L. D.-
Las tumbas reales fueron localizadas durante las excavaciones arqueológicas de Manoli Andronikos, iniciadas en 1977. Unos trabajos que sacaron a la luz un teatro, un palacio helenista, y numerosas tumbas, entre ellas la que se atribuye a Filipo, el padre de Alejandro Magno y que data del siglo IV a.C. Junto a estas construcciones históricas, los arqueólogos localizaron numerosos objetos de un valor incalculable.
La mayoría de estas piezas -de oro macizo, plata y cobre- están expuestas en el museo subterráneo que visitan diariamente centenares de personas, sin embargo, en las salas del interior del recinto funerario, donde se encontraban las esculturas robadas, estaban cerradas a los turistas. En una de estas estancias se localiza un trono de mármol esculpido de dos metros en cuyos brazos se encuentran dos filas de pequeñas estatuillas esculpidas con el mismo material. Son estas piezas, que representan esfinges y cariátides, las que han desaparecido para el asombro de los responsables del centro. Las obras sustraídas están catalogadas, por lo que su venta es prácticamente imposible.
Tras conocerse el robo, el ministerio de Cultura griego ha puesto en marcha las investigaciones, y el recinto se encuentra vigilado las 24 horas del día. De momento, se baraja la posibilidad de que algún visitante hubiera podido acceder a estas salas aprovechando el despiste de los escasos vigilantes que durante los meses de verano trabajan en el recinto arqueológico. El robo ha provocado que durante estos días se cuestionen los sistemas de seguridad y protección en el que se encuentran los bienes de interés cultural y artístico.
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La mayoría de estas piezas -de oro macizo, plata y cobre- están expuestas en el museo subterráneo que visitan diariamente centenares de personas, sin embargo, en las salas del interior del recinto funerario, donde se encontraban las esculturas robadas, estaban cerradas a los turistas. En una de estas estancias se localiza un trono de mármol esculpido de dos metros en cuyos brazos se encuentran dos filas de pequeñas estatuillas esculpidas con el mismo material. Son estas piezas, que representan esfinges y cariátides, las que han desaparecido para el asombro de los responsables del centro. Las obras sustraídas están catalogadas, por lo que su venta es prácticamente imposible.
Tras conocerse el robo, el ministerio de Cultura griego ha puesto en marcha las investigaciones, y el recinto se encuentra vigilado las 24 horas del día. De momento, se baraja la posibilidad de que algún visitante hubiera podido acceder a estas salas aprovechando el despiste de los escasos vigilantes que durante los meses de verano trabajan en el recinto arqueológico. El robo ha provocado que durante estos días se cuestionen los sistemas de seguridad y protección en el que se encuentran los bienes de interés cultural y artístico.
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