Los 600 restantes aunque menos maduros, pronto verán también su nacimiento estelar.
El descubrimiento se realizó gracias al mayor espejo telescópico jamás enviado al espacio: tiene 3.5 m de diámetro y su nombre es Herschel.
Fue él quien registró las emisiones de radiación infrarroja de onda larga que, al contrario que la luz visible, penetra en estas regiones.
Ningún otro satélite infrarrojo había logrado hasta ahora, ver en esta oscura región a 1.000 años luz de la Tierra en la constelación del Águila.
El hallazgo permitirá entender cómo el ambiente determina el número de estrellas de un área determinada y cuanta influencia tiene en la masa de las mismas.