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El riesgo de las botellas reutilizables: hongos y bacterias en las tapas y pajitas

El protocolo de limpieza correcto exige lavar el envase a diario utilizando agua muy caliente y jabón, prestando especial atención a las piezas.

El protocolo de limpieza correcto exige lavar el envase a diario utilizando agua muy caliente y jabón, prestando especial atención a las piezas.
Botellas reutilizables. | Europa Press

Las botellas de agua que se rellenan a diario se han convertido en un artículo habitual en las oficinas, los gimnasios y los colegios. Su uso continuo, impulsado por la moda de la sostenibilidad y el ahorro económico, presenta un desafío para la salud que muchas veces pasa desapercibido para el usuario medio.

La Universidad Europea ha lanzado una seria advertencia sobre la higiene de estos recipientes, destacando que una limpieza deficiente puede desencadenar "diversos problemas gastrointestinales". El foco principal del problema no se encuentra en el cuerpo cilíndrico del recipiente, sino en las juntas de goma y boquillas de las tapas, unos lugares donde la humedad constante facilita la aparición de microorganismos que no siempre resultan visibles a simple vista.

Según ha informado la propia institución académica a través de un comunicado, las distintas piezas que componen los sistemas de cierre de estos envases son especialmente proclives a acumular suciedad. Elementos como las boquillas retráctiles, las minúsculas pajitas internas o las pequeñas gomas ideadas para evitar derrames indeseados pueden convertirse en auténticos focos de acumulación de moho si no se someten a un mantenimiento riguroso tras cada uso.

La limpieza

Miguel Aguado, profesor del Máster de Sostenibilidad y Gestión ESG de la Universidad Europea, ha explicado que el mayor reto a la hora de fregar estos artículos reside precisamente en su mecanismo superior: "La parte más crítica no suele ser el cuerpo de la botella, que es fácil de limpiar, sino precisamente la tapa y sus mecanismos", ha asegurado el docente.

En estos reducidos espacios se retienen minúsculos restos de agua y partículas de materia orgánica, como por ejemplo trazas de saliva humana. Cuando estas sustancias se combinan con la humedad habitual del recipiente cerrado, los microorganismos proliferan con suma facilidad y generan las temidas biopelículas bacterianas, que consisten en una capa resbaladiza extremadamente difícil de detectar.

Las posibles molestias

Las consecuencias médicas de ingerir agua de una botella contaminada con estas biopelículas pueden variar enormemente. Aunque el riesgo general para un adulto sano suele ser bastante bajo, no es una exposición completamente inocua. La ingesta continua de estas bacterias y hongos puede llegar a desencadenar molestias gastrointestinales leves, así como diferentes irritaciones en la garganta o pequeñas infecciones de carácter oportunista.

El profesor Aguado ha querido subrayar que el peligro de estas infecciones se multiplica notablemente en niños pequeños y personas mayores, así como en aquellos individuos que padecen un sistema inmunitario debilitado.

Para evitar la ingesta accidental de estos patógenos, los expertos recomiendan estar atentos a las posibles señales de alerta, como la aparición de un olor desagradable y persistente en el interior del tapón, incluso después de haberlo fregado.

Un enjuague rápido con agua bajo el grifo no es suficiente para erradicar por completo la amenaza bacteriana. El protocolo de limpieza correcto exige lavar el envase a diario utilizando agua muy caliente y jabón, prestando especial atención a desmontar todas las piezas pequeñas siempre que el diseño del modelo lo permita. Asimismo, resulta esencial utilizar un cepillo de cerdas finas que consiga acceder a los rincones internos y, lo que es aún más importante, dejar que todos los componentes se sequen por separado y al aire libre antes de volver a enroscarlos en el recipiente.

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