
La crisis sanitaria del crucero MV Hondius ha entrado en una fase mucho más delicada de lo que inicialmente se intentó transmitir desde las autoridades sanitarias. El Ministerio de Sanidad ya reconoce oficialmente que la variante implicada en el brote es el hantavirus andino (ANDV), el único hantavirus conocido hasta la fecha con capacidad demostrada de transmisión entre humanos. Y ese detalle cambia completamente el escenario epidemiológico.
Ocho casos y tres fallecidos
Según la información actualizada difundida por el Ministerio, el brote suma ya ocho casos vinculados, de los cuales tres han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio. El balance incluye tres fallecidos —uno confirmado oficialmente con diagnóstico positivo—, un paciente hospitalizado en Suiza tras desembarcar previamente en Santa Elena, otro enfermo ingresado en una UCI de Sudáfrica y tres pasajeros evacuados desde Cabo Verde hacia Ámsterdam en vuelos medicalizados, entre ellos el propio médico del barco.
La Organización Mundial de la Salud también ha confirmado que el último positivo corresponde a un ciudadano suizo tratado actualmente en Zúrich, después de haber abandonado el crucero junto a su mujer antes de que se conociera oficialmente la existencia del brote.
El discurso de tranquilidad del Gobierno
Hasta aquí, el relato oficial insiste en trasladar tranquilidad. La ministra de Sanidad ha repetido que "el riesgo para la población general continúa siendo muy bajo", mientras la OMS y el ECDC recalcan que la transmisión entre personas requiere un contacto estrecho y prolongado.
Y es cierto: no hay motivos para generar alarma social. Pero otra cosa muy distinta es minimizar el significado científico de que el virus identificado sea precisamente el virus Andes, considerado el hantavirus más peligroso de América del Sur.
El hantavirus que rompe todas las reglas
Durante décadas, los hantavirus fueron considerados infecciones transmitidas exclusivamente desde roedores al ser humano mediante la inhalación de partículas contaminadas con saliva, heces u orina. Sin embargo, el ANDV rompió ese paradigma.
Los primeros indicios aparecieron tras un brote registrado en Argentina en los años noventa, pero la confirmación científica definitiva llegó con varios trabajos internacionales publicados posteriormente en revistas médicas de máximo impacto. El más importante apareció en The New England Journal of Medicine en 2020.
En aquel estudio, los investigadores reconstruyeron mediante secuenciación genómica completa el brote de Epuyén, en Argentina, demostrando la existencia de cadenas sostenidas de transmisión humana, eventos de "superpropagación" y contagios producidos en reuniones sociales y familiares.
Los autores llegaron a una conclusión especialmente inquietante: el virus Andes no necesitó desarrollar nuevas mutaciones durante el brote para transmitirse entre personas. Es decir, esa capacidad ya formaba parte de su propia biología.
Otros estudios posteriores reforzaron todavía más esa evidencia científica. Investigadores del CDC estadounidense confirmaron mediante análisis genómico que el ANDV es el único hantavirus con transmisión interpersonal demostrada.
Y una revisión publicada en Lancet Infectious Diseases fue todavía más clara, indicando que el hantavirus Andes es único porque puede transmitirse de persona a persona.
Alta letalidad y transmisión humana: la combinación más preocupante
El problema del virus Andes no es solo que pueda transmitirse entre humanos. También es una de las variantes más letales de los hantavirus. La OMS recuerda que puede causar el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad respiratoria grave con mortalidades cercanas al 40%.
Y ahí reside el verdadero riesgo del brote del Hondius. El barco reúne las condiciones ideales para favorecer la transmisión: convivencia cerrada durante semanas, espacios compartidos, contacto estrecho y detección tardía de los primeros síntomas. El propio Ministerio de Sanidad reconoce que el entorno del crucero favorece mucho más la posible transmisión interpersonal.
La propia ciencia española advierte del riesgo
El Instituto de Salud Carlos III también recoge expresamente en su documentación sobre fiebres hemorrágicas víricas que muchos de estos virus pueden transmitirse entre personas mediante contacto directo con fluidos corporales, secreciones u objetos contaminados, remarcando que, "una vez infectado el ser humano, muchos de estos virus se transmiten de persona a persona por contacto físico directo con un caso, sus fluidos, secreciones o excreciones corporales o con ropa u objetos contaminados".
Aunque el ANDV no posee la facilidad de transmisión de un coronavirus, la diferencia esencial es que sí existe evidencia científica sólida de contagio humano sostenido, algo que no ocurre con la inmensa mayoría de hantavirus.
La gran incógnita sigue sin respuesta
Hay además una cuestión científica especialmente relevante que sigue sin resolverse: todavía no se han hecho públicos los datos completos de secuenciación genómica del virus implicado en el brote.
No sabemos exactamente qué linaje circula en el crucero, cuál es su relación con cepas previas detectadas en Argentina o Chile ni si existen cambios genéticos adicionales asociados a una mayor transmisibilidad.
Y aunque la literatura científica actual sostiene que el virus Andes no necesita mutar para transmitirse entre humanos, conocer la secuencia completa sigue siendo fundamental para evaluar el verdadero alcance del riesgo epidemiológico.
Porque el ANDV no es un hantavirus anecdótico ni una variante menor. Es, probablemente, el hantavirus más preocupante conocido hasta la fecha.

