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'Civilization: Beyond Earth': sólo un turno más y lo dejo, de verdad...

La traslación del Civilization V a un escenario de ciencia ficción trae pocas novedades, pero acertadas, y mantiene los fallos de siempre.

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Después de lanzar en 1996 el que muchos aún consideran el mejor juego de la saga, Civilization II, Sid Meier y los suyos optaron por aparcar el siguiente título, que vería la luz en 2002, y llevar el mismo concepto de juego al espacio exterior. Alpha Centauri fue publicado en 1999 y narraba lo sucedido después de que se lanzara al espacio una nave para colonizar otros planetas. uno de los posibles finales de Civilization. Un error técnico hacía que los colonizadores despertaran aún en el espacio y tras las luchas internas de la nave espacial se acaban fundando colonias distintas. El juego era, casi literalmente, una traslación de Civilization II a otro escenario, con pocas novedades jugables.

Quince años después, Firaxis vuelve a repetir la jugada. Tras el lanzamiento del magnífico Civilization V en 2010 y sus correspondientes expansiones, llega Beyond Earth. Pero aunque sigue siendo sobre todo un Civilization V en un mundo nuevo y futurista, esta vez sí trae un par de novedades más que dignas de mención.

Las similitudes son más, por supuesto. Es un juego de estrategia por turnos en el que tendremos que expandir geográficamente nuestro imperio, hacer descubrimientos científicos, explotar recursos naturales, ahorrar dinero, hacer felices a nuestros ciudadanos, crear una cultura potente y una gran capacidad de producción y espiar y pegarnos con nuestros vecinos para triunfar. Lo único, que a la cultura se le llama virtud, a la felicidad salud y al oro energía, que los recursos son cosas como resilina o xenomasa o que tenemos colonias y no ciudades, pero su funcionamiento es el mismo de siempre.

¿Qué cambios hay? En primer lugar, al empezar, ya no nos limitaremos a escoger una facción con una características concretas, sino que nos la haremos a la medida. Así, el número de mecenas, que son las civilizaciones de siempre, son sólo ocho, con nombres que los definen como coaliciones de países. Nosotros, por ejemplo, estaríamos en Franco-Iberia bajo las órdenes francesas, contradiciendo nuestra vieja historia de enemistad permanente. Pero al contrario que en los Civilization, eso no será todo. A partir de ahí deberemos escoger el tipo de colonizadores entre científicos, ingenieros, artistas, etc., que modificarán las ventajas con las que partiremos. Después toca la nave espacial, que nos dará alguna ventaja concreta en nuestro conocimiento de partida del mapa; y el cargamento, en el que escogeremos una unidad o edificio con el que contaremos al empezar.

Otro punto importante es nuestra relación con los alienígenas. Algunas casillas estarán infectadas con miasma, que recuerda a la radiación nuclear de algunos títulos anteriores de la saga y que deberemos limpiar cuando tengamos la tecnología adecuada si no queremos que pierdan vida las unidades que se aposenten ahí. Y aunque los alienígenas funcionen un poco como los bárbaros, tienen la diferencia crucial de que si los tratamos bien dejarán de ser hostiles.

El sistema de combate es idéntico al de 'Civilization V'

Nuestra relación con ellos dependerá también de la afinidad que escojamos. ¿Y eso qué es? Bueno, dependiendo de las tecnologías que investiguemos, conseguiremos puntos de Armonía, Pureza o Supremacía, que son distintas filosofías sobre nuestra relación con el mundo en el que estamos. Armonía optará por adaptarse y fundirse con el entorno alienígena y nos permitirá, por ejemplo, crear unidades militares híbridas entre lo humano y lo extraterrestre. Pureza buscará conservar lo terráqueo a toda costa sometiendo y destruyendo lo que sea ajeno. Y, por último, Supremacía opta por una visión más pragmática y pretende mejorar la raza humana para alcanzar la perfección tomando lo bueno de ambos mundos.

Los puntos de afinidad cumplen una función parecida a la que el cambio de época tenía en Civilization. Nuestras ciudades cambiarán estéticamente de forma distinta según avancemos en una u otra vía, y nuestras unidades militares evolucionarán de forma diferente.

El mayor cambio, no obstante, está en la investigación. Si en los demás títulos de la saga debíamos elegir a cada paso entre un puñado de opciones que se podían contar con los dedos de una mano, Beyond Earth introduce un árbol de tecnologías en el que podremos estudiar nuevas ramas de conocimiento o explotar las hojas que tiene cada una de estas ramas, que suele costar menos tiempo pero ser menos útil. El resultado es que a cada paso tendremos que elegir entre más de una docena de opciones, y en lugar de los más comprensibles avances de nuestro pasado, como la Pólvora o el Dinero, aquí tendremos que saber si nos conviene más estudiar las Matemáticas trascendentales o la Biometalurgia. Un sistema mucho más complejo, en definitiva, pero que también nos aporta un control mucho mayor de nuestra evolución.

Otro cambio notable es que no sólo deberemos luchar por la victoria, que como es ya habitual podremos alcanzar por varias vías diferentes, sino que el juego nos propondrá distintas misiones que nos darán pequeñas recompensas y servirán como objetivos secundarios para alegrar un poco la partida mientras tanto, que al fin y al cabo terminar una sola vez este juego nos puede llevar decenas de horas. Por último, como estamos en el futuro y tal, además de las unidades de tierra, aire y mar podremos lanzar satélites que tendrán diversas funciones, desde darnos energía o aportar a la producción hasta eliminar enemigos situados debajo de ellas, pasando por destruir miasma.

Gráficamente el juego está muy conseguido y podemos contar con que todas las virtudes del Civilization V estarán presentes aquí... pero también los defectos. Como siempre desde el primer juego de la saga, la inteligencia artificial de nuestros oponentes es lamentable. Las relaciones diplomáticas no siguen ninguna lógica y su comportamiento en el campo de batalla es bastante torpe. De modo que, como siempre, los niveles de dificultad superiores no incluyen adversarios más listos, sino que les dan ventajas sobre ti.

En definitiva, Beyond Earth es un juego que encantará a quienes disfrutaron de los Civilization anteriores y les guste la ciencia ficción. Como en anteriores entregas, nos engancharemos durante horas engañándonos a nosotros mismos con aquello de "venga, un turno más y lo dejo". Quienes nunca hayan jugado antes a ningún Civilization y les gusten la cosa futurista y los juegos complejos, que se pueden volver a disfrutar una y otra vez, sin necesidad de poner a prueba nuestros reflejos sino nuestra inteligencia y capacidad de tomar decisiones correctas, harán bien en probarlo.

En Tecnociencia

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