L. D. / EFE.-
El mundo de los instintos es una constante en la trayectoria del grupo teatral catalán, pero esta película está lejos de la brutalidad de sus primeros montajes y del artificio de los últimos. Se trata de un filme "contenido", que "huye de la "teatralidad" y pretende ser "puro cine", tal como ha dicho hoy el miembro de La Fura y codirector de la película Alex Ollé.
Los tres directores -Alex Ollé, Carles Padrissa e Isidro Ortiz- han elegido la estructura del "thriller" psicológico para adentrarse en el mundo interior del protagonista, un doctor especializado en enfermos terminales que encarna el actor argentino Miguel Angel Solá. "Un hombre impulsivamente racional que ha arrinconado sus sentimientos y está tan muerto como los muertos con los que trata cada día", ha dicho Solá, en referencia a su personaje.
El espíritu seco hermético de Fausto se ve sacudido por la aparición de Santos, un ser "amoral" que "no juzga a Fausto" sino que se limita a "hacer realidad sus deseos" y a "descubrirle sus puntos débiles", según ha explicado Eduardo Fernández, que da vida a este Mefístoles contemporáneo. Un demonio que no encarna el mal porque La Fura ha evitado la confrontación entre el bien y el mal que caracteriza la obra de Goethe y ha optado por una contraposición entre la razón y el instinto.
Todo ello en un espacio urbano, futurista y decadente, "reflejo de la sociedad enferma y desgastada de nuestros días", según Alex Ollé, que ha rodado en lugares de Barcelona reconocibles para sus habitantes, pero ha conseguido crear una ciudad imaginaria, gracias a la cuidada selección de las localizaciones y los figurantes.
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Los tres directores -Alex Ollé, Carles Padrissa e Isidro Ortiz- han elegido la estructura del "thriller" psicológico para adentrarse en el mundo interior del protagonista, un doctor especializado en enfermos terminales que encarna el actor argentino Miguel Angel Solá. "Un hombre impulsivamente racional que ha arrinconado sus sentimientos y está tan muerto como los muertos con los que trata cada día", ha dicho Solá, en referencia a su personaje.
El espíritu seco hermético de Fausto se ve sacudido por la aparición de Santos, un ser "amoral" que "no juzga a Fausto" sino que se limita a "hacer realidad sus deseos" y a "descubrirle sus puntos débiles", según ha explicado Eduardo Fernández, que da vida a este Mefístoles contemporáneo. Un demonio que no encarna el mal porque La Fura ha evitado la confrontación entre el bien y el mal que caracteriza la obra de Goethe y ha optado por una contraposición entre la razón y el instinto.
Todo ello en un espacio urbano, futurista y decadente, "reflejo de la sociedad enferma y desgastada de nuestros días", según Alex Ollé, que ha rodado en lugares de Barcelona reconocibles para sus habitantes, pero ha conseguido crear una ciudad imaginaria, gracias a la cuidada selección de las localizaciones y los figurantes.
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