
I. Schumpeter y el motor de la historia económica
En algún momento de los años cuarenta del siglo pasado, mientras Europa se destruía a sí misma por segunda vez en una generación, un economista austroamericano de modales aristocráticos y ambiciones intelectuales descomunales escribió la frase que mejor resume el funcionamiento del capitalismo. Joseph Alois Schumpeter no describía una crisis ni un colapso: describía el funcionamiento normal del sistema. La destrucción creativa, sostenía, no es un defecto del capitalismo. Es su motor.
La idea, desarrollada con plenitud en Capitalismo, socialismo y democracia (1942), sostiene que el capitalismo no avanza de manera lineal ni acumulativa, sino mediante oleadas de innovación que arrasan con las estructuras productivas existentes para dar paso a otras nuevas, más eficientes y dinámicas. El protagonista de este proceso es el empresario innovador —el Unternehmer schumpeteriano— quien introduce la novedad disruptiva: un nuevo producto, un nuevo proceso, un nuevo mercado o una nueva forma de organización.
