
En los años 90 la figura dominante en la filosofía europea era Jürgen Habermas. Había caído el muro de Berlín y la izquierda estaba en shock. Pocos años antes todavía había filósofos marxistas como Althusser que defendían la dictadura del proletariado. En una visita a España en 1976, el filósofo francés pontificaba como si tal cosa que la dictadura del proletariado es el medio más idóneo para asumir el poder por las masas populares. El significado de dictadura del proletariado sólo podrá entenderse —decía Althusser— si se contrapone al concepto de dictadura de la burguesía, o sea, la democracia liberal. Para Althusser, a la clase obrera le acechaban dos peligros: uno, la socialdemocracia, y segundo, y lo que es más grave, el que el pueblo esté sin organizar. En 1989, Althusser estaba más amortizado que los carros de caballos y su filosofía más embalsamada que Mao Zedong y Chávez juntos, y en filosofía estaba triunfando la socialdemocracia en forma de Habermas.
