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FESTIVAL SAN SEBASTIÁN

"El guerrero" y "La bici de Ghislain" se echibieron este lunes en el festival

“El guerrero”, película anglo-india de Asif Kapadia, y “La bici de Ghislain Lambert”, del francés Philipe Harret, compitieron este lunes en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El exostismo de la primera y la comicidad de la segunda sólo consiguieron dar un tono gris a la jornada.

L. D. / EFE.- "El guerrero" es el primer largometraje del cineasta británico de origen indio Asif Kapadia que se ha inspirado en una leyenda japonesa de samurais para llevarla a su terreno y ambientarla en la vieja India.

Kapadia escribió el guión junto a uno de los profesores de la escuela de cine y así construyó una película sobre el viaje interior de un guerrero en busca de redención cuando se ve en la tesitura de asesinar a una niña de la edad de su propio hijo. En el momento en que se niega a matar, el señor tiránico para el que trabaja emprende la búsqueda del desertor y mata al hijo del guerrero.

Es entonces cuando éste emprende un camino desde el desierto Rajasthan de la India hasta su pueblo natal, en las montañas del Himalaya, en un camino en el que los grandes paisajes acompañan a una serie de personajes que se irá encontrando en el viaje.

Kapadia nació y se crió en Gran Bretaña, pero para su primer largometraje, al igual que hizo con su cortometraje de licenciatura en la escuela de cine quiso volver a su India natal, por lo que, como explicó él mismo en la conferencia de prensa posterior a la proyección de la película, se fue nueve meses a un país en busca de los paisajes que necesitaba para el filme. Eran los territorios más lejanos de la India, unos lugares donde ni siquiera existen mapas de la zona.

La otra tarea que tuvo que emprender el cineasta fue la de localizar al equipo artístico de la película, encabezado por Irfan Khan, un actor popular en las grandes producciones del cine indio, que trabajó junto a actores no profesionales, como un joven de la calle, a quien encontró en una casa de acogida para niños sin hogar.

Asif Kapadia explicó también que la historia de "El guerrero" es también la de un viaje interior, el del protagonista, y que nunca pensó en desviar la trama hacia un filme de aventuras y violencia sobre guerreros puesto que eso, dijo, sería "el enfoque de Hollywood, sería otra historia".

LA BICI DE GHISLAIN LAMBERT
La otra película que concursó este lunes en la sección oficial del festival de San Sebastián fue "La bici de Ghislain Lambert", una comedia ambientada en el mundo del ciclismo de los años setenta, en los tiempos de gloria del campeón Eddy Merckx. Pero lo que hace el director de la película, Philippe Haret no es fijarse en los campeones, sino todo lo contrario, lo hace en un corredor del pelotón o, más bien, de la cola del pelotón.

Harel ha reunido en "La bici..." las anécdotas de muchos de esos corredores que no han pasado a los libros de historia, y lo hace desde la comedia, con un antihéroe, interpretado por el actor belga Benoit Poelvoorde, a quien sigue en su pequeño ascenso a un segundo puesto en el podio de una etapa de carrera local, hasta que se convierte en objeto de los medios de comunicación, por ser el último ciclista del pelotón.

El cineasta, que firma también el guión, quiso ambientar su película en los años setenta por ser -como dijo este lunes en la conferencia de prensa que siguió a la proyección del filme- éstos los años dorados del ciclismo y para distanciarse de la realidad actual de ese deporte.

Pero Harel no habría hecho "La bici..." de no haber sido al ver a su protagonista, Poelvoorde en una prueba de vestuario para otro filme: "Cuando se puso una gorra en la cabeza pensé que tenía el físico de un ciclista", comenta el director, quien eligió también ese mundo de perdedores ante la dificultad que entrañaría hacer una película sobre una prueba como el Tour de Francia.

"Truffaut y algún cineasta norteamericano intentaron rodar un filme sobre el Tour, pero la empresa no facilita nada las cosas". Además, señala Harel "ceñir el mundo del ciclismo al Tour es como ceñir el mundo del cine al festival de Cannes".

En "La bici..." también, como no, aparece el mundo del dopaje, y Benoit Poelvoorde reconoce que se ha convertido en un experto farmacéutico después de pasarse dos meses entrenando en la bicicleta con un preparador oficial y tomando "un poco de todo" para poder resistirlo.

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