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La gente considera más moral a quien favorece a los suyos

Si alguien es capaz de sacrificar a su mejor amigo por un principio de igualdad, ¿qué hará cuando se trate de nosotros?

Si alguien es capaz de sacrificar a su mejor amigo por un principio de igualdad, ¿qué hará cuando se trate de nosotros?
'Caridad Romana', de Rubens. | Wikimedia Commons.

Acaba de aparecer un estudio que enlaza con una polémica relativamente reciente. A principios de 2025, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, mencionó en una entrevista el concepto teológico cristiano conocido como ordo amoris –orden del amor–. Según esta tradición, que se remonta a san Agustín y santo Tomás de Aquino, el amor no es algo desordenado: existe un orden natural y moral según el cual debemos amar primero a Dios, luego a nosotros mismos, después a nuestra familia, a nuestros vecinos cercanos, a nuestra comunidad y, solo después, al resto del mundo.

Vance utilizó esta idea para argumentar que priorizar a los propios –familia, comunidad, nación– no es egoísmo, sino una forma ordenada y legítima de ejercer la caridad. Sus palabras generaron una fuerte polémica ya que algunos lo acusaron de usar la teología para justificar la indiferencia hacia los inmigrantes o los pobres lejanos, mientras que otros defendieron que el ordo amoris es una enseñanza clásica del cristianismo que rechaza tanto el individualismo egoísta como el universalismo abstracto que ignora las responsabilidades más cercanas.

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