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'Lara Croft y el Templo de Osiris', un juego divertido pero algo superficial

La nueva entrega de Crystal Dynamics mejora El Guardián de la Luz sin aportar demasiadas novedades.

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El reinicio de la franquicia Tomb Raider que Crystal Dynamics estrenó el año pasado con bastante éxito ha cambiado la forma en la cual los nuevos jugadores ven a Lara Croft. Aunque la heroína dejó constancia durante toda la entrega de sus capacidades y habilidades, el personaje, sin experiencia, se vio obligado a desarrollar diversas habilidades de supervivencia contra su voluntad.

Aunque esta es la imagen que Lara mantendrá y evolucionará en Rise of the Tomb Raider, no podemos ceñirnos al mismo concepto en la representación del personaje en Lara Croft y el templo de Osiris, la continuación de Lara Croft y el Guardián de la luz. Aquí Lara regresa en su forma más clásica, segura y con una actitud confiada. La aventura deja en un segundo plano las cuestiones éticas y el desarrollo de los personajes, e incorpora relaciones con figuras mitológicas como Isis y Osiris, ofreciéndonos mecánicas de acción y rompecabezas combinados con la profunda exploración de los escenarios. Sin duda, una oferta muy apetecible.

Lara y los Dioses

Lara Croft y el Templo de Osiris está ambientado en las profundidades del desierto de Egipto. En esta aventura la heroína debe unir fuerzas con Carter Bell, otro buscador de tesoros y las divinidades prisioneras Horus e Isis para derrotar al malvado dios Set. Lara y sus compañeros tendrán que luchar contra toda clase de deidades y criaturas. Pero como adelantábamos, más que inspirarse en el reinicio de la serie, El Templo de Osiris adopta estrictamente la fórmula establecida por El Guardián de la Luz, spin-off de formato descargable lanzado en las plataformas de anterior generación. Ya sea en la piel de la heroína que da nombre al título o en la de uno de sus compañeros, el jugador tiene el objetivo de recoger artículos, eliminar a los enemigos y resolver los diversos puzles mediante la exploración de unos escenarios que aumentan en complejidad nivel a nivel.

A diferencia de las aventuras de la serie principal que adoptan una perspectiva en tercera persona, el juego incorpora una vista isométrica para mostrar la acción. De este modo el jugador tiene un mayor conocimiento de los elementos que aparecen en pantalla. Aunque la versatilidad de la cámara queda al descubierto en la vertiente cooperativa, de hecho, si decidimos jugar en compañía, tanto local como en línea, debemos prepararnos para una cámara que se sitúa bastante lejos de la acción en diversos momentos. Por lo tanto, los procesos que requieren saltos o localizar enemigos, por ejemplo, se hacen más engorrosos de lo necesario.

'El Templo de Osiris' es en esencia un juego cooperativo que se puede disfrutar en soledad

Las muertes accidentales causadas por estas situaciones son frustrantes, ya que dan por finalizado el multiplicador de puntos y te obligan a regresar a los puestos de control anteriores (en el caso de un solo jugador). El problema en compañía se minimiza por el hecho de revivir a los compañeros o ser resucitado por ellos. Afortunadamente, esto no es suficiente para mermar la experiencia de juego de forma poco más que anecdótica, ya que a diferencia de lo sucedido en el reinicio de la serie, en El Templo de Osiris Lara no tiene ningún problema en matar enemigos de todas las formas posibles, entre ellos algunas criaturas mitológicas, grandes insectos y varios tipos de muertos vivientes.

Para facilitar la eliminación de los siervos de estas fuerzas demoníacas, contamos con varias armas dentro de un arsenal que va desbloqueando elementos según se avanza en la aventura. Entre ellos se incluyen ametralladoras, lanzallamas y rifles, entre otros. Las habilidades también pueden mejorarse a través de artículos especiales que, no siempre permanecen a la vista entre el paisaje, para alcanzarlos prácticamente siempre se requiere cierta cantidad de razonamiento sobre la arquitectura del escenario.

Novedades razonables

Aunque no existen exageradas variaciones mecánicas entre El Guardián de la Luz y El Templo de Osiris, la mayor diferencia con respecto a su predecesor está en el número de jugadores simultáneos que pueden participar en pantalla. Mientras que en el anterior título Lara tenía un solo compañero, ahora hay tres nuevos participantes que se unen a la aventura, algo que se traduce en dinámicas más variadas. Pero si optamos por jugar de modo individual, por ejemplo, el jugador tendrá a su alcance todas las herramientas necesarias para sobrevivir y avanzar, incluyendo el cetro responsable de la activación de ciertas habilidades especiales y plataformas. Sin embargo no todos los secretos ni rincones son accesibles sin determinadas herramientas ligadas a otros personajes, algo que crea la dependencia de un compañero de trabajo en pantalla para una segunda vuelta.

La forma en que Crystal Dynamics ha construido los personajes permite que cada uno de ellos tenga una habilidad especial que opera de manera significativa durante las partidas, aunque ninguna de ellas es más poderosa o completa que el resto. De modo que es difícil encontrar una opción preferida entre los acompañantes.

Nuestro arsenal irá creciendo según avancemos en el juego

Aunque es esencialmente un juego cooperativo, El Templo de Osiris también desafía a los jugadores a competir entre sí para recoger diversas joyas repartidas entre los niveles. Al final de cada etapa, hay una especie de "zona de bonificación", donde varios cofres contienen elementos misteriosos y cuanto mayor sea el valor necesario para abrirlos, mayores serán las posibilidades de conseguir un accesorio raro.

En cuanto a las opciones rejugales, y tomando sus raíces en la vertiente más arcade de la franquicia, el juego permite regresar tantas veces como se considere necesario a los desafíos anteriores. Esta característica es especialmente bienvenida entre aquellos a los que les gusta completar el total de objetivos, logros y trofeos de las obras. Aunque para disfrutar completamente lo que ofrece la aventura recomendamos completar el título, como mínimo, dos veces: una individual y otra en compañía, ya que Crystal Dynamics ha logrado crear dos experiencias que, a pesar de incluir cantidad de similitudes, muestra suficientes diferencias como para que el jugador esté dispuesto a descubrir todo lo que el juego tiene que ofrecer.

A nivel gráfico se dejan notar bastante el cambio de generación en PS4 y Xbox One con gráficos notables, animaciones sobresalientes, sin tiempos de cargas y cientos de reliquias, armas y artefactos por descubrir en pantalla, así como efectos tan destacables como la posibilidad de cambiar dinámicamente el tiempo atmosférico. El jugador puede introducir variables distintas como la noche, el día, lluvia o nieve u otra combinación.

En general, El Templo de Osiris es un juego divertido y recomendable, aunque algo superficial dado su carácter, que apuesta principalmente por las mecánicas dejando en un segundo plano la historia y los personajes secundarios.

Conclusiones

Además de incluir nuevos sistemas y personajes, El Templo de Osiris es capaz de realzar todo lo que Crystal Dynamics había presentado en El Guardián de la Luz. La desarrolladora ha solucionado algunos de los problemas del anterior capítulo como la falta de multijugador en línea, al mismo tiempo que establece mecánicas mejoradas mediante la incorporación en un conjunto de diversas dinámicas. Una opción muy recomendable para pasar algunas tardes con amigos discutiendo como dar con la respuesta a un rompecabezas o compitiendo por recoger la mayor cantidad de gemas posibles.

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