
Después de haber disfrutado del libre albedrío de la época estival, ahora toca volver a enfocar la atención, la memoria y la planificación. Son precisamente estas funciones ejecutivas del cerebro las que más cuesta restaurar durante los primeros días de reincorporación al trabajo y la rutina.
Lo primero, no agobiarse: es un proceso natural y normal. Igual que el cuerpo se expresa a través de las agujetas cuando comenzamos o retomamos nuestra rutina de ejercicio, la mente también precisa de una adaptación y sus agujetas se pueden sentir en forma de cansancio, apatía e incluso estrés.
Uno de los primeros consejos que ofrecen los terapeutas es no querer recuperar la normalidad y las tareas todas al mismo tiempo. Marcarse prioridades y diferenciar lo importante y lo que puede esperar es una buena manera para no abrumarse e ir dando tiempo a nuestra mente a que recupere el ritmo anterior a las vacaciones.
Así, y tras muchos estudios y observación, los especialistas aseguran que el cerebro humano requiere de un periodo de reajuste de entre una y tres semanas para recuperar su rendimiento óptimo.
Los especialistas recomiendan una vuelta progresiva, trabajando por bloques y limitando la sobrecarga de tareas para evitar el estrés durante la transición. Mantener hábitos de sueño saludables y recuperar los horarios de forma escalonada son claves para facilitar este proceso de adaptación.
La vuelta también se nutre
La alimentación, como gasolina de nuestro organismo, también tiene una función clave. Al cerebro le encantan las grasas saludables, los antioxidantes y las vitaminas. Pescados azules, frutos secos, frutas como el aguacate o los frutos rojos y las proteínas de alta calidad como el huevo son fundamentales para nutrir el cerebro y acompañarle desde el plano de la adaptación.
Los suplementos de omega-3, en este caso la fracción DHA, nos ofrecen un apoyo muy interesante para esta época del año. Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga de la familia omega-3 son componentes fundamentales de las membranas neuronales con una amplia diversidad de funciones, desde la modulación de la sinapsis y la neuroquímica hasta la neuroinmunomodulación y la neuroprotección.
Distintos estudios han demostrado que estos ácidos grasos son indispensables para el cerebro, tanto para favorecer un buen desarrollo como la mejora de las funciones cognitivas en toda la población y en todas las edades (niños y adultos sanos, así como en personas mayores).
Encontrar un omega-3 DHA de alta disponibilidad no es fácil. En Mundo Natural nos ofrecen un omega-3, Oleomega 3, que incorpora la tecnología TG que permite que el suplemento no dependa de la ingesta de comida, mejorando su absorción y eficacia. Así, la vuelta de las vacaciones puede ser una oportunidad para darle un extra de energía y nutrición a nuestro cerebro.