L.D. / EFE.-
"Las obras de Warhol han cambiado tras su muerte", aseguró este viernes el comisario de la muestra, Heiner Bastian, que explicó que cuando comenzó a preparar la retrospectiva hace dos años, su principal objetivo fue "liberar de una vez a Warhol del abrazo del Pop Art".
Entre los 160 cuadros y ochenta dibujos cedidos por museos y coleccionistas de diversos países, se encuentran las "32 latas de sopa Campbell", series de Marilyn Monroe, Mao o la Gioconda, además de dibujos en blanco y negro de sus primeros años.
Pero el intenso recorrido por la obra del artista no se centra en sus obras más populares, sino que concede especial protagonismo a la serie "Disasters". A este ciclo pertenecen impactantes imágenes de suicidios, accidentes, sillas eléctricas o bombas atómicas, una temática alejada, al menos aparentemente, de los retratos de mitos e iconos que hicieron famoso a Warhol.
Quizás a través de estas obras Bastian -que ha reservado la primera planta de la Nueva Galería Nacional a la serigrafía de "La última cena"- ha querido acercarse a la teoría de que "Warhol era un pintor católico, creyente y, en definitiva, moral". A pesar de las diferencias temáticas, el tratamiento que reciben los desastres de Warhol es similar al de las series dedicadas a mitos americanos como Elvis Presley o Jackie Kennedy: imágenes multiplicadas hasta lograr el distanciamiento, donde la frialdad únicamente se ve matizada por los colores vivos con los que fueron cubiertas.
Paralelamente a la muestra se podrá ver el conjunto de la obra filmográfica del artista estadounidense. Los visitantes que decidan "empaparse" de Warhol podrán contemplar, por primera vez en 35 años, todas las imágenes reunidas de los "trece hombres más buscados", una serie que reproduce fotografías policiales de delincuentes peligrosos y que despertó gran polémica cuando el artista quiso mostrarlas en la Exposición Mundial de 1964.
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Entre los 160 cuadros y ochenta dibujos cedidos por museos y coleccionistas de diversos países, se encuentran las "32 latas de sopa Campbell", series de Marilyn Monroe, Mao o la Gioconda, además de dibujos en blanco y negro de sus primeros años.
Pero el intenso recorrido por la obra del artista no se centra en sus obras más populares, sino que concede especial protagonismo a la serie "Disasters". A este ciclo pertenecen impactantes imágenes de suicidios, accidentes, sillas eléctricas o bombas atómicas, una temática alejada, al menos aparentemente, de los retratos de mitos e iconos que hicieron famoso a Warhol.
Quizás a través de estas obras Bastian -que ha reservado la primera planta de la Nueva Galería Nacional a la serigrafía de "La última cena"- ha querido acercarse a la teoría de que "Warhol era un pintor católico, creyente y, en definitiva, moral". A pesar de las diferencias temáticas, el tratamiento que reciben los desastres de Warhol es similar al de las series dedicadas a mitos americanos como Elvis Presley o Jackie Kennedy: imágenes multiplicadas hasta lograr el distanciamiento, donde la frialdad únicamente se ve matizada por los colores vivos con los que fueron cubiertas.
Paralelamente a la muestra se podrá ver el conjunto de la obra filmográfica del artista estadounidense. Los visitantes que decidan "empaparse" de Warhol podrán contemplar, por primera vez en 35 años, todas las imágenes reunidas de los "trece hombres más buscados", una serie que reproduce fotografías policiales de delincuentes peligrosos y que despertó gran polémica cuando el artista quiso mostrarlas en la Exposición Mundial de 1964.
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