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Beatriz Gimeno, la directora del Instituto de la Mujer: contra 'Pretty Woman', los hombres y el agua embotellada

Beatriz Gimeno, directora del Instituto de la Mujer, envuelta en una nueva polémica al protestar por la emisión de la película Pretty Woman.

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La República de los Tonntos: Beatriz Gimeno critica Pretty Woman Es la Mañana de Federico

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Beatriz Gimeno, directora del Instituto de la Mujer, envuelta en una nueva polémica al protestar por la emisión de la película Pretty Woman.
Beatriz Gimeno, en unas jornadas universitarias | Twitter @BeatrizGimeno1

Resulta llamativo la cantidad de cosas que molestan al Gobierno. En especial a esa parte del Gobierno dedicada a la igualdad. En el departamento que dirige Irene Montero destacan dos altos cargos, antes también pareja, compuestos por Boti García Rodrigo directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI y su ex, Beatriz Gimeno, Directora del Instituto de las Mujeres. La polémica más reciente, la programación de una televisión privada, Telecinco, y el contenido escogido para la noche del pasado lunes: la siempre exitosa película de Richard Gere y Julia Roberts, Pretty Woman.

Beatriz Gimeno se mostraba sorprendida e indignada en redes sociales y se preguntaba si "en serio" volvían a programar esta película.

Y es que, al área de Igualdad del Gobierno, capitaneado por la pareja del vicepresidente Iglesias, Irene Montero, Boti y Beatriz, considera esta película un agitprop del heteropatriarcado y los estereotipos que estigmatizan a la mujer y consolidan en la sociedad usos y costumbres bárbaros, muy alejados de las sesudas teorías que sobre el amor romántico o la sexualidad han desarrollado a lo largo de su vida.

Gimeno es precisamente una de las que más se ha prodigado en divulgación contra lo que consideran la dictadura del sexo binario y el heteropatriarcado. Por ejemplo, hace ya unos años, en un artículo se refería al libro de Javier Sáez y Sejo Carrascosa editado por Egales en 2011 y titulado Por el culo. Políticas anales.

Decía Gimeno, y recoge Federico Jiménez Losantos en su nuevo libro La vuelta del Comunismo (Espasa 2020):.

"Me gustaría contribuir a problematizar la siguiente cuestión: dado el profundo simbolismo asociado al poder y a la masculinidad que tiene en la cultura patriarcal la penetración (a las mujeres), ¿qué podría cambiar, qué importancia cultural tendría una redistribución igualitaria de todas las prácticas, de todos los placeres, de todos los roles sexuales, incluida la penetración anal de mujeres a hombres?"

(…)

"El ano es una de las principales zonas erógenas para hombres y mujeres. Especialmente para hombres. Para que se produzca un verdadero cambio cultural tienen que cambiar también las prácticas sexuales hegemónicas y heteronormativas y que, sin ese cambio, que afecta a lo simbólico y a la construcción de las subjetividades, no se produciría un verdadero cambio social que iguale a hombres y mujeres".

(…)

"Siempre me pregunto qué ven los hombres cuando nos miran. ¿Qué ven cuando miran a una mujer anciana, a una niña, a una joven? ¿Cuánto de diferente es lo que ven si miran a una mujer deseable que a una que no se lo parece? Lo que me pregunto es si su mirada sexualizada sobre los cuerpos femeninos se extiende a todos los cuerpos o solo a los deseables, si es todo el tiempo, si es siempre y si, en todo caso, hay resquicio para encontrar algo de humanidad en esa mujer que miran".

Palabras, las suscritas y escritas por Beatriz Gimeno, que hablan por sí mismas, pero que no se quedan en una mera anécdota acerca de un libro con tan sugerente título.

Beatriz Gimeno se ha prodigado en este tipo de disertaciones y teorías sobre el sexo y la necesidad imperiosa del feminismo que ella dice representar, de que cambie culturalmente la forma en que cada ser humano vive su sexualidad para adaptarse a sus teorías.

Como ya destacó Libertad Digital en el perfil que hizo tanto de Gimeno como de Boti, cuando adquirieron la condición de alto cargo del Gobierno gracias a Irene Montero, Ambas presumen de ideas supremacistas de género, eso sí, de género femenino. Pero no todo, sino una parte. Se explica Gimeno en otro artículo sobre su condición sexual: "Una aproximación política al lesbianismo":

"Olvidar que en la mayor parte de los periodos históricos las mujeres, si hubieran podido elegir, hubieran escogido no mantener relaciones sexuales con los hombres, no vivir con ellos, no relacionarse con ellos, es olvidar algo fundamental en la historia de las mujeres (y los hombres)".

El nivel de detalle en las reflexiones de Gimeno sobre la sexualidad, el hombre, las mujeres, el heteropatriarcado, etc. es inabarcable. Tanto, que le ha traído problemas, entre otras cosas, por su posición en cuanto a la violencia que se produce entre parejas del mismo sexo:

"¿Tenemos que ser las activistas lesbianas las que visibilicemos la violencia que se pueda dar —esporádicamente— en las parejas formadas por mujeres? Yo creo que no y, por eso, que no cuenten conmigo para dar pábulo a estas cuestiones".

Cárceles y prostitución

Zapaterista confesa, y diputada desde 2015, Gimeno ha pisado callos de todos los colores. Así, en su haber, existen alegatos contra las cárceles: "No queremos Prisión Permanente Revisable. No queremos más presos ni más cárceles. Queremos cerrar cárceles y en algunos países se hace" dijo en 2019.

Pero también se ha pronunciado en contra de la gestación subrogada, pese a que buena parte del colectivo LGTBI recurre a ella para tener familia (fundamentalmente parejas gays). O contra la prostitución, que sueña con abolir, con argumentos como este:

"Cualquier crítica a la prostitución tienen que trascender los motivos personales de estas mujeres para centrarse en la institución prostitucional, pasa por historizarla y por señalar qué papel juega hoy en el patriarcado y el capitalismo contemporáneo, a qué intereses sirve"

Por último, un clásico, el odio a la iglesia católica. En 2013 llegó incluso a justificar la quema de iglesias:

"En aquellos países donde la Iglesia (o las iglesias) forman parte del ámbito de las libertades, nadie siente la necesidad de quemarlas. Pero ese no es nuestro caso. El aborrecimiento profundo que muchas personas sentimos aquí por la Iglesia católica se lo ha ganado ésta a pulso".

Radicalismo de izquierda y feminazismo acomodado

Beatriz Gimeno, según reza en el portal de transparencia, ha recibido una retribución de 71.730 euros anuales brutos. Hay que recordar que desde 2015 es diputada.

Tal y como publicó Libertad Digital, en su declaración de bienes y rentas, Gimeno aparece como propietaria de cuatro inmuebles en Madrid y la mitad de un piso en Segovia. Además, figuraba un saldo en depósitos de algo más de 60.000 euros. De acuerdo a esta información también es titular de un plan de pensiones privado de 32.297 euros.

Además, tal y como ha presumido en sus múltiples interacciones en redes sociales, gusta de ir a restaurantes ("los más caros y los más baratos") para pedir agua del grifo, que considera gratuita.

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