pasan de los animales a las personas, como el coronavirus, la rabia o el ébola.

Según avanza el portal Diario Veterinario, un grupo de investigadores en China ha relacionado esta patología con el nodavirus de mortalidad oculta (CMNV), un virus bastante común en especies acuáticas pero que hasta ahora no se había vinculado claramente con enfermedades en los humanos.

Una inflamación dentro del ojo

La enfermedad detectada tiene un nombre complejo —uveítis anterior viral hipertensiva ocular persistente—, pero se puede entender de forma sencilla: se trata de una inflamación dentro del ojo que además provoca que aumente la presión ocular, algo parecido a lo que ocurre en el glaucoma. Si esa presión no se trata y se mantiene elevada, puede acabar dañando estructuras del ojo y afectar a la visión.

Hasta ahora no se sabía qué la causaba, pero el estudio ha encontrado una pista importante: en 70 pacientes, los médicos detectaron el virus directamente en los tejidos del ojo. Los investigadores también analizaron qué tenían en común las personas afectadas, y ahí apareció un patrón bastante claro.

En más del 70% de los casos, los pacientes: trabajaban manipulando pescado o marisco (por ejemplo, en piscifactorías, mercados o granjas acuáticas) o bien consumían estos productos crudos, como sushi, marisco poco cocinado o preparaciones similares.

¿Se contagia entre personas?

Por ahora, no hay pruebas claras de que este virus se transmita de una persona a otra. Sin embargo, los científicos han detectado algunos casos llamativos: pacientes que vivían en ciudades, sin contacto directo con pescado o marisco, pero que convivían con familiares sí expuestos.

Esto hace pensar que podría haber algún tipo de transmisión indirecta en casa, aunque todavía no está demostrado.

Aunque el riesgo para la población general sigue siendo bajo, los expertos recomiendan medidas básicas: usar protección al manipular pescado o marisco y evitar consumirlos crudos si no hay garantías sanitarias.

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