L. D.-
La prestigiosa cadena de emisoras no se lo ha pensado dos veces: todas aquellas canciones, por populares que sean, que tengan un contenido violento o recuerden en sus títulos los nefastos acontecimientos ocurridos en los Estados Unidos, van a dejar de emitirse. Eso sí, una vez que se ha distribuido la lista de temas por las 1.100 emisoras de radio distribuidas por todo el país, la empresa de comunicación cede la última palabra a cada uno de sus responsables.
Esta sorprendente decisión afecta a multitud de interpretes, y a títulos tan populares como “America”, de Tom Petty, “Imagine”, de John Lennon, “The End”, de The Doors, e incluso el que fuera el primer gran éxito de una banda española en Norteamérica, el “Black is Black” de Los Bravos. Los responsables de Clear Channel creen que la desprogramación de estas canciones ayudará a la población americana a superar la situación que atraviesan, evitando así que su estado de ánimo decaiga o empeore al escuchar determinadas letras que puedan recordarles lo sucedido.
No es la primera vez que las emisoras de radio estadounidenses tienen que variar sus prácticas y costumbres. Ya en 1942, el gobierno de los Estados Unidos envió a las cadenas una lista de sugerencias para poner en práctica en caso de que estallara un guerra. Por aquel entonces, la obsesión de los políticos no era la influencia que podían tener las letras de las canciones en la población, sino los mensajes codificados que los espías podían transmitir a través de las composiciones.
!-->
Esta sorprendente decisión afecta a multitud de interpretes, y a títulos tan populares como “America”, de Tom Petty, “Imagine”, de John Lennon, “The End”, de The Doors, e incluso el que fuera el primer gran éxito de una banda española en Norteamérica, el “Black is Black” de Los Bravos. Los responsables de Clear Channel creen que la desprogramación de estas canciones ayudará a la población americana a superar la situación que atraviesan, evitando así que su estado de ánimo decaiga o empeore al escuchar determinadas letras que puedan recordarles lo sucedido.
No es la primera vez que las emisoras de radio estadounidenses tienen que variar sus prácticas y costumbres. Ya en 1942, el gobierno de los Estados Unidos envió a las cadenas una lista de sugerencias para poner en práctica en caso de que estallara un guerra. Por aquel entonces, la obsesión de los políticos no era la influencia que podían tener las letras de las canciones en la población, sino los mensajes codificados que los espías podían transmitir a través de las composiciones.
!-->
