
El crucero MV Hondius, que partió semanas atrás desde la ciudad de Ushuaia, en Argentina, tiene previsto fondear este fin de semana en las costas de las islas Canarias. La travesía, que debía ser un viaje de placer, se ha visto trágicamente alterada por un brote de hantavirus que ya ha provocado el fallecimiento de tres pasajeros a bordo de la embarcación.
Ante esta situación sanitaria, las autoridades de diferentes países han comenzado a activar estrictos protocolos de prevención. En este sentido, el Gobierno de Canadá ha informado este jueves de que ha ordenado el aislamiento domiciliario de dos ciudadanos de su país que viajaron previamente en el buque afectado. El objetivo de esta medida es realizar un seguimiento exhaustivo y vigilar el posible desarrollo de la enfermedad en estos individuos, minimizando cualquier riesgo para la población general.
Además de estos dos pasajeros que abandonaron el crucero antes de que se declarase de forma oficial el brote epidémico, existe una tercera persona que también se encuentra en régimen de autoaislamiento en territorio canadiense. Según han detallado las autoridades norteamericanas, este individuo no formó parte del pasaje del barco, pero compartió un vuelo comercial con una persona que ya mostraba la sintomatología compatible con la infección viral.
A pesar de esta circunstancia, el Ejecutivo canadiense ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad. A través de un comunicado conjunto, la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, y la responsable de Salud, Marjorie Michel, han aclarado que esta tercera persona no está clasificada como un contacto de alto riesgo, siguiendo los estrictos criterios y directrices establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Mientras tanto, la atención diplomática se centra en los cuatro ciudadanos de Canadá que todavía permanecen dentro del buque que se dirige a aguas españolas. La titular de Asuntos Exteriores ha confirmado que mantiene un contacto directo con todos ellos para garantizar su bienestar durante estos difíciles momentos de incertidumbre a bordo de la nave.
Para asegurar que el desembarco se realice con las máximas garantías, personal consular canadiense ya se encuentra de camino hacia las islas Canarias. Su misión principal será supervisar todo el proceso de llegada de sus compatriotas y colaborar estrechamente con las autoridades españolas para que se cumplan, de forma rigurosa, las medidas de salud pública exigidas.
El patógeno responsable de esta alerta sanitaria, el hantavirus, es un virus transmitido habitualmente por el contacto con los fluidos de roedores infectados. En los seres humanos, la infección puede derivar en un síndrome respiratorio agudo de carácter muy grave, motivo por el cual la vigilancia epidemiológica resulta fundamental para contener cualquier posible cadena de transmisión una vez que la nave toque puerto en nuestro país.
