
El crucero m/v Hondius, donde han muerto tres pasajeros tras infectarse de hantavirus, de momento se encuentra frente a las costas de Cabo Verde a la espera de instrucciones para hacer escala en Canarias para gestionar la atención sanitaria de pasajeros y tripulación bajo un estricto protocolo internacional. De las 147 personas de 23 nacionalidades, 14 son ciudadanos españoles, 13 pasajeros y un tripulante.
Las primeras investigaciones siguen abiertas y la OMS mantiene como principal hipótesis el origen del brote en un contagio previo al embarque, posiblemente vinculado a viajeros que estuvieron en zonas de riesgo en Latinoamérica. Aunque no se descarta la transmisión entre personas en el propio barco, las autoridades sanitarias continúan analizando muestras y rastreando contactos estrechos para aclarar lo sucedido.
De los primeros síntomas a los tres fallecidos
En primer lugar, el buque Hondius zarpó el 20 de marzo desde Ushuaia (Argentina) con destino a Cabo Verde, realizando una escala en Sudáfrica, y el itinerario contemplaba la finalización del viaje el 4 de mayo.
El 11 de abril falleció un pasajero cuya causa de muerte no pudo determinarse en ese momento. Su cuerpo fue desembarcado dos semanas después, el 24 de abril en la isla de Santa Elena, acompañado por su esposa, una mujer de 69 años que en ese momento empieza a tener malestar.
Posteriormente, el 27 de abril, la naviera fue informada de que la esposa del fallecido había enfermado durante su viaje de regreso en avión y también habría muerto.
Ese mismo 27 de abril, otro pasajero británico enfermó de gravedad y tuvo que ser evacuado a Sudáfrica. Actualmente permanece ingresado en la unidad de cuidados intensivos de Johannesburgo, en estado crítico pero estable, con infección confirmada por hantavirus.
El organismo también estaría llevando a cabo acciones para identificar a los pasajeros de un vuelo que viajaba desde la isla de Santa Elena hasta Johannesburgo (Sudáfrica), en el que se encontraba la mujer del primer fallecido que más tarde falleció.
El 28 de abril, una mujer de nacionalidad alemana dice sentirse mal. Empieza a desarrollar síntomas de neumonía y el 2 de mayo fallece. La causa de la muerte aún no ha sido identificada.
El 3 de mayo, el barco atraca en las proximidades de Cabo Verde, donde tres pasajeros comienzan a presentar fiebre alta. Equipos médicos locales los evalúan y recogen nuevas muestras para su análisis. Entre los contagiados, uno se encuentra en estado grave y es, además, el propio médico del crucero.
El 4 de mayo se confirma que la mujer del primer fallecido presentaba una variante de hantavirus, al igual que su marido. Ambos eran de nacionalidad neerlandesa y es entonces cuando la noticia salta a los medios de comunicación.
El 5 de mayo España acepta, tras la petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea, que el crucero haga escala en Canarias para gestionar la atención sanitaria de pasajeros y tripulación bajo un estricto protocolo internacional.
Además, el Gobierno acepta la petición formal de Países Bajos para acoger al médico, que se encuentra en situación grave. Otro miembro de la tripulación, que requiere también atención médica urgente, y un pasajero relacionado con el huésped fallecido el 2 de mayo, esperan también a ser evacuados, aunque con destino Países Bajos y Alemania, respectivamente, a través de dos aeronaves especializadas.
En las últimas horas el Ministerio de Sanidad ha informado de que el avión medicalizado que tiene que trasladar a Canarias al médico con hantavirus aún no ha despegado de Cabo Verde, pese a que se esperaba la evacuación en la madrugada de este miércoles.

