
El dominio de múltiples lenguas podría ser una de las claves más eficaces para mantener la juventud mental a medida que cumplimos años. Una nueva investigación, que será presentada en Barcelona durante el Foro 2026 de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia (FENS), confirma que el bilingüismo y el multilingüismo actúan como un potente escudo protector contra el paso del tiempo.
El cerebro humano está compuesto por miles de millones de células nerviosas que requieren comunicarse constantemente entre sí. A medida que envejecemos, la conectividad cerebral tiende a deteriorarse, lo que provoca una disminución en la capacidad de memoria y en la velocidad de procesamiento de los pensamientos. Sin embargo, el esfuerzo constante que exige cambiar de una lengua a otra parece mitigar significativamente este desgaste natural.
Este trabajo ha sido liderado por la investigadora Lucía Amoruso, perteneciente al Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje con sede en San Sebastián. En el proyecto han participado de forma conjunta expertos del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, el Centro de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de San Andrés en Argentina y el Instituto Global de Salud Cerebral del Trinity College de Dublín.
El reloj de envejecimiento cerebral
Para llegar a sus conclusiones, los científicos desarrollaron lo que han denominado un reloj de envejecimiento cerebral. Emplearon una técnica avanzada llamada magnetoencefalografía para medir la actividad de los campos magnéticos generados por las neuronas. Gracias a la inteligencia artificial, procesaron los datos de 728 participantes del País Vasco que dominaban entre uno y cuatro idiomas, combinando español, euskera, francés e inglés. Tras establecer un patrón base, aplicaron este algoritmo a un segundo grupo de 144 individuos para calcular su verdadera edad neuronal.
Los resultados fueron contundentes. Aquellos que hablaban dos idiomas presentaban una edad cerebral seis años inferior a la de las personas monolingües. El beneficio aumentaba progresivamente: los trilingües mostraban un cerebro siete años más joven, y quienes dominaban cuatro idiomas alcanzaban una asombrosa diferencia de hasta 13 años de rejuvenecimiento en sus escáneres.
"En pocas palabras, las personas que hablaban más idiomas tendían a tener cerebros que parecían más jóvenes de lo esperado para su edad cronológica", ha señalado Amoruso. La experta aclara que no solo importa la cantidad, ya que un alto dominio y la adquisición temprana de estas habilidades también son determinantes. "No se trata simplemente de ser bilingüe o no, sino de la profundidad y la duración de la experiencia lingüística", detalla.

