L.D. / EFE.-
"El libro no intenta encontrar culpables" de un fracaso evidente que, según dijo este lunes el autor, se origina en la transmisión de ciertos valores, costumbres y actitudes heredados de la conquista y colonización del continente por parte de los españoles.
No por la cultura española en sí, sino por el momento en que se produjo la conquista, cuando España encarnaba la Contrarreforma en Europa y difícilmente hubiera podido hacer en el Nuevo Mundo algo distinto de lo que hacía en su propio territorio. "Si los ingleses hubieran llegado a Tenochtitlan, y se hubieran encontrado una ciudad de un millón de habitantes, no creo que las cosas hubieran cambiado sustancialmente", razonó el autor, quien puso como ejemplos de hoy la anglosajona Jamaica y la hispana Chile.
El libro también encuentra el origen de las fracturas sociales y políticas de la región en el establecimiento de las repúblicas criollas, dominadas por el autoritarismo, la intolerancia y la incomprensión de los mecanismos económicos esenciales. Una vieja historia de fracasos cuya solución, según el autor, pasa por dar un salto económico a través de "la vinculación al primer mundo y a las redes de comercio internacional". "Es decir, hablo de la globalización, que se ha convertido en una mala palabra, básicamente por la desinformación, pero que ha permitido que algunos países abandonen la miseria", señaló Montaner.
Para este cubano, exiliado desde hace 40 años y afincado en Madrid desde hace 30, "América Latina tiene la posibilidad de dar un paso adelante hacia el primer mundo y la prosperidad, algo que pasa por la liberalización económica y la libertad política y económica". Ese proceso, subrayó, no implica un mayor empobrecimiento, ni una mayor dependencia del primer mundo, pero hay que desterrar la idea de la dependencia, la idea de que el mercado global solo quiere a la región por su productos sin manufacturar a precios de miseria.
En su opinión, España está en la raíz de los males, pero también de las soluciones: "demuestra que el pueblo de nuestra estirpe puede convertirse en un pueblo desarrollado que se comporta democráticamente y que es tolerante con quien piensa diferente". "La transformación española desde el punto de vista económico y desde las costumbres políticas es una esperanza para todos los pueblos latinoamericanos", añadió.
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No por la cultura española en sí, sino por el momento en que se produjo la conquista, cuando España encarnaba la Contrarreforma en Europa y difícilmente hubiera podido hacer en el Nuevo Mundo algo distinto de lo que hacía en su propio territorio. "Si los ingleses hubieran llegado a Tenochtitlan, y se hubieran encontrado una ciudad de un millón de habitantes, no creo que las cosas hubieran cambiado sustancialmente", razonó el autor, quien puso como ejemplos de hoy la anglosajona Jamaica y la hispana Chile.
El libro también encuentra el origen de las fracturas sociales y políticas de la región en el establecimiento de las repúblicas criollas, dominadas por el autoritarismo, la intolerancia y la incomprensión de los mecanismos económicos esenciales. Una vieja historia de fracasos cuya solución, según el autor, pasa por dar un salto económico a través de "la vinculación al primer mundo y a las redes de comercio internacional". "Es decir, hablo de la globalización, que se ha convertido en una mala palabra, básicamente por la desinformación, pero que ha permitido que algunos países abandonen la miseria", señaló Montaner.
Para este cubano, exiliado desde hace 40 años y afincado en Madrid desde hace 30, "América Latina tiene la posibilidad de dar un paso adelante hacia el primer mundo y la prosperidad, algo que pasa por la liberalización económica y la libertad política y económica". Ese proceso, subrayó, no implica un mayor empobrecimiento, ni una mayor dependencia del primer mundo, pero hay que desterrar la idea de la dependencia, la idea de que el mercado global solo quiere a la región por su productos sin manufacturar a precios de miseria.
En su opinión, España está en la raíz de los males, pero también de las soluciones: "demuestra que el pueblo de nuestra estirpe puede convertirse en un pueblo desarrollado que se comporta democráticamente y que es tolerante con quien piensa diferente". "La transformación española desde el punto de vista económico y desde las costumbres políticas es una esperanza para todos los pueblos latinoamericanos", añadió.
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