El resultado de este trabajo, que ha contado con una subvención del ministerio de Cultura que asciende a diez millones de pesetas y se ha prolongado por espacio de dos años, puede verse desde este jueves en la exposición Francisco de Goya. La conciencia retratada (Madrid, C/ Alcalá, 13).
La muestra está formada por veinte láminas digitales que reproducen con mucha fidelidad el contenido de los originales, pero que a buen seguro van a crear controversia. Las piezas -de unas medidas de 1,20 por 1,65 metros- están realizadas a partir de unas tomas fotográficas tratadas posteriormente con tecnología digital. Algunos de los rostros, extraídos de la serie de los Caprichos de 1799, han tenido que ser manipulados para dar una imagen más limpia.
A pesar de no ser los auténticos, estas láminas son el recurso de muchos centros de calcografía que ya no utilizan las planchas de los grabados para evitar así su deterioro. Otra de las aportaciones de la tecnología digital al arte es la posibilidad -como ha ocurrido en esta ocasión- de hacer visible lo invisible. Tal y como ha explicado Javier Blas, “las imágenes digitales acercan una estética grotesca y de lo feo”. El subdelegado de Calcografía Nacional cree que estos rostros “retratan la conciencia de Goya a través de una estética de la monstruosidad”.

LA CONCIENCIA DE GOYA
La tecnología digital revisa los Caprichos de Goya magnificando lo grotesco
La Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha invertido dos años en realizar un curioso “experimento” con los magistrales Caprichos de Francisco de Goya. Utilizando la tecnología más avanzada, el centro I+D de la Estampa Digital ha aumentado aquellos rostros secundarios que en los originales de la serie prácticamente no se aprecian.
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