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La lucha obrera contra el comunismo: una historia negada

Conmemorar el 1 de mayo agitando los símbolos de regímenes que masacraron a los propios obreros no es honrar la memoria de Haymarket. Es traicionarla.

Conmemorar el 1 de mayo agitando los símbolos de regímenes que masacraron a los propios obreros no es honrar la memoria de Haymarket. Es traicionarla.
El líder de Solidaridad y expresidente de Polonia, Lech Walesa. | Cordon Press

Cada 1 de mayo, el Día Internacional de los Trabajadores conmemora a los llamados mártires de Chicago: anarquistas ejecutados en noviembre de 1887 tras las huelgas que, durante el mes de mayo del año anterior, habían paralizado gran parte de Estados Unidos. Su demanda era tan sencilla como radical: una jornada laboral de ocho horas. Nunca se probó su responsabilidad real, pero se les acusó de participar en los atentados del 4 de mayo de 1886 en Haymarket Square, donde murieron varios obreros y un policía en circunstancias que nunca se esclarecieron del todo.

Adolf Fischer, August Spies, Albert Parsons, George Engel y Louis Lingg fueron llevados a la horca. Michael Schwab y Samuel Fielden tuvieron sus condenas conmutadas; solo Óscar Neebe se salvó de la ejecución, aunque no del presidio: lo condenaron a quince años de cárcel. La injusticia era tan evidente que el propio gobernador de Illinois, John Peter Altgeld, los indultó póstumamente en 1893, denunciando el proceso como una farsa judicial. Antes de morir, August Spies había declarado ante el tribunal:

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