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Qué son las 'smart glasses' y cómo funcionan las gafas con IA que burlan la seguridad de la DGT

La tecnología de las gafas inteligentes se convierte en la nueva herramienta de fraude para obtener el carné de conducir de forma remota.

La tecnología de las gafas inteligentes se convierte en la nueva herramienta de fraude para obtener el carné de conducir de forma remota.
Meta Smart Glasses | Libertad Digital

La Guardia Civil y la DGT se enfrentan a un desafío tecnológico sin precedentes en las aulas de examen. La reciente interceptación en La Rioja de un aspirante que utilizaba smart glasses para copiar en el examen teórico del carné de conducir ha puesto el foco sobre unos dispositivos que, hasta ahora, pasaban por complementos de moda convencionales. Según datos de la Jefatura Provincial de Tráfico, estas redes de fraude cobran entre 1.300 y 2.500 euros por un servicio de asistencia externa que garantiza el aprobado mediante el uso de tecnología de vanguardia.

Una cámara oculta bajo la apariencia de Ray-Ban

A diferencia de los aparatosos cascos de realidad virtual, las smart glasses actuales son estéticamente idénticas a unas gafas de sol o de vista tradicionales. Su secreto reside en la integración de cámaras de alta resolución casi invisibles. En el caso detectado por el GIAT (Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico), el dispositivo permitía al aspirante captar la pantalla del examen de forma natural, sin levantar sospechas entre los examinadores, y retransmitir las imágenes en tiempo real a un colaborador situado en el exterior.

Este método supone un salto cualitativo respecto a los tradicionales 'pinganillos' o teléfonos móviles ocultos. La sofisticación de las gafas inteligentes permite una transmisión de datos fluida que facilita que un tercero dicte las respuestas correctas a través de un minúsculo audífono, convirtiendo la prueba en un mero trámite fraudulento.

Modelos disponibles y puntos de venta

El mercado actual de las gafas con IA ofrece una amplia gama de opciones que fusionan tecnología innovadora con estilos icónicos. Firmas como Meta, en colaboración con gigantes del sector óptico como Ray-Ban y Oakley, lideran la oferta con modelos de segunda generación (Gen 2) como las Wayfarer, Skyler o Headliner, cuyos precios oscilan entre los 329 € y los 419 €. Para quienes buscan un enfoque más técnico o deportivo, opciones como las Oakley Vanguard desde 549 € o las innovadoras Even G2 de Even Realities fabricadas en magnesio y titanio, representan el tope de gama. Estos dispositivos se pueden adquirir tanto en tiendas oficiales online como en establecimientos de servicio óptico especializados, permitiendo la integración de lentes graduadas personalizadas y adaptándose a cualquier fisonomía con variantes como las Blayzer Optics.

Capacidades y funciones inteligentes

Las smart glasses de última generación actúan como un asistente de asistencia contextual permanente, proyectando información mediante pantallas Micro LED de alto brillo o sistemas de audio por conducción ósea. Estos dispositivos permiten mantener la conexión total sin usar las manos, integrando altavoces discretos que no tapan el oído y permiten recibir llamadas, escuchar música con sonido premium o enviar mensajes de voz en diversas aplicaciones. Gracias a comandos de voz como "Hey Meta", el usuario puede interactuar con una IA incorporada para obtener recomendaciones de lugares cercanos, resolver dudas sobre ejercicios físicos o gestionar recordatorios y notificaciones críticas sin necesidad de sacar el teléfono del bolsillo.

La tecnología actual es capaz de realizar traducciones de textos y voz en tiempo real en más de 35 idiomas, mostrar rutas de navegación giro a giro y servir como un telepromptero invisible para presentaciones profesionales. Además, incorporan cámaras Ultra HD con campos de visión de hasta 122° y resolución de vídeo de 3K, ideales para capturar fotos y vídeos de alta calidad o realizar retransmisiones en directo con total libertad de movimiento. Algunos ecosistemas avanzados, como el de Even Realities, incluyen incluso anillos inteligentes (como el Even R1) para controlar la interfaz de forma táctil y discreta, garantizando una interacción natural y fluida que fusiona por completo la forma y la función en cualquier entorno.

La profesionalización del fraude tecnológico

Desde principios de año, las inspecciones en sedes como Logroño y Calahorra han permitido identificar a un total de 20 personas implicadas en estos intentos de estafa. Los perfiles son diversos: edades comprendidas entre los 24 y 59 años y residentes en provincias tan distantes como Madrid, Barcelona, Murcia o Guipúzcoa. Esta dispersión geográfica evidencia la existencia de mafias organizadas que suministran el equipo y el soporte remoto a cambio de cuantiosas sumas de dinero.

La aparición de estas herramientas obliga a las autoridades a reforzar los protocolos de seguridad. El mercado actual ofrece desde modelos básicos de 95 euros con cámaras integradas hasta dispositivos de alta gama que superan los 700 euros, dotados de paneles de control inteligentes y capacidades de conectividad que dificultan enormemente su detección visual durante una inspección rutinaria.

Sanciones: 500 euros y medio año de inhabilitación

La Ley sobre Tráfico y Seguridad Vial es tajante ante estas conductas, calificándolas como infracciones muy graves. Los 20 implicados detectados hasta la fecha ya se enfrentan a consecuencias legales inmediatas. Además de ser declarados 'no aptos' de forma fulminante, las autoridades han impuesto multas de 500 euros por el uso de dispositivos de intercomunicación no autorizados.

La sanción más administrativa, sin embargo, es la inhabilitación: los infractores tienen prohibido presentarse a las pruebas para la obtención o recuperación del permiso de conducción durante un plazo de seis meses. Este hito en la detección del fraude tecnológico marca un punto de inflexión en la vigilancia de la DGT ante la imparable evolución de los dispositivos wearables.

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