
A raíz del incremento en el coste de los componentes, el mercado de hardware avanzado se enfrenta a una grave volatilidad, un fenómeno asociado al contexto de presión que sacude memoria y almacenamiento. En este escenario, el incremento de los precios de la memoria GDDR7 ha disparado las conjeturas sobre un posible retraso en el lanzamiento de la próxima PS6 hasta 2029, aunque los movimientos internos de Sony apuntan, por ahora, a un panorama todavía abierto.
Producción en suspenso
Según una información reciente difundida por Moore’s Law Is Dead, la compañía japonesa habría reservado capacidad de producción en TSMC para el segundo trimestre de 2027, es decir, para arrancar en esas fechas la fabricación del chip principal de su futura consola. Romper un acuerdo de reserva para la litografía de 3 nm podría acarrear un coste financiero y operativo superior al encarecimiento de la memoria. Dicho de otro modo, retrasar los planes de producción en este momento podría traducirse en perder prioridad en la lista del fabricante taiwanés, algo que dejaría a Sony en peor posición frente a sus competidores durante años.

En ese terreno, mantener intacto el plan de trabajo respondería tanto a motivos logísticos como a la protección de sus activos financieros. Sony llevaría años trabajando en el diseño del chip que daría forma a su futura consola, y detener un proceso de esta envergadura por una fluctuación estacional en los precios de la RAM sería difícil de justificar. La empresa ya pasó por una situación parecida durante el lanzamiento de PS5, cuando los precios de la GDDR6 se dispararon y la crisis logística de la pandemia elevó los costes de envío. En aquella etapa, la compañía asumió unos márgenes más reducidos e invirtió en transporte aéreo, mucho más caro que el marítimo, para asegurar la distribución inicial de la consola y afianzar su cuota de mercado.
El precio frente a la competencia
Aunque los plazos de producción dejan poco margen de maniobra, el precio orientativo de PS6 sigue siendo una de las grandes incógnitas para el mercado. El comienzo del proceso de fabricación en el segundo trimestre de 2027 abriría una pequeña vía para un lanzamiento a principios de 2028, en caso de que Sony optara por almacenar componentes y esperar a un momento más adecuado para la compra de memoria antes del ensamblaje final. Ese margen resulta habitual en consolas con arquitectura cerrada, donde la fecha definitiva de lanzamiento suele confirmarse solo meses antes del inicio de la producción en masa.

Un problema para toda la industria
La prioridad pasa por evitar que la subida de costes se traduzca en un precio demasiado elevado justo al comienzo del nuevo ciclo. Pero este escenario de presión inflacionaria no es exclusivo de PlayStation y se extiende a buena parte de la industria de los videojuegos. Xbox Project Helix, una de las apuestas de Microsoft para el futuro, afrontaría las mismas limitaciones de suministro y coste de los semiconductores.
El escenario para la próxima PlayStation
En medio de este panorama, el fabricante japonés trataría de mantener el lanzamiento de PS6 entre 2027 y principios de 2028, algo que le permitiría no ceder terreno frente a la competencia. Asumir un menor margen de beneficio en el hardware a cambio de no variar la planificación serviría para conservar su posición e impedir que otros fabricantes aprovechen una posible revisión conservadora de los plazos.
