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El Zoo de Madrid se ‘inventa’ a sus dinosaurios

El dilofosaurio no era un animal venenoso y no presentaba una membrana de piel en torno al cuello, como se explica en la exposición.

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El dilofosaurio no era un animal venenoso y no presentaba una membrana de piel en torno al cuello, como se explica en la exposición.

El Zoo Aquarium de Madrid albergará hasta el próximo mes de junio la exposición "Dinosaurios", donde se exhiben réplicas de algunos de los animales prehistóricos más conocidos, como el Tyrannosaurus Rex.

La muestra ofrece una breve explicación de cada especie. En el caso del Dilophosaurus, se describe su alimentación no basándose en las evidencias científicas, sino en las apariciones que hace la especie en el libro de Michael Crichton Jurassic Park -recordemos: una obra de ficción- y en la película homónima de Steven Spielberg.

Según vemos en la propia web del Zoo de Madrid, el Dilophosaurus –escrito con "y", en lugar de con "i"- "se alimentaba de otras especies desplegando su membrana situada tras la cresta y escupía veneno para inmovilizar a sus presas".

Se sabe que Dilophosaurus –"lagarto de dos crestas", en español- fue un dinosaurio carnívoro que vivió en el comienzo del período Jurásico, hace aproximadamente entre 200 y 190 millones de años. El dilofosaurio, que podía alcanzar los 7 metros de longitud y los 2,5 metros de altura, poseía unas mandíbulas estrechas y débiles. Por esto, los científicos lo han catalogado como un animal carroñero, aunque también podría haberse alimentado de otras presas más pequeñas.

La característica principal del animal eran las dos crestas redondeadas de su cráneo –que también aparecen en Parque Jurásico-, que posiblemente presentaban dimorfismo sexual.

Es el escritor Michael Crichton el que hace venenoso al dilofosaurio en su novela Jurassic Park. En una parte del libro se cuenta que los controladores del parque descubren que este dinosaurio mordía a las ratas, les inoculaba el veneno y esperaban a que este hiciera efecto en ellas para comérselas. Poco después, el novelista agrega que "nadie sospechaba que los dilofosaurios podían escupir veneno, hasta que uno de los controladores fue cegado" por esto.

Además, no hay evidencia científica alguna de que Dilophosaurus presentara una gola de piel en torno a su cuello, como la que aparece en la película de Spielberg. Una membrana muy parecida la presenta en la actualidad el clamidosaurio de King (Chlamydosaurus kingii, en la imagen), un lagarto australiano carnívoro. Este reptil moderno no es un animal venenoso y utiliza su ‘collar’ para comunicarse o para asustar a sus depredadores.

Un 'tres cuernos' erróneo

La exposición también alberga una recreación errónea del herbívoro ceratópsido Styracosaurus, que vivió en el Cretácico tardío, hace 75 millones de años –no en los "bosques de la época jurásica", como dice la web-. En la muestra, la recreación del estiracosaurio presenta dos cuernos por encima de los ojos, como su primo Triceratops.

Sin embargo, Styracosaurus carecía de esta cornamenta y en su lugar, sobre su gola había al menos 4 largas espinas, de entre 50 a 55 centímetros de largo.

Además, el pequeño cuerno nasal que tiene la recreación del zoo no es comparable al que tenía el verdadero animal: en el espécimen holotípico, medía 57 centímetros (En la imagen: representación del zoo, a la izquierda; esqueleto del animal, a la derecha).

Por último, mencionar un error generalizado en la exposición: de algunas especies se dice que habitaban en "bosques de la época jurásica", cuando en realidad vivieron en períodos anteriores o posteriores.

En este sentido, llama la atención que se ubique en esta época al Dimetrodon, un sinápsido que vivó hace entre 280 y 260 millones de años –el período Jurásico está establecido entre los 199,6 y los 145,5 millones de años, dentro de la era Mesozoica-.

Pese a todo, la exposición que alberga el Zoo de Madrid proporciona un buen acercamiento a los dinosaurios, en la que, a pesar de los casos aquí señalados, se ofrecen explicaciones correctas sobre la vida de estos fascinantes animales.

En Tecnociencia

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