
Los ingresos hospitalarios derivados de complicaciones en la primera etapa de la gestación han experimentado un repunte significativo en los últimos años en el Reino Unido. Así lo detalla una investigación de la Universidad de Liverpool presentada durante la última reunión de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología celebrada en la capital británica. Los resultados del análisis, publicados en la revista científica Human Reproduction, revelan además una preocupante brecha socioeconómica que no ha mostrado signos de mejora en las últimas dos décadas.
El estudio ha analizado a nivel nacional un volumen de casi 800.000 ingresos por pérdida de gestación y más de 200.000 por embarazos fuera de la cavidad uterina, cruzando estos datos con los más de 12 millones de partos registrados en territorio británico entre los años 2004 y 2024. Los patrones de los ingresos a lo largo de estos veinte años muestran cambios muy llamativos. Entre 2010 y 2021, la tendencia fue a la baja, pasando de más de 45.000 a unas 31.000 hospitalizaciones anuales. Sin embargo, esta dinámica se revirtió bruscamente en la etapa posterior a la aparición del coronavirus. Entre 2021 y 2024 se contabilizaron 133.400 ingresos.
La evolución de la natalidad
Una situación similar se ha observado con los embarazos ectópicos. Tras unos años de relativa estabilidad, las cifras volvieron a ascender entre 2021 y 2024, sumando más de 44.000 ingresos en dicho periodo. Todo este escenario de complicaciones tempranas contrasta fuertemente con la evolución de la natalidad, que ha sufrido un descenso constante y significativo. Los partos anuales cayeron desde los más de 636.000 registrados en el año 2017 hasta apenas 545.149 durante el presente ejercicio.
Sindhu Sekar, autora principal de la investigación y miembro del Departamento de Salud de la Mujer y el Niño, ha explicado los posibles motivos detrás de estas cifras. "Nos sorprendió el reciente aumento de ingresos hospitalarios por aborto espontáneo y embarazo ectópico", ha reconocido la experta. Según detalla, las causas son complejas e incluyen desde alteraciones en el sistema sanitario debido a la crisis del coronavirus, hasta cambios en los hábitos de las propias pacientes, así como "el aumento de la edad materna, el incremento de los niveles de obesidad y otros factores de riesgo".
Durante la última década, las mujeres que pertenecen al sector de población con menos recursos sufrieron unas 71.104 hospitalizaciones por pérdidas gestacionales, en marcado contraste con las 26.414 del sector más favorecido. Esta diferencia supone que las mujeres más pobres tienen hasta 2,7 veces más probabilidades de sufrir esta situación clínica.
Respecto a los embarazos ectópicos, la brecha es igualmente evidente. Se registraron cerca de 18.000 ingresos entre las mujeres de la escala económica inferior frente a los apenas 7.500 de las capas superiores de renta. Sekar subraya que "las circunstancias socioeconómicas generales pueden tener en la salud reproductiva" un impacto decisivo, ya que estas mujeres tienen mayores obstáculos para acceder a una asistencia de calidad en las fases iniciales del embarazo.

