Menú

El excurso del Rey y el desconcierto del españolito de a pie

¿Sería mucho pedir que, por una vez cuando menos, los españolitos de a pie pudiéramos comprender a qué viene todo esto de la continua condenación de España por parte de las izquierdas?

¿Sería mucho pedir que, por una vez cuando menos, los españolitos de a pie pudiéramos comprender a qué viene todo esto de la continua condenación de España por parte de las izquierdas?
Europa Press

Los que somos esos españolitos, esto es, los que nunca hemos tenido ni poder, ni dinero, ni blasones familiares y por tanto no hemos gozado de las oportunidades derivadas de tales manantiales de influencia y comodidad, no tenemos más remedio que estar desconcertados. Lo que somos lo somos por becas o por ahorro sufriente de nuestros padres y por nuestro esfuerzo propio por encontrar un hueco en un mundo ya repartido previamente. Con estos mimbres, tenemos que explicarnos la realidad y actuar continuamente en ella, por activa o por pasiva.

Lejos de los privilegiados que han tenido herencias económicas, escuelas intelectuales políticas, o tradiciones religiosas en sus familias, o en sus entornos, los españolitos a quienes me refiero somos el resultado de una incesante cadena de colisiones de hechos, experiencias personales, decisiones, valoraciones y lecturas o impresiones icónicas con los que hemos tenido que ir forjando juicios y explicaciones, casi todos ellos cogidos con alfileres. En realidad, sobre bien pocos asuntos hemos podido disponer de convicciones fundadas. Estamos instalados en el reino de la opinión, lejano a toda ciencia, con poca capacidad de diferenciar argumentos consistentes de falacias intoxicadoras.

¿Quieres leer el artículo completo?

Y de paso navegar sin publicidad
HAZTE SOCIO